El campo magnético de la Tierra nos protege de la radiación solar y cósmica. De hecho, la vida tal y como la conocemos no existiría sin él. Pero este escudo no es homogéneo. Hay una extensa región, que afecta a Sudamérica y al Atlántico Sur, donde está debilitado. Ese «agujero» del campo magnético puede tener serias consecuencias porque pone en peligro la operatividad de las infraestructuras humanas en el espacio, desde los satélites a las misiones espaciales.. Ahora, investigadores españoles han visto que ese debilitamiento no es de ahora, sino que es cíclico y tiene raíces geológicas. Su hallazgo es importante porque en esta parte menos intensa de nuestro campo magnético la radiación penetra y así interfiere directamente con los sistemas de navegación y la vida útil de los satélites.. Esa zona del campo magnético debilitada es la Anomalía del Atlántico Sur (SAA, por sus siglas en inglés). El escudo de la Tierra es aquí menos fuerte y por ello puede penetrar más radiación cósmica. Eso es lo que pone en riesgo creciente a satélites, sistemas tecnológicos. Los astronautas han descrito destellos visuales al atravesar este sector y los sistemas electrónicos presentan fallos temporales o daños permanentes en su hardware.. La SAA fue descubierta en 1958, pero hasta hoy no se había podido dar una explicación a cómo se originó y por qué se mantiene. Ahora, un equipo internacional liderado por investigadores españoles ha demostrado que la Anomalía del Atlántico Sur no es un fenómeno exclusivo de nuestro tiempo.. El estudio, publicado este mes de mayo en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), ha reconstruido la evolución del campo magnético terrestre en el hemisferio sur durante los últimos 2.000 años. El equipo liderado por el Instituto de Geociencias (IGEO, CSIC‑UCM) muestra que la SAA ya tuvo lugar en el primer milenio de nuestra era.. Dinámicas profundas en el núcleo de la Tierra. Sus resultados respaldan la idea de que el campo geomagnético sigue patrones repetitivos a gran escala y que depende de procesos geodinámicos que actúan en distintas escalas. La investigación, liderada Miriam Gómez-Paccard y F. Javier Pavón-Carrasco, indica que ya antes se produjeron anomalías de baja intensidad que siguieron patrones de evolución similares a los de la SAA. Lo que han visto es que las variaciones en la intensidad magnética son procesos cíclicos.. En concreto, el estudio ha mostrado que estos debilitamientos del escudo de la Tierra nacen en el océano Índico y se van desplazando hacia el oeste hasta alcanzar el continente americano. Y más: que son procesos cíclicos, que ya sucedieron antes y que tienen raíces geológicas.. «Nuestros resultados muestran que regiones de campo geomagnético débil similares a la actual Anomalía del Atlántico Sur ya existieron en el pasado y, además, siguieron una evolución comparable», explica Gómez‑Paccard. «Esto indica que la SAA es probablemente la expresión más reciente de un proceso geomagnético recurrente que opera a escalas de milenios», asegura.. El equipo dirigido por el Instituto de Geociencias español ha visto que la actual Anomalía del Atlántico Sur, como las anteriores, responde a dinámicas profundas en el núcleo de nuestro planeta. Es la conclusión que extrajeron tras analizar 41 muestras de materiales arqueológicos de arcilla de diversos lugares de Sudamérica.. De ese modo determinaron la potencia del magnetismo en épocas pasadas. Lo que descubrieron es que la SAA surgió poco después del año 1.100 de nuestra era. Empezó en África y se fue trasladando hasta su actual ubicación. Eso mismo, básicamente, también pasó entre los años 1 y 850 d.C.. Valiosa y sustancial contribución. «El estudio representa un avance sustancial en el conocimiento del campo magnético terrestre en el hemisferio sur, históricamente escaso en datos robustos», comenta Santiago Belda, investigador del grupo de Geodesia Espacial de la Universidad de Alicante, en declaraciones al Science Media Center. Belda recuerda que es importante comprender la asimetría entre los hemisferios, dado que la radiación penetra hasta los 200 kilómetros de altitud, interfiriendo en la tecnología que los seres humanos tenemos ya en el espacio.. «Comprender las anomalías geomagnéticas en el hemisferio sur es particularmente relevante porque el campo magnético terrestre desempeña un papel fundamental en la protección del planeta», afirma Elisa M. Sánchez Moreno, investigadora en el Grupo de Paleomagnetismo de la Universidad de Burgos. «Este artículo realiza una valiosa contribución al aportar nuevos datos de intensidad arqueomagnética», comenta.
Un equipo de investigadores dirigido desde España explica por qué existe la Anomalía del Atlántico Sur, que en realidad es un fenómeno cíclico.
