Con la llegada de las altas temperaturas, muchas personas recurren a ventiladores, aparatos de aire acondicionado o persianas bajadas durante gran parte del día para intentar mantener una temperatura agradable en el interior de sus viviendas. Sin embargo, los expertos en arquitectura recuerdan que existe un elemento mucho más determinante y que suele pasar desapercibido: la orientación de la casa.. Según explica el arquitecto Fernando Leiva, la cantidad de radiación solar que recibe una vivienda a lo largo del día condiciona directamente su comportamiento térmico. En otras palabras, dos casas similares pueden registrar temperaturas muy distintas simplemente por la forma en la que están orientadas respecto al recorrido del sol.. Esta circunstancia cobra especial importancia durante los meses de verano, cuando una mala orientación puede provocar que paredes, ventanas y techos acumulen calor durante horas y dificulten el descanso incluso durante la noche.. La orientación que más problemas genera en verano. Entre todas las posibilidades, los especialistas coinciden en señalar la orientación oeste como la más complicada cuando llegan las olas de calor. La explicación está en el propio movimiento del sol. Mientras la radiación solar de la mañana incide cuando las temperaturas exteriores todavía son relativamente suaves, el sol de la tarde golpea las fachadas cuando el ambiente ya ha alcanzado los valores más elevados del día.. Como consecuencia, las viviendas orientadas al oeste absorben una gran cantidad de calor durante las horas finales de la jornada y suelen tardar más tiempo en enfriarse una vez cae la noche. Ese efecto provoca que muchas de ellas mantengan temperaturas elevadas incluso cuando el exterior comienza a refrescar.. Cómo influye cada orientación. Fernando Leiva recuerda que conocer la orientación de una vivienda es sencillo y puede comprobarse fácilmente mediante herramientas como los mapas digitales. “La orientación es básicamente desde qué lado tu casa recibe el sol”, explica el arquitecto.. Las viviendas orientadas al norte suelen disfrutar de una buena iluminación natural, aunque necesitan elementos que controlen la entrada directa del sol en determinados momentos del año.. Las orientadas al sur reciben una luz más uniforme y permiten incorporar superficies acristaladas amplias si cuentan con sistemas adecuados de protección solar.. Por su parte, las casas orientadas al este suelen comportarse mejor frente al calor estival. Al recibir principalmente el sol de primera hora de la mañana, cuando las temperaturas todavía son moderadas, se reduce el riesgo de sobrecalentamiento interior.. La ventilación, el otro gran aliado. Los expertos subrayan que la orientación es solo una parte de la ecuación. Para conseguir una vivienda más confortable también resulta fundamental favorecer la circulación natural del aire. La llamada ventilación cruzada permite renovar el ambiente interior y expulsar el calor acumulado sin necesidad de depender constantemente de sistemas de climatización. Elementos como ventanas enfrentadas, patios interiores, claraboyas o aperturas situadas en diferentes alturas ayudan a crear corrientes de aire que mejoran notablemente el confort térmico.. Por ello, antes de invertir en nuevos aparatos para combatir el calor, los especialistas recomiendan analizar aspectos básicos del diseño de la vivienda. En muchos casos, comprender cómo incide el sol sobre la casa puede explicar por qué algunas viviendas se mantienen frescas durante el verano mientras otras se convierten en auténticos hornos.
La cantidad de radiación solar que recibe una vivienda a lo largo del día condiciona directamente su comportamiento térmico
Con la llegada de las altas temperaturas, muchas personas recurren a ventiladores, aparatos de aire acondicionado o persianas bajadas durante gran parte del día para intentar mantener una temperatura agradable en el interior de sus viviendas. Sin embargo, los expertos en arquitectura recuerdan que existe un elemento mucho más determinante y que suele pasar desapercibido: la orientación de la casa.. Según explica el arquitecto Fernando Leiva, la cantidad de radiación solar que recibe una vivienda a lo largo del día condiciona directamente su comportamiento térmico. En otras palabras, dos casas similares pueden registrar temperaturas muy distintas simplemente por la forma en la que están orientadas respecto al recorrido del sol.. Esta circunstancia cobra especial importancia durante los meses de verano, cuando una mala orientación puede provocar que paredes, ventanas y techos acumulen calor durante horas y dificulten el descanso incluso durante la noche.. La orientación que más problemas genera en verano. Entre todas las posibilidades, los especialistas coinciden en señalar la orientación oeste como la más complicada cuando llegan las olas de calor. La explicación está en el propio movimiento del sol. Mientras la radiación solar de la mañana incide cuando las temperaturas exteriores todavía son relativamente suaves, el sol de la tarde golpea las fachadas cuando el ambiente ya ha alcanzado los valores más elevados del día.. Como consecuencia, las viviendas orientadas al oeste absorben una gran cantidad de calor durante las horas finales de la jornada y suelen tardar más tiempo en enfriarse una vez cae la noche. Ese efecto provoca que muchas de ellas mantengan temperaturas elevadas incluso cuando el exterior comienza a refrescar.. Cómo influye cada orientación. Fernando Leiva recuerda que conocer la orientación de una vivienda es sencillo y puede comprobarse fácilmente mediante herramientas como los mapas digitales. “La orientación es básicamente desde qué lado tu casa recibe el sol”, explica el arquitecto.. Las viviendas orientadas al norte suelen disfrutar de una buena iluminación natural, aunque necesitan elementos que controlen la entrada directa del sol en determinados momentos del año.. Las orientadas al sur reciben una luz más uniforme y permiten incorporar superficies acristaladas amplias si cuentan con sistemas adecuados de protección solar.. Por su parte, las casas orientadas al este suelen comportarse mejor frente al calor estival. Al recibir principalmente el sol de primera hora de la mañana, cuando las temperaturas todavía son moderadas, se reduce el riesgo de sobrecalentamiento interior.. La ventilación, el otro gran aliado. Los expertos subrayan que la orientación es solo una parte de la ecuación. Para conseguir una vivienda más confortable también resulta fundamental favorecer la circulación natural del aire. La llamada ventilación cruzada permite renovar el ambiente interior y expulsar el calor acumulado sin necesidad de depender constantemente de sistemas de climatización. Elementos como ventanas enfrentadas, patios interiores, claraboyas o aperturas situadas en diferentes alturas ayudan a crear corrientes de aire que mejoran notablemente el confort térmico.. Por ello, antes de invertir en nuevos aparatos para combatir el calor, los especialistas recomiendan analizar aspectos básicos del diseño de la vivienda. En muchos casos, comprender cómo incide el sol sobre la casa puede explicar por qué algunas viviendas se mantienen frescas durante el verano mientras otras se convierten en auténticos hornos.
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