Desde 1970, cada Mundial estrena balón, y aunque los cambios suelen parecer mínimos, su impacto en el juego puede ser enorme. El físico John Eric Goff y su equipo han analizado el nuevo Trionda, el balón oficial del próximo torneo, y sus conclusiones apuntan a un efecto inesperado donde los disparos fuertes podrían recorrer menos distancia debido a la aerodinámica del diseño.. Los investigadores colocaron el balón en un túnel de viento para medir su coeficiente de arrastre, el parámetro que determina cómo se comporta el aire alrededor de la superficie. Con esos datos, generaron simulaciones de juego real.. El elemento clave es la llamada crisis de arrastre, un fenómeno en el que la fina capa de aire que envuelve al balón pasa de ser suave a turbulenta. Cuando eso ocurre, la resistencia cambia de forma brusca. En balones demasiado lisos —como el Jabulani de 2010— esta crisis aparece justo en el rango de velocidades típico de un partido, provocando trayectorias erráticas.. El Trionda, en cambio, entra en esa crisis a 43 km/h, muy por debajo de los 79–97 km/h del Jabulani y también por debajo de los valores del Al Rihla, el Telstar 18 o el Brazuca. Esto significa que su vuelo será mucho más estable.. La estabilidad tiene un precio: más resistencia y menos alcance en los disparos potentes. La superficie del Trionda, con surcos profundos y textura rugosa, evita los cambios bruscos de trayectoria, pero introduce un nuevo efecto que aumenta la resistencia del aire cuando el balón viaja rápido. Según las simulaciones, un disparo lanzado a 35 metros por segundo podría quedarse hasta 10 metros corto respecto a lo que se conseguiría con balones recientes como el Brazuca o el Al Rihla. Para los jugadores que dependen de cambios de juego largos, despejes potentes o disparos desde fuera del área, esta diferencia será perceptible.. Goff señala que la rugosidad no solo afecta al arrastre sino que también podría incrementar la capacidad de generar efecto. Un balón que gira más puede viajar más lejos en algunos casos o describir curvas más pronunciadas, lo que supone un desafío adicional para los porteros.. El Trionda no repetirá el caos del Mundial de Sudáfrica: no habrá frenazos repentinos ni trayectorias imprevisibles. Pero su diseño introduce un nuevo equilibrio entre consistencia y alcance, un “peaje aerodinámico” que obligará a los jugadores a ajustar sensaciones y cálculos en los primeros partidos.
Las pruebas en túnel de viento revelan que su superficie rugosa aumenta la resistencia del aire en tiros potentes, pese a ofrecer una trayectoria más estable que el polémico Jabulani
Desde 1970, cada Mundial estrena balón, y aunque los cambios suelen parecer mínimos, su impacto en el juego puede ser enorme. El físico John Eric Goff y su equipo han analizado el nuevo Trionda, el balón oficial del próximo torneo, y sus conclusiones apuntan a un efecto inesperado donde los disparos fuertes podrían recorrer menos distancia debido a la aerodinámica del diseño.. Los investigadores colocaron el balón en un túnel de viento para medir su coeficiente de arrastre, el parámetro que determina cómo se comporta el aire alrededor de la superficie. Con esos datos, generaron simulaciones de juego real.. El elemento clave es la llamada crisis de arrastre, un fenómeno en el que la fina capa de aire que envuelve al balón pasa de ser suave a turbulenta. Cuando eso ocurre, la resistencia cambia de forma brusca. En balones demasiado lisos —como el Jabulani de 2010— esta crisis aparece justo en el rango de velocidades típico de un partido, provocando trayectorias erráticas.. El Trionda, en cambio, entra en esa crisis a 43 km/h, muy por debajo de los 79–97 km/h del Jabulani y también por debajo de los valores del Al Rihla, el Telstar 18 o el Brazuca. Esto significa que su vuelo será mucho más estable.. La superficie del Trionda, con surcos profundos y textura rugosa, evita los cambios bruscos de trayectoria, pero introduce un nuevo efecto que aumenta la resistencia del aire cuando el balón viaja rápido. Según las simulaciones, un disparo lanzado a 35 metros por segundo podría quedarse hasta 10 metros corto respecto a lo que se conseguiría con balones recientes como el Brazuca o el Al Rihla. Para los jugadores que dependen de cambios de juego largos, despejes potentes o disparos desde fuera del área, esta diferencia será perceptible.. Goff señala que la rugosidad no solo afecta al arrastre sino que también podría incrementar la capacidad de generar efecto. Un balón que gira más puede viajar más lejos en algunos casos o describir curvas más pronunciadas, lo que supone un desafío adicional para los porteros.. El Trionda no repetirá el caos del Mundial de Sudáfrica: no habrá frenazos repentinos ni trayectorias imprevisibles. Pero su diseño introduce un nuevo equilibrio entre consistencia y alcance, un “peaje aerodinámico” que obligará a los jugadores a ajustar sensaciones y cálculos en los primeros partidos.
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