El campo magnético de la Tierra nos protege de la radiación solar y cósmica. De hecho, la vida tal y como la conocemos no existiría sin él. Pero este escudo no es homogéneo. Hay una extensa región, que afecta a Sudamérica y al Atlántico Sur, donde está debilitado. Ese «agujero» del campo magnético puede tener serias consecuencias porque pone en peligro la operatividad de las infraestructuras humanas en el espacio, desde los satélites a las misiones espaciales.. Ahora, investigadores españoles han visto que ese debilitamiento no es de ahora, sino que es cíclico y tiene raíces geológicas. Su hallazgo es importante porque en esta parte menos intensa de nuestro campo magnético la radiación penetra y así interfiere directamente con los sistemas de navegación y la vida útil de los satélites.. Esa zona del campo magnético debilitada es la Anomalía del Atlántico Sur (SAA, por sus siglas en inglés). El escudo de la Tierra es aquí menos fuerte y por ello puede penetrar más radiación cósmica. Eso es lo que pone en riesgo creciente a satélites, sistemas tecnológicos. Los astronautas han descrito destellos visuales al atravesar este sector y los sistemas electrónicos presentan fallos temporales o daños permanentes en su hardware.. La SAA fue descubierta en 1958, pero hasta hoy no se había podido dar una explicación a cómo se originó y por qué se mantiene. Ahora, un equipo internacional liderado por investigadores españoles ha demostrado que la Anomalía del Atlántico Sur no es un fenómeno exclusivo de nuestro tiempo.. Fuerza del campo magnético en la superficie de la Tierra. En color violáceo, la zona debilitada.DTU/ESA. El estudio, publicado este mes de mayo en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), ha reconstruido la evolución del campo magnético terrestre en el hemisferio sur durante los últimos 2.000 años. El equipo liderado por el Instituto de Geociencias (IGEO, CSIC‑UCM) muestra que la SAA ya tuvo lugar en el primer milenio de nuestra era.. Dinámicas profundas en el núcleo de la Tierra. Sus resultados respaldan la idea de que el campo geomagnético sigue patrones repetitivos a gran escala y que depende de procesos geodinámicos que actúan en distintas escalas. La investigación, liderada Miriam Gómez-Paccard y F. Javier Pavón-Carrasco, indica que ya antes se produjeron anomalías de baja intensidad que siguieron patrones de evolución similares a los de la SAA. Lo que han visto es que las variaciones en la intensidad magnética son procesos cíclicos.. En concreto, el estudio ha mostrado que estos debilitamientos del escudo de la Tierra nacen en el océano Índico y se van desplazando hacia el oeste hasta alcanzar el continente americano. Y más: que son procesos cíclicos, que ya sucedieron antes y que tienen raíces geológicas.. «Nuestros resultados muestran que regiones de campo geomagnético débil similares a la actual Anomalía del Atlántico Sur ya existieron en el pasado y, además, siguieron una evolución comparable», explica Gómez‑Paccard. «Esto indica que la SAA es probablemente la expresión más reciente de un proceso geomagnético recurrente que opera a escalas de milenios», asegura.. Ilustración que muestra la interacción del viento solar con el campo magnético terrestre.Getty Images. El equipo dirigido por el Instituto de Geociencias español ha visto que la actual Anomalía del Atlántico Sur, como las anteriores, responde a dinámicas profundas en el núcleo de nuestro planeta. Es la conclusión que extrajeron tras analizar 41 muestras de materiales arqueológicos de arcilla de diversos lugares de Sudamérica.. De ese modo determinaron la potencia del magnetismo en épocas pasadas. Lo que descubrieron es que la SAA surgió poco después del año 1.100 de nuestra era. Empezó en África y se fue trasladando hasta su actual ubicación. Eso mismo, básicamente, también pasó entre los años 1 y 850 d.C.. Valiosa y sustancial contribución. «El estudio representa un avance sustancial en el conocimiento del campo magnético terrestre en el hemisferio sur, históricamente escaso en datos robustos», comenta Santiago Belda, investigador del grupo de Geodesia Espacial de la Universidad de Alicante, en declaraciones al Science Media Center. Belda recuerda que es importante comprender la asimetría entre los hemisferios, dado que la radiación penetra hasta los 200 kilómetros de altitud, interfiriendo en la tecnología que los seres humanos tenemos ya en el espacio.. «Comprender las anomalías geomagnéticas en el hemisferio sur es particularmente relevante porque el campo magnético terrestre desempeña un papel fundamental en la protección del planeta», afirma Elisa M. Sánchez Moreno, investigadora en el Grupo de Paleomagnetismo de la Universidad de Burgos. «Este artículo realiza una valiosa contribución al aportar nuevos datos de intensidad arqueomagnética», comenta.
