A lo largo de la historia de la justicia internacional, pocas personas han sido condenadas por genocidio. Una de ellas fue el general serbobosnio Ratko Mladic, fallecido el pasado jueves a los 84 años en la prisión de La Haya, donde cumplía cadena perpetua. Fue el responsable de la matanza de Srebrenica, el fusilamiento de 8.000 varones musulmanes en el verano de 1995, y de numerosas atrocidades durante la guerra de Bosnia entre 1992 y 1995. Pero su papel va más allá de su participación directa en la limpieza étnica, en la utilización de las violaciones como arma de guerra o en el cerco de Sarajevo, el más largo de la historia de la guerra moderna, con 11.541 muertos, de los que 1.600 fueron niños. Mladic simboliza una ideología de la barbarie y la muerte que, desgraciadamente, todavía sigue vigente en el mundo.. Seguir leyendo
Ratko Mladic, condenado por genocidio en la guerra de Bosnia y muerto en prisión, recuerda la necesidad de la justicia internacional
Editorial. Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional. Ratko Mladic, condenado por genocidio en la guerra de Bosnia y muerto en prisión, recuerda la necesidad de la justicia internacional. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. El entonces general serbobosnio Ratko Mladic, en una foto de 1995. Radivoje Pavicic (Associated Press/LaPresse). A lo largo de la historia de la justicia internacional, pocas personas han sido condenadas por genocidio. Una de ellas fue el general serbobosnio Ratko Mladic, fallecido el pasado jueves a los 84 años en la prisión de La Haya, donde cumplía cadena perpetua. Fue el responsable de la matanza de Srebrenica, el fusilamiento de 8.000 varones musulmanes en el verano de 1995, y de numerosas atrocidades durante la guerra de Bosnia entre 1992 y 1995. Pero su papel va más allá de su participación directa en la limpieza étnica, en la utilización de las violaciones como arma de guerra o en el cerco de Sarajevo, el más largo de la historia de la guerra moderna, con 11.541 muertos, de los que 1.600 fueron niños. Mladic simboliza una ideología de la barbarie y la muerte que, desgraciadamente, todavía sigue vigente en el mundo.. El ministro de Justicia de Serbia ha anunciado un entierro con “los más altos honores militares y estatales que merece”. Es inaceptable, y más en un país que pretende ingresar en la UE. Los homenajes demuestran la dificultad del nacionalismo serbio para superar las partes más oscuras de su pasado. Mladic no fue un patriota. Fue un asesino despiadado que hundió a su país en un abismo de odio. Porque no actuó solo como un ejecutor. Junto al líder político de los serbios de Bosnia, Radovan Karadzic, todavía encarcelado, abanderó una ideología del supremacismo racial, con la idea de que diferentes confesiones no podían vivir en el mismo espacio y que alguien, por el solo hecho de profesar una religión, merecía la muerte. El odio que ensangrentó los Balcanes —o Ruanda— en los años noventa no surgió de la nada, sino que personas como él lo fomentaron y cultivaron durante años, y crearon escuela. El ultraderechista noruego Anders Breivik, antes de perpetrar en 2011 la matanza de la isla noruega de Utoya, escribió un manifiesto en el que se reivindicaba como un seguidor de Karadzic y Mladic, por lo que consideraba su defensa de Europa como un espacio blanco y cristiano.. El caso de Mladic también es un recordatorio de la necesidad de la justicia internacional, ahora atacada obsesivamente por el Gobierno estadounidense. Los tribunales especiales para juzgar los genocidios de Bosnia y Ruanda, origen de lo que hoy es el Tribunal Penal Internacional (TPI), no han frenado otros crímenes contra la humanidad del presente, pero han demostrado que la justicia es posible. Ni la condena ni la muerte de Mladic podrán disminuir el dolor que causó. Recordar no es una cuestión de venganza, sino de reparación y, sobre todo, una lección para el presente: el odio desatado, la estigmatización del otro, tienen consecuencias. El escritor bosnio Emir Suljagic, que sobrevivió a la matanza de Srebrenica, escribió el día de su muerte: “Ahora queda la parte más difícil: garantizar que con él no mueran la verdad, la responsabilidad y la memoria”.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. Opinión Editorial. Serbia. República Sprska. Guerra Bosnia. Ratko Mladic. Radovan Karadzic. Tribunal Penal Internacional. Matanza Srebrenica. Anders Breivik. Genocidio. Justicia internacional. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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