Los cajones de la política pública a veces se cierran con demasiada ligereza y, cuando eso ocurre, son los sectores que viven de cerca su realidad cotidiana quienes reclaman que se abran de nuevo con sentido común, algo de lo que no vamos muy sobrados. Eso es precisamente lo que ha hecho el Gremi de Llibreries de Catalunya ante la posibilidad de que la Generalitat no renueve el Val Escolar el próximo curso: se trata de exigir que se mantenga con correcciones inmediatas y se abra un debate serio sobre su rediseño estructural.. El Val Escolar nació con un doble propósito claro y noble: aliviar la carga económica de las familias en el arranque del curso y reforzar el comercio de proximidad. Tras varias ediciones, el Gremi constata que solo se han cumplido de manera parcial. Ha tenido un efecto positivo en muchas hogares y ha dinamizado el consumo vinculado al inicio escolar. Sin embargo, a la par, ha generado desviaciones importantes que desvirtúan su espíritu original.. El sector alerta de dos disfunciones estructurales: la posibilidad de canjear los vals en operadores ajenos al comercio local y la canalización de los vales a través de centros educativos sin trazabilidad alguna sobre dónde se adquieren realmente los libros y materiales. Estas prácticas han derivado en una concentración significativa de los recursos en grandes plataformas y operadores, en detrimento de la red de librerías y papelerías de barrio. Y el Gremi es rotundo, tal y como han expuesto en un comunicado: “No podemos defender un modelo que no cumple sus propios objetivos”.No se trata de una defensa corporativa acrítica. El propio Gremi recuerda que ha trabajado activamente en las últimas ediciones aportando propuestas técnicas y advirtiendo de estas disfunciones. Ahora, ante las consecuencias que tendría su desaparición —un golpe directo al tejido de librerías, especialmente las más pequeñas, y una reducción del acceso de muchas familias a estos establecimientos—, los libreros catalanes plantean una vía pragmática y viable. Asimismo proponen mantener el Val Escolar el próximo curso con un modelo similar al de la última edición, pero introduciendo ajustes inmediatos que no requieran grandes cambios operativos. El principal: limitar el canje del vale exclusivamente al comercio de proximidad vinculado al sector del libro y la papelería. Una medida que, según el Gremi, se puede implementar con rapidez y que recuperaría el sentido original del programa.
La entidad solicita ajustes inmediatos y abrir un rediseño con profundidad
Los cajones de la política pública a veces se cierran con demasiada ligereza y, cuando eso ocurre, son los sectores que viven de cerca su realidad cotidiana quienes reclaman que se abran de nuevo con sentido común, algo de lo que no vamos muy sobrados. Eso es precisamente lo que ha hecho el Gremi de Llibreries de Catalunya ante la posibilidad de que la Generalitat no renueve el Val Escolar el próximo curso: se trata de exigir que se mantenga con correcciones inmediatas y se abra un debate serio sobre su rediseño estructural.. El Val Escolar nació con un doble propósito claro y noble: aliviar la carga económica de las familias en el arranque del curso y reforzar el comercio de proximidad. Tras varias ediciones, el Gremi constata que solo se han cumplido de manera parcial. Ha tenido un efecto positivo en muchas hogares y ha dinamizado el consumo vinculado al inicio escolar. Sin embargo, a la par, ha generado desviaciones importantes que desvirtúan su espíritu original.. El sector alerta de dos disfunciones estructurales: la posibilidad de canjear los vals en operadores ajenos al comercio local y la canalización de los vales a través de centros educativos sin trazabilidad alguna sobre dónde se adquieren realmente los libros y materiales. Estas prácticas han derivado en una concentración significativa de los recursos en grandes plataformas y operadores, en detrimento de la red de librerías y papelerías de barrio. Y el Gremi es rotundo, tal y como han expuesto en un comunicado: “No podemos defender un modelo que no cumple sus propios objetivos”.No se trata de una defensa corporativa acrítica. El propio Gremi recuerda que ha trabajado activamente en las últimas ediciones aportando propuestas técnicas y advirtiendo de estas disfunciones. Ahora, ante las consecuencias que tendría su desaparición —un golpe directo al tejido de librerías, especialmente las más pequeñas, y una reducción del acceso de muchas familias a estos establecimientos—, los libreros catalanes plantean una vía pragmática y viable. Asimismo proponen mantener el Val Escolar el próximo curso con un modelo similar al de la última edición, pero introduciendo ajustes inmediatos que no requieran grandes cambios operativos. El principal: limitar el canje del vale exclusivamente al comercio de proximidad vinculado al sector del libro y la papelería. Una medida que, según el Gremi, se puede implementar con rapidez y que recuperaría el sentido original del programa.
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