Cuarto milenio rescató un episodio de los años 90 que protagonizó Tomás, un hombre de campo al que una extraña luminaria dejó paralizado de miedo. Fue su hermana quien se lo contó al investigador José Antonio Caravaca para su sección ‘Expediente Caravaca’: aquel hombre, que raramente se asustaba, terminó la noche «metido debajo de la cama como un niño asustado».. Caravaca desarrolló el caso ante los colaboradores del programa en Cuatro, pero quien más reaccionó fue el propio Iker Jiménez. El presentador reconoció que aquel relato le transportó de golpe a su infancia en Vitoria, donde él y una pandilla de amigos ya hacían sus pinitos como investigadores de lo inexplicable.. «Fue en Vitoria, una luminaria se aproxima a una cortijada donde nosotros estuvimos siendo unos críos», recordó Jiménez, antes de situar el episodio en su particular historial. «Fue una de nuestras primeras investigaciones, yo creo que el segundo o el tercero de los casos que investigó ese grupo de niños», explicó.. Lo que encontraron no era muy distinto a lo que contaba Caravaca. La familia que habitaba aquella casa reaccionó con el mismo miedo visceral que Tomás décadas después, y Jiménez lo describió con nitidez: «El padre y la madre también pasaron terror porque creían que esa luminaria que se posó delante de su casa no tenía buenas intenciones».. Un recuerdo de infancia guardado durante años que, gracias al relato de Caravaca, volvió a la nave del misterio para confirmar algo que pocos sabían: la vocación de Iker Jiménez por lo inexplicable empezó mucho antes de los focos, en las calles de Vitoria con una libreta y unos amigos.
El presentador recordó cómo él y sus amigos investigaron de críos una extraña luminaria en Vitoria que dejó a una familia «metida debajo de la cama».
20MINUTOS.ES – Televisión
Cuarto milenio rescató un episodio de los años 90 que protagonizó Tomás, un hombre de campo al que una extraña luminaria dejó paralizado de miedo. Fue su hermana quien se lo contó al investigador José Antonio Caravaca para su sección ‘Expediente Caravaca’: aquel hombre, que raramente se asustaba, terminó la noche «metido debajo de la cama como un niño asustado».. Caravaca desarrolló el caso ante los colaboradores del programa en Cuatro, pero quien más reaccionó fue el propio Iker Jiménez. El presentador reconoció que aquel relato le transportó de golpe a su infancia en Vitoria, donde él y una pandilla de amigos ya hacían sus pinitos como investigadores de lo inexplicable.. «Fue en Vitoria, una luminaria se aproxima a una cortijada donde nosotros estuvimos siendo unos críos», recordó Jiménez, antes de situar el episodio en su particular historial. «Fue una de nuestras primeras investigaciones, yo creo que el segundo o el tercero de los casos que investigó ese grupo de niños», explicó.. Lo que encontraron no era muy distinto a lo que contaba Caravaca. La familia que habitaba aquella casa reaccionó con el mismo miedo visceral que Tomás décadas después, y Jiménez lo describió con nitidez: «El padre y la madre también pasaron terror porque creían que esa luminaria que se posó delante de su casa no tenía buenas intenciones».. Un recuerdo de infancia guardado durante años que, gracias al relato de Caravaca, volvió a la nave del misterio para confirmar algo que pocos sabían: la vocación de Iker Jiménez por lo inexplicable empezó mucho antes de los focos, en las calles de Vitoria con una libreta y unos amigos.
