Siete de las ocho ex monjas clarisas del monasterio de Belorado tendrán que sentarse en el banquillo de los acusados después de que la responsable del Juzgado de instrucción número 5 de Bilbao haya decidido abrir juicio oral contra ellas por su relación con las cinco monjas ancianas que tenían a su cargo, atribuyéndolas presuntos delitos de abandono, omisión del deber socorro, coacciones, trato denigrante y delito contra el patrimonio de administración desleal y apropiación indebida. Sobre la octava ex religiosa investigada se ha decretado sobreseimiento provisional al no apreciar indicios suficientes de participación activa en los hechos.. Así lo recoge el auto judicial al que ha tenido acceso LA RAZÓN. El documento recoge testimonios y diligencias policiales y forenses que apuntan a una situación de abandono y falta de cuidados dentro del monasterio cuando inspeccionaron el lugar. De hecho, explica que, cuando el pasado 18 de diciembre la Guardia Civil se trasladó al convento de Orduña donde se encontraban las ancianas de entre 87 y 101 años, se encontraban en condiciones higiénico-sanitarias deficientes, sin cambios de pañal ni desayuno ni habiendo recibido la medicación pautada. En la celda de una de las monjas, relata que “había dos perros sobre la cama, uno de ellos sobre la almohada”, así como “restos de excrementos y orines en la celda y baño”. El auto describe que encontraron a otra “sentada en el inodoro sola sin atención”. Sobre una tercera encamada, señala que su “estado general deteriorado” desvelaba que “no había recibido asistencia médica durante meses”.. De la misma manera, el informe forense describe “suciedad generalizada, perros y gatos sueltos y aves en el patio central, en algunas estancias restos de heces acumuladas” en el monasterio. A la vez, se apunta que se llegó a dificultar “el acceso a las monjas mayores” del médico.. Es más, la jueza menciona en el auto a testigos protegidos que relatan “humillaciones, castigos, vejaciones y anuncios de represalias”. De hecho, literalmente se recoge cómo una de las monjas ancianas habría llegado a decir: “Hoy todavía no me han pegado”. Uno de estos testigo pone en boca de una de las ancianas que «no quería salir porque le habían dicho las investigadas que las otras clarisas las iban a envenenar». Del auto también se desprende que las investigadas habrían ejercido un control psicológico sobre sus compañeras para que no abandonara el convento aprovechándose de su vulnerabilidad. Así, siempre según el documento, las ancianas no llegaron a comprender realmente el alcance del cisma que provocaron las que eran responsables de su cuidado debido a su “deterioro cognitivo”, que en algunos casos era “severo”.. El escrito de la jueza también ahonda en el plano económico. Así, ver indicios de la apertura de cuentas bancarias compartidas con las mayores para gestionar sus pensiones y ayudas, sin que se precisara un “consentimiento válido” debido a la “merma de sus facultades”.. El día en que la magistrada tomó declaración a las ex monjas negaron la mayor y llegaron a decir ante los medios de comunicación que había “una mano negra y una persecución contra la fe» detrás de este caso. La abogada del grupo cismático, Norma Riaño, se mostró convencida entonces de que la instrucción estaba “próxima a terminar» confiando en el archivo de una causa que no ha llegado.
El auto del Juzgado número 5 de Bilbao, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, recoge la falta de atención médica y de salud de las ancianas, además de “humillaciones, castigos, vejaciones y anuncios de represalias”
Siete de las ocho ex monjas clarisas del monasterio de Belorado tendrán que sentarse en el banquillo de los acusados después de que la responsable del Juzgado de instrucción número 5 de Bilbao haya decidido abrir juicio oral contra ellas por su relación con las cinco monjas ancianas que tenían a su cargo, atribuyéndolas presuntos delitos de abandono, omisión del deber socorro, coacciones, trato denigrante y delito contra el patrimonio de administración desleal y apropiación indebida. Sobre la octava ex religiosa investigada se ha decretado sobreseimiento provisional al no apreciar indicios suficientes de participación activa en los hechos.. Así lo recoge el auto judicial al que ha tenido acceso LA RAZÓN. El documento recoge testimonios y diligencias policiales y forenses que apuntan a una situación de abandono y falta de cuidados dentro del monasterio cuando inspeccionaron el lugar. De hecho, explica que, cuando el pasado 18 de diciembre la Guardia Civil se trasladó al convento de Orduña donde se encontraban las ancianas de entre 87 y 101 años, se encontraban en condiciones higiénico-sanitarias deficientes, sin cambios de pañal ni desayuno ni habiendo recibido la medicación pautada. En la celda de una de las monjas, relata que “había dos perros sobre la cama, uno de ellos sobre la almohada”, así como “restos de excrementos y orines en la celda y baño”. El auto describe que encontraron a otra “sentada en el inodoro sola sin atención”. Sobre una tercera encamada, señala que su “estado general deteriorado” desvelaba que “no había recibido asistencia médica durante meses”.. De la misma manera, el informe forense describe “suciedad generalizada, perros y gatos sueltos y aves en el patio central, en algunas estancias restos de heces acumuladas” en el monasterio. A la vez, se apunta que se llegó a dificultar “el acceso a las monjas mayores” del médico.. Es más, la jueza menciona en el auto a testigos protegidos que relatan “humillaciones, castigos, vejaciones y anuncios de represalias”. De hecho, literalmente se recoge cómo una de las monjas ancianas habría llegado a decir: “Hoy todavía no me han pegado”. Uno de estos testigo pone en boca de una de las ancianas que «no quería salir porque le habían dicho las investigadas que las otras clarisas las iban a envenenar». Del auto también se desprende que las investigadas habrían ejercido un control psicológico sobre sus compañeras para que no abandonara el convento aprovechándose de su vulnerabilidad. Así, siempre según el documento, las ancianas no llegaron a comprender realmente el alcance del cisma que provocaron las que eran responsables de su cuidado debido a su “deterioro cognitivo”, que en algunos casos era “severo”.. El escrito de la jueza también ahonda en el plano económico. Así, ver indicios de la apertura de cuentas bancarias compartidas con las mayores para gestionar sus pensiones y ayudas, sin que se precisara un “consentimiento válido” debido a la “merma de sus facultades”.. El día en que la magistrada tomó declaración a las ex monjas negaron la mayor y llegaron a decir ante los medios de comunicación que había “una mano negra y una persecución contra la fe» detrás de este caso. La abogada del grupo cismático, Norma Riaño, se mostró convencida entonces de que la instrucción estaba “próxima a terminar» confiando en el archivo de una causa que no ha llegado.
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