El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha impuesto una multa de 1.800 euros a un abogado por presentar un recurso de suplicación elaborado con inteligencia artificial que contenía 24 citas jurisprudenciales falsas o manipuladas. La Sala de lo Social considera que el letrado incumplió su deber de verificar el contenido generado por la herramienta de IA, vulneró el principio de buena fe procesal y provocó un incremento innecesario de la carga de trabajo del tribunal. El auto, dictado el pasado 7 de julio, sostiene que el recurso incorporaba resoluciones inexistentes, otras que nada tenían que ver con el asunto debatido y numerosos fragmentos atribuidos a sentencias que, en realidad, nunca fueron pronunciados. Los magistrados llegaron a identificar 24 referencias jurisprudenciales falsas, que califican como un ejercicio de «libérrima creatividad jurídica». La resolución recuerda que el abogado reconoció los hechos, pidió disculpas e informó de lo ocurrido a su cliente, circunstancias que la Sala ha tenido en cuenta como atenuantes. Sin embargo, critica que no ofreciese una explicación suficiente sobre cómo pudo producirse el resultado ni especificase qué herramienta de inteligencia artificial utilizó para redactar el recurso. La IA no está prohibida, pero exige supervisión humana El TSXG deja claro que el uso de inteligencia artificial generativa en el ejercicio de la abogacía no está prohibido. De hecho, reconoce que estas herramientas forman parte ya del ejercicio moderno de las profesiones jurídicas y pueden mejorar la eficiencia del trabajo. No obstante, recuerda que tanto el Libro Blanco sobre Inteligencia Artificial y Abogacía como la Instrucción 2/2026 del Consejo General del Poder Judicial exigen un «control humano consciente y efectivo» sobre cualquier contenido generado por estos sistemas y limitan su utilización a tareas de preparación, estudio o análisis, no a la elaboración directa de escritos procesales. «La conclusión es clara», señala la Sala. El empleo de estas herramientas obliga tanto a evaluar previamente el sistema que se va a utilizar como, sobre todo, a comprobar después la veracidad de los resultados obtenidos. En este caso, afirma el tribunal, esa revisión no existió y se produjeron «numerosas y groseras alucinaciones». «Traiciona la confianza de su cliente» Los magistrados consideran que el comportamiento del letrado fue, como mínimo, «poco diligente» y, en el peor de los casos, revelador de una mala fe procesal, al dar por válidas citas inventadas o inexistentes sin comprobar su autenticidad. Además, recalcan que presentar un recurso sustentado en jurisprudencia fabricada constituye una infracción objetiva del deber de buena fe procesal, aunque no exista intención de engañar. La resolución añade que esta actuación vulnera los principios deontológicos básicos de la profesión, ya que el abogado no puede sustituir su juicio profesional por el resultado ofrecido por un alg
Le impone una sanción de 1.800 euros, que equivale al coste de una Inteligencia Artificial jurídica especializada y de pago
El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha impuesto una multa de 1.800 euros a un abogado por presentar un recurso de suplicación elaborado con inteligencia artificial que contenía 24 citas jurisprudenciales falsas o manipuladas. La Sala de lo Social considera que el letrado incumplió su deber de verificar el contenido generado por la herramienta de IA, vulneró el principio de buena fe procesal y provocó un incremento innecesario de la carga de trabajo del tribunal.El auto, dictado el pasado 7 de julio, sostiene que el recurso incorporaba resoluciones inexistentes, otras que nada tenían que ver con el asunto debatido y numerosos fragmentos atribuidos a sentencias que, en realidad, nunca fueron pronunciados. Los magistrados llegaron a identificar 24 referencias jurisprudenciales falsas, que califican como un ejercicio de «libérrima creatividad jurídica».La resolución recuerda que el abogado reconoció los hechos, pidió disculpas e informó de lo ocurrido a su cliente, circunstancias que la Sala ha tenido en cuenta como atenuantes. Sin embargo, critica que no ofreciese una explicación suficiente sobre cómo pudo producirse el resultado ni especificase qué herramienta de inteligencia artificial utilizó para redactar el recurso.La IA no está prohibida, pero exige supervisión humanaEl TSXG deja claro que el uso de inteligencia artificial generativa en el ejercicio de la abogacía no está prohibido. De hecho, reconoce que estas herramientas forman parte ya del ejercicio moderno de las profesiones jurídicas y pueden mejorar la eficiencia del trabajo.No obstante, recuerda que tanto el Libro Blanco sobre Inteligencia Artificial y Abogacía como la Instrucción 2/2026 del Consejo General del Poder Judicial exigen un «control humano consciente y efectivo» sobre cualquier contenido generado por estos sistemas y limitan su utilización a tareas de preparación, estudio o análisis, no a la elaboración directa de escritos procesales.»La conclusión es clara», señala la Sala. El empleo de estas herramientas obliga tanto a evaluar previamente el sistema que se va a utilizar como, sobre todo, a comprobar después la veracidad de los resultados obtenidos. En este caso, afirma el tribunal, esa revisión no existió y se produjeron «numerosas y groseras alucinaciones».»Traiciona la confianza de su cliente»Los magistrados consideran que el comportamiento del letrado fue, como mínimo, «poco diligente» y, en el peor de los casos, revelador de una mala fe procesal, al dar por válidas citas inventadas o inexistentes sin comprobar su autenticidad. Además, recalcan que presentar un recurso sustentado en jurisprudencia fabricada constituye una infracción objetiva del deber de buena fe procesal, aunque no exista intención de engañar.La resolución añade que esta actuación vulnera los principios deontológicos básicos de la profesión, ya que el abogado no puede sustituir su juicio profesional por el resultado ofrecido por un algoritmo si
Noticias de Galicia: última hora y actualidad de A Coruña, Vigo, Lugo, Santiago de Compostela
