El Chelsea vive una crisis casi permanente de la que necesita salir, el equipo inglés, que durante tanto tiempo ha presumido de gastos y de plantillas hiperhinchadas busca un entrenador al que recurrir para encontrar el rumbo y dos candidatos son españoles: Iraola y Xabi Alonso.. Una temporada gris. Liam Rosenior ha representado un fracaso que el club ya no puede disimular, el técnico llegó con buenas palabras y algo de crédito acumulado en el fútbol inglés pero no ha conseguido que el equipo rinda al nivel que exige una plantilla tan cara y tan llena de nombres, y su gestión del vestuario ha dejado mucho que desear porque los jugadores no han respondido a su propuesta y el rendimiento ha caído hasta un punto en que la directiva ya no podía esperar más. La crisis que atraviesa el Chelsea tiene varias capas y todas duelen porque el problema institucional, el deportivo y el anímico se han alimentado entre sí durante meses, y el resultado es un equipo que no sabe muy bien qué es ni hacia dónde va.. En ese escenario, la elección del próximo entrenador se convierte en una decisión que va mucho más allá del campo porque lo que el Chelsea necesita es alguien capaz de poner orden en un vestuario lleno de egos y de sueldos elevados, que recupere la confianza de los jugadores franquicia y que devuelva al equipo una identidad clara y reconocible, algo que Stamford Bridge lleva demasiado tiempo sin tener. La directiva sabe que no puede permitirse otro error y por eso la lista de candidatos que ha manejado en las últimas semanas ha sido larga y de mucho nivel, con nombres que demuestran que la ambición del proyecto sigue siendo alta aunque los resultados no la acompañen.. Iraola tiene otros planes. Andoni Iraola estuvo en la quema durante un tiempo y tiene un perfil que encaja con lo que el Chelsea dice buscar porque ha demostrado en el Bournemouth que puede organizar equipos, transmitir ideas claras y sacar rendimiento de futbolistas que en otros contextos no funcionan, pero todo apunta a que su futuro está ligado al Crystal Palace y que el técnico vasco no tiene intención de cambiar de proyecto en este momento. Cesc Fàbregas también apareció en las quinielas y tenía argumentos para estar ahí, con su pasado en el Chelsea y su éxito al frente del Como en Italia, pero el propio Fàbregas cerró la puerta al declarar que tiene intención de seguir en el club italiano, y con eso quedó fuera de la ecuación.. Xabi está con ganas. El nombre que ha ganado fuerza en las últimas horas es el de Xabi Alonso, y el Chelsea lo tiene muy presente porque el técnico de Tolosa reúne casi todas las condiciones que el club londinense está buscando. Alonso lleva meses sin equipo después de ser destituido del Real Madrid a mitad de temporada, y aunque eso podría leerse como un punto negativo, el fútbol tiene buena memoria y sabe lo que construyó en el Bayer Leverkusen, donde logró algo que parecía imposible y lo hizo con un fútbol dinámico, intenso y con identidad propia, exactamente lo que el Chelsea ha perdido. El técnico vasco está esperando una oferta que se ajuste a su manera de entender el juego y no tiene prisa por tomar una decisión, porque considera que el siguiente paso en su carrera es determinante para afianzar lo que empezó en Alemania, y eso le hace ser selectivo con lo que escucha.. El Chelsea valora la capacidad de Alonso para construir equipos desde cero y para generar un estilo reconocible, y eso pesa mucho en un club que ahora mismo necesita exactamente eso, aunque aún no se ha tomado ninguna decisión definitiva y el proceso sigue abierto. Mientras tanto, Calum McFarlane se encargará del equipo de forma interina hasta el final de la temporada, y todavía le queda al Chelsea una bala en la recámara porque la FA Cup sigue en pie y en la final espera el Manchester City, lo que significa que el club tiene ante sí la posibilidad de terminar la temporada con un título que levante el ánimo y que además abra la puerta a la Europa League. Ganar esa copa cambia el humor, cambia la narrativa y le da al nuevo entrenador, sea quien sea, un punto de partida algo más sólido del que habría tenido de otra manera.
