Cada cuatro años hay una fiesta para los aficionados al fútbol que puede ser un suplicio para aquellos a los que no les gusta este deporte. Si no sabes muy bien qué es un fuera de juego, eres incapaz de nombrar tres jugadores del Getafe o no sabes en qué competición europea llegó el Rayo Vallecano a la final la última temporada, tienes un problema. Es muy posible que no entiendas algunos comportamientos que vas a ver en las personas que te rodean, que solo van a tener ojos para los partidos del Mundial, que se suceden en la tele casi sin tiempo para descansar. Es muy posible que tu pareja, tu padre o tu madre no te hagan mucho caso cuando les estés hablando, porque no puedan quitar la vista de la pantalla, por mucho que los países que se estén enfrentando sean Inglaterra y República del Congo. No se le ha perdido nada en el fútbol congoleño a tu madre, tu padre o tu pareja, pero la excusa que te van a poner me la sé: «Entiéndelo, es que el Mundial es cada cuatro años». La Copa del Mundo es como un cometa, que pasa cada mucho tiempo y si te descuidas se te escapa de las manos sin que tengas tiempo para apreciarlo. Es verdad que ahora, con esta FIFA de Infantino, han aumentado el número de países participantes y también los partidos y las semanas de competición, que han pasado de cuatro a cinco. Pero de todas formas, para los futboleros nunca es suficiente, porque el miedo al vacío que pueden sentir el 20 de julio, cuando todo haya terminado, es demasiado fuerte. Por eso hay que aprovechar y ver el atractivo Colombia-Ghana, aunque sea a unas complicadas 3:30 de la madrugada. Eso implica ir a trabajar al día siguiente con poco sueño acumulado, algo de lo que te avisarán las notificaciones del reloj inteligente, que no está programado para entender que hay Mundial. Durante el día, la cosa no es muy distinta y ni una visita al dentista hace que el Mundial se vaya de tu cabeza. El doctor y la enfermera te dan la bienvenida hablándote del partido de España y Austria, seguramente para que olvides los nervios de pasar por sus manos. Por supuesto, te has puesto esa cita por la mañana, porque hay Mundial y sabías que los partidos empiezan por la tarde.
Cada cuatro años hay una fiesta para los aficionados al fútbol que puede ser un suplicio para aquellos a los que no les gusta este deporte
Cada cuatro años hay una fiesta para los aficionados al fútbol que puede ser un suplicio para aquellos a los que no les gusta este deporte. Si no sabes muy bien qué es un fuera de juego, eres incapaz de nombrar tres jugadores del Getafe o no sabes en qué competición europea llegó el Rayo Vallecano a la final la última temporada, tienes un problema.Es muy posible que no entiendas algunos comportamientos que vas a ver en las personas que te rodean, que solo van a tener ojos para los partidos del Mundial, que se suceden en la tele casi sin tiempo para descansar.Es muy posible que tu pareja, tu padre o tu madre no te hagan mucho caso cuando les estés hablando, porque no puedan quitar la vista de la pantalla, por mucho que los países que se estén enfrentando sean Inglaterra y República del Congo. No se le ha perdido nada en el fútbol congoleño a tu madre, tu padre o tu pareja, pero la excusa que te van a poner me la sé: «Entiéndelo, es que el Mundial es cada cuatro años».La Copa del Mundo es como un cometa, que pasa cada mucho tiempo y si te descuidas se te escapa de las manos sin que tengas tiempo para apreciarlo.Es verdad que ahora, con esta FIFA de Infantino, han aumentado el número de países participantes y también los partidos y las semanas de competición, que han pasado de cuatro a cinco. Pero de todas formas, para los futboleros nunca es suficiente, porque el miedo al vacío que pueden sentir el 20 de julio, cuando todo haya terminado, es demasiado fuerte.Por eso hay que aprovechar y ver el atractivo Colombia-Ghana, aunque sea a unas complicadas 3:30 de la madrugada. Eso implica ir a trabajar al día siguiente con poco sueño acumulado, algo de lo que te avisarán las notificaciones del reloj inteligente, que no está programado para entender que hay Mundial.Durante el día, la cosa no es muy distinta y ni una visita al dentista hace que el Mundial se vaya de tu cabeza. El doctor y la enfermera te dan la bienvenida hablándote del partido de España y Austria, seguramente para que olvides los nervios de pasar por sus manos. Por supuesto, te has puesto esa cita por la mañana, porque hay Mundial y sabías que los partidos empiezan por la tarde.
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