Las autoridades australianas han llevado a cabo una de las incautaciones más insólitas de los últimos años: más de 100.000 cucarachas exóticas criadas ilegalmente en una explotación de Nueva Gales del Sur. El hallazgo, considerado el mayor golpe contra el tráfico de invertebrados del país, ha llamado la atención tanto por la enorme cantidad de insectos como por el tamaño de algunas especies, valoradas en unos 200.000 dólares australianos (más de 120.000 euros).. La operación tuvo lugar el pasado 26 de mayo en Bathurst, una ciudad situada al oeste de Sídney, donde inspectores del Departamento de Cambio Climático, Energía, Medio Ambiente y Agua localizaron una instalación comercial con miles de recipientes repletos de insectos exóticos. Entre las especies confiscadas se encontraban sobre todo cucarachas silbadoras de Madagascar y cucarachas dubia, muy utilizadas como alimento para reptiles.. Qué son las cucarachas gigantes que Australia prohíbe tener. Las cucarachas silbadoras de Madagascar son una de las especies más grandes del mundo y pueden alcanzar entre cinco y diez centímetros de longitud, muy por encima del tamaño de las cucarachas comunes australianas. A diferencia de otras especies, no tienen alas y emiten un característico silbido al expulsar aire con fuerza, un mecanismo que utilizan para defenderse.. Según explicó a la televisión pública australiana la experta en reptiles Stefanie Lesser, este tipo de insectos suele venderse como una alternativa barata para alimentar reptiles exóticos, ya que su gran tamaño hace que se necesiten menos ejemplares en cada comida. Las autoridades han recomendado a los propietarios de reptiles recurrir a alternativas legales como grillos o cucarachas de madera.. Por qué eran ilegales. Aunque pueda parecer sorprendente, Australia prohíbe estrictamente importar, criar, vender o incluso poseer determinadas especies de insectos exóticos, independientemente de cómo se hayan obtenido. El país mantiene una de las normativas de bioseguridad más estrictas del mundo por el temor a que especies invasoras alteren ecosistemas únicos o afecten a la agricultura.. Las autoridades creen además que este tipo de comercio ilegal está creciendo y han querido lanzar un aviso al sector. “Habrá acciones judiciales”, advirtieron los responsables medioambientales, que aseguraron que perseguirán a quienes sean descubiertos con especies ilegales en el futuro.. Qué pasará ahora con los insectos. Pese a la magnitud de la operación, de momento no se han presentado cargos contra el criador investigado. Sin embargo, el Departamento de Medio Ambiente confirmó que las más de 100.000 cucarachas decomisadas serán sacrificadas para evitar cualquier riesgo de propagación accidental.. La operación ya ha sido calificada como la mayor realizada hasta la fecha en Australia contra el tráfico de invertebrados exóticos, un mercado clandestino que preocupa cada vez más a las autoridades. Por ahora, las cucarachas decomisadas acabarán siendo sacrificadas, un final poco habitual para un caso que ya ha pasado a la historia del país por el volumen de insectos confiscados.
Ni drogas ni animales salvajes: el hallazgo que ha dejado atónitas a las autoridades australianas son más de 100.000 cucarachas gigantes criadas ilegalmente en una sola nave y valoradas en miles de euros
Las autoridades australianas han llevado a cabo una de las incautaciones más insólitas de los últimos años: más de 100.000 cucarachas exóticas criadas ilegalmente en una explotación de Nueva Gales del Sur. El hallazgo, considerado el mayor golpe contra el tráfico de invertebrados del país, ha llamado la atención tanto por la enorme cantidad de insectos como por el tamaño de algunas especies, valoradas en unos 200.000 dólares australianos (más de 120.000 euros).. La operación tuvo lugar el pasado 26 de mayo en Bathurst, una ciudad situada al oeste de Sídney, donde inspectores del Departamento de Cambio Climático, Energía, Medio Ambiente y Agua localizaron una instalación comercial con miles de recipientes repletos de insectos exóticos. Entre las especies confiscadas se encontraban sobre todo cucarachas silbadoras de Madagascar y cucarachas dubia, muy utilizadas como alimento para reptiles.. Qué son las cucarachas gigantes que Australia prohíbe tener. Las cucarachas silbadoras de Madagascar son una de las especies más grandes del mundo y pueden alcanzar entre cinco y diez centímetros de longitud, muy por encima del tamaño de las cucarachas comunes australianas. A diferencia de otras especies, no tienen alas y emiten un característico silbido al expulsar aire con fuerza, un mecanismo que utilizan para defenderse.. Según explicó a la televisión pública australiana la experta en reptiles Stefanie Lesser, este tipo de insectos suele venderse como una alternativa barata para alimentar reptiles exóticos, ya que su gran tamaño hace que se necesiten menos ejemplares en cada comida. Las autoridades han recomendado a los propietarios de reptiles recurrir a alternativas legales como grillos o cucarachas de madera.. Por qué eran ilegales. Aunque pueda parecer sorprendente, Australia prohíbe estrictamente importar, criar, vender o incluso poseer determinadas especies de insectos exóticos, independientemente de cómo se hayan obtenido. El país mantiene una de las normativas de bioseguridad más estrictas del mundo por el temor a que especies invasoras alteren ecosistemas únicos o afecten a la agricultura.. Las autoridades creen además que este tipo de comercio ilegal está creciendo y han querido lanzar un aviso al sector. “Habrá acciones judiciales”, advirtieron los responsables medioambientales, que aseguraron que perseguirán a quienes sean descubiertos con especies ilegales en el futuro.. Qué pasará ahora con los insectos. Pese a la magnitud de la operación, de momento no se han presentado cargos contra el criador investigado. Sin embargo, el Departamento de Medio Ambiente confirmó que las más de 100.000 cucarachas decomisadas serán sacrificadas para evitar cualquier riesgo de propagación accidental.. La operación ya ha sido calificada como la mayor realizada hasta la fecha en Australia contra el tráfico de invertebrados exóticos, un mercado clandestino que preocupa cada vez más a las autoridades. Por ahora, las cucarachas decomisadas acabarán siendo sacrificadas, un final poco habitual para un caso que ya ha pasado a la historia del país por el volumen de insectos confiscados.
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