Da igual donde se mire, pero la recomendación de los expertos en descanso va a ser siempre la misma. Meterse en la cama sin ropa siempre va a ser la mejor forma para dormir, todo esto debido a que es algo que prima el sueño y mejora su calidad. No solo hay que tener en cuenta la comodidad que esto trae consigo, hay muchos otros que se deben tener en cuenta, como por ejemplo aquellos que están relacionados con el ámbito sanitario o, incluso, el psicológico.. Un aspecto muy importante es la termorregulación. Durante la noche, el organismo necesita reducir su temperatura corporal en, aproximadamente, un grado centígrado para iniciar y mantener el sueño profundo. Con ello, se libera la melatonina y se facilita el avance hacia las fases más reparadoras, las del sueño NREM profundo y la fase REM. Por el contrario, si nos envolvemos en prendas ajustadas o tejidos poco transpirables, el descenso se ralentiza, por lo que la probabilidad de tener sudoración nocturna y microdespertares y mucho mayor.. Además, unos correctos niveles térmicos se asocian a un efecto en cadena sobre el sistema hormonal. Un sueño más continuo y profundo favorece la secreción adecuada de la hormona del crecimiento, así como a mantener el cortisol en niveles bajos y a una regulación de la leptina y la grelina, las dos hormonas que rigen el apetito.. La piel y las zonas genitales son otras partes del cuerpo que se verán muy beneficiadas. Sin la fricción ni la humedad que retienen ciertas prendas, los pliegues corporales quedan menos expuestos al ambiente cálido y húmedo en el que proliferan hongos y bacterias. En el caso de los hombres, mantener los testículos a una temperatura ligeramente inferior favorece la espermatogénesis, mientras que en las mujeres ventilar la zona íntima se asocia con una menor incidencia de cuadros recurrentes de candidiasis, según recuerdan los ginecólogos y los urólogos.. El dormitorio debe encontrarse entre los 16 y los 19 grados ºC. En el ámbito psicológico, hay que tener en cuenta un factor del que no todos se pueden beneficiar. Para quienes comparten cama, el contacto piel con piel estimula la liberación de oxitocina, una hormona implicada en la reducción del estrés y el refuerzo del vínculo emocional. En caso contrario, lo normal es que dormir sin ropa implique una mayor libertad de movimientos y de relajación, algo que concilia el sueño con más rapidez y a despertarse menos durante la noche.. Todo esto es muy correcto, pero cuando las condiciones meteorológicas no acompañan, llevar a cabo este proceso será una tarea imposible. Los expertos advierten de que la temperatura ideal del dormitorio se sitúa entre los 16 y los 19 grados ºC, por lo que, en caso de estar por debajo de este rango, el cuerpo activa mecanismos termogénicos que rompen el sueño. En estos supuestos, lo ideal es satisfacer esa sensación de frío con prendas ligeras y transpirables, preferentemente de algodón, lino o bambú.
Meterse en la cama mediante esta circunstancia favorece el avance hacia fases más reparadoras, como las NREM profundo y la REM
Da igual donde se mire, pero la recomendación de los expertos en descanso va a ser siempre la misma. Meterse en la cama sin ropa siempre va a ser la mejor forma para dormir, todo esto debido a que es algo que prima el sueño y mejora su calidad. No solo hay que tener en cuenta la comodidad que esto trae consigo, hay muchos otros que se deben tener en cuenta, como por ejemplo aquellos que están relacionados con el ámbito sanitario o, incluso, el psicológico.. Un aspecto muy importante es la termorregulación. Durante la noche, el organismo necesita reducir su temperatura corporal en, aproximadamente, un grado centígrado para iniciar y mantener el sueño profundo. Con ello, se libera la melatonina y se facilita el avance hacia las fases más reparadoras, las del sueño NREM profundo y la fase REM. Por el contrario, si nos envolvemos en prendas ajustadas o tejidos poco transpirables, el descenso se ralentiza, por lo que la probabilidad de tener sudoración nocturna y microdespertares y mucho mayor.. Además, unos correctos niveles térmicos se asocian a un efecto en cadena sobre el sistema hormonal. Un sueño más continuo y profundo favorece la secreción adecuada de la hormona del crecimiento, así como a mantener el cortisol en niveles bajos y a una regulación de la leptina y la grelina, las dos hormonas que rigen el apetito.. La piel y las zonas genitales son otras partes del cuerpo que se verán muy beneficiadas. Sin la fricción ni la humedad que retienen ciertas prendas, los pliegues corporales quedan menos expuestos al ambiente cálido y húmedo en el que proliferan hongos y bacterias. En el caso de los hombres, mantener los testículos a una temperatura ligeramente inferior favorece la espermatogénesis, mientras que en las mujeres ventilar la zona íntima se asocia con una menor incidencia de cuadros recurrentes de candidiasis, según recuerdan los ginecólogos y los urólogos.. En el ámbito psicológico, hay que tener en cuenta un factor del que no todos se pueden beneficiar. Para quienes comparten cama, el contacto piel con piel estimula la liberación de oxitocina, una hormona implicada en la reducción del estrés y el refuerzo del vínculo emocional. En caso contrario, lo normal es que dormir sin ropa implique una mayor libertad de movimientos y de relajación, algo que concilia el sueño con más rapidez y a despertarse menos durante la noche.. Todo esto es muy correcto, pero cuando las condiciones meteorológicas no acompañan, llevar a cabo este proceso será una tarea imposible. Los expertos advierten de quela temperatura ideal del dormitorio se sitúa entre los 16 y los 19 grados ºC, por lo que, en caso de estar por debajo de este rango, el cuerpo activa mecanismos termogénicos que rompen el sueño. En estos supuestos, lo ideal es satisfacer esa sensación de frío con prendas ligeras y transpirables, preferentemente de algodón, lino o bambú.
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