El ex entrenador del Real Madrid tiene lo bastante crédito para estar en la nómina de los grandes de la Premier
El Chelsea vive una crisis casi permanente de la que necesita salir, el equipo inglés, que durante tanto tiempo ha presumido de gastos y de plantillas hiperhinchadas busca un entrenador al que recurrir para encontrar el rumbo y dos candidatos son españoles: Iraola y Xabi Alonso.. Una temporada gris. Liam Rosenior ha representado un fracaso que el club ya no puede disimular, el técnico llegó con buenas palabras y algo de crédito acumulado en el fútbol inglés pero no ha conseguido que el equipo rinda al nivel que exige una plantilla tan cara y tan llena de nombres, y su gestión del vestuario ha dejado mucho que desear porque los jugadores no han respondido a su propuesta y el rendimiento ha caído hasta un punto en que la directiva ya no podía esperar más. La crisis que atraviesa el Chelsea tiene varias capas y todas duelen porque el problema institucional, el deportivo y el anímico se han alimentado entre sí durante meses, y el resultado es un equipo que no sabe muy bien qué es ni hacia dónde va.. En ese escenario, la elección del próximo entrenador se convierte en una decisión que va mucho más allá del campo porque lo que el Chelsea necesita es alguien capaz de poner orden en un vestuario lleno de egos y de sueldos elevados, que recupere la confianza de los jugadores franquicia y que devuelva al equipo una identidad clara y reconocible, algo que Stamford Bridge lleva demasiado tiempo sin tener. La directiva sabe que no puede permitirse otro error y por eso la lista de candidatos que ha manejado en las últimas semanas ha sido larga y de mucho nivel, con nombres que demuestran que la ambición del proyecto sigue siendo alta aunque los resultados no la acompañen.. Iraola tiene otros planes. Andoni Iraola estuvo en la quema durante un tiempo y tiene un perfil que encaja con lo que el Chelsea dice buscar porque ha demostrado en el Bournemouth que puede organizar equipos, transmitir ideas claras y sacar rendimiento de futbolistas que en otros contextos no funcionan, pero todo apunta a que su futuro está ligado al Crystal Palace y que el técnico vasco no tiene intención de cambiar de proyecto en este momento. Cesc Fàbregas también apareció en las quinielas y tenía argumentos para estar ahí, con su pasado en el Chelsea y su éxito al frente del Como en Italia, pero el propio Fàbregas cerró la puerta al declarar que tiene intención de seguir en el club italiano, y con eso quedó fuera de la ecuación.. Xabi está con ganas. El nombre que ha ganado fuerza en las últimas horas es el de Xabi Alonso, y el Chelsea lo tiene muy presente porque el técnico de Tolosa reúne casi todas las condiciones que el club londinense está buscando. Alonso lleva meses sin equipo después de ser destituido del Real Madrid a mitad de temporada, y aunque eso podría leerse como un punto negativo, el fútbol tiene buena memoria y sabe lo que construyó en el Bayer Leverkusen, donde logró algo que parecía imposible y lo hizo con un fútbol dinámico, intenso y con identidad propia, exactamente lo que el Chelsea ha perdido. El técnico vasco está esperando una oferta que se ajuste a su manera de entender el juego y no tiene prisa por tomar una decisión, porque considera que el siguiente paso en su carrera es determinante para afianzar lo que empezó en Alemania, y eso le hace ser selectivo con lo que escucha.. El Chelsea valora la capacidad de Alonso para construir equipos desde cero y para generar un estilo reconocible, y eso pesa mucho en un club que ahora mismo necesita exactamente eso, aunque aún no se ha tomado ninguna decisión definitiva y el proceso sigue abierto. Mientras tanto, Calum McFarlane se encargará del equipo de forma interina hasta el final de la temporada, y todavía le queda al Chelsea una bala en la recámara porque la FA Cup sigue en pie y en la final espera el Manchester City, lo que significa que el club tiene ante sí la posibilidad de terminar la temporada con un título que levante el ánimo y que además abra la puerta a la Europa League. Ganar esa copa cambia el humor, cambia la narrativa y le da al nuevo entrenador, sea quien sea, un punto de partida algo más sólido del que habría tenido de otra manera.
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