Los misterios de la programación teatral tienen estas cosas: hace cuatro días apenas sabíamos quién era Lucy Kirkwood, y esta temporada hemos podido ver dos de sus obras. Tras la exitosa Els fills, ahora tenemos en cartel El firmament (The Welkin), con traducción y dirección de Gara Roda. Kirkwood sitúa la acción en el Reino de Estanglia, en 1759: la directora firma una acertada adaptación que la traslada a la Cataluña rural de la misma época. El montaje se podría resumir como “la obra con trece actrices en escena”. Desde La plaça del Diamant que no veíamos algo parecido, y el reparto combina con acierto nombres conocidos con otros por descubrir.. Seguir leyendo
Los misterios de la programación teatral tienen estas cosas: hace cuatro días apenas sabíamos quién era Lucy Kirkwood, y esta temporada hemos podido ver dos de sus obras. Tras la exitosa Els fills, ahora tenemos en cartel El firmament (The Welkin), con traducción y dirección de Gara Roda. Kirkwood sitúa la acción en el Reino de Estanglia, en 1759: la directora firma una acertada adaptación que la traslada a la Cataluña rural de la misma época. El montaje se podría resumir como “la obra con trece actrices en escena”. Desde La plaça del Diamant que no veíamos algo parecido, y el reparto combina con acierto nombres conocidos con otros por descubrir. Seguir leyendo
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia
Una acusada, un jurado femenino y un difícil dictamen. La acertada adaptación de Gara Roda de la obra de Lucy Kirwood la traslada a la Cataluña rural del siglo XVIII


Los misterios de la programación teatral tienen estas cosas: hace cuatro días apenas sabíamos quién era Lucy Kirkwood, y esta temporada hemos podido ver dos de sus obras. Tras la exitosa Els fills, ahora tenemos en cartel El firmament (The Welkin), con traducción y dirección de Gara Roda. Kirkwood sitúa la acción en el Reino de Estanglia, en 1759: la directora firma una acertada adaptación que la traslada a la Cataluña rural de la misma época. El montaje se podría resumir como “la obra con trece actrices en escena”. Desde La plaça del Diamant que no veíamos algo parecido, y el reparto combina con acierto nombres conocidos con otros por descubrir.
El argumento es el siguiente: una mujer es acusada de matar a una niña, y alega que está embarazada para evitar la pena capital. El sistema jurídico conviene que un jurado formado por doce mujeres dictamine si lo que dice la joven (una rabiosa Anna Castells) es verdad: si es así, evitará la muerte y será enviada al exilio. Lo mejor del texto es ver a estas mujeres hablando de las cosas que las preocupan, desde la cosecha de puerros hasta su triste vida sexual. Sus conversaciones están salpicadas de hijos, abortos, menstruación y menopausia. Sílvia Abril interpreta de forma dulce y bondadosa a Bet, la comadrona del pueblo: ella es la responsable de que todas estas mujeres den a luz, y por desgracia está muy acostumbrada a convivir con las muertes perinatales. Entre el reparto, destaca una veterana como Teresa Vallicrosa y actrices muy solventes como Montse Esteve, Elena Fortuny, Maria Garrido y Ester Cort. El problema principal es que el texto cae en su propia trampa: el hecho de que el jurado esté conformado por doce mujeres provoca que la mayoría de ellas (especialmente las más jóvenes) estén muy poco dibujadas. La autora también recalca innecesariamente los mensajes feministas, cuando hace que Bet verbalice lo que ya hemos entendido: una mujer siempre conocerá mejor su cuerpo que un médico.
El montaje tiene una escenografía de Laura Clos (Closca) que juega a la liga del naturalismo, y que choca con el vestuario de Cristina Fernández: si bien compramos los vestidos en tonos blancos y la gran presencia de lana, los miriñaques a la vista y algunas decisiones arriesgadas despistan un poco. También, como ya sucedía con Gegant y es cosa habitual en el teatro británico, la obra es innecesariamente larga: sus casi tres horas se deben a que los teatros ingleses están obligados a justificar el precio de la entrada con duraciones estiradas (y muchas cervezas en el bar). En el caso de El firmament, la primera parte está dedicada, básicamente, a presentar todos los personajes.
El paso del cometa Halley sirve a la autora como excusa dramatúrgica. “¿Qué pensarán de nosotras las mujeres del futuro?”. Si bien en la Inglaterra del siglo XVIII este era un tema popular, resulta improbable que lo fuera en la Cataluña rural de la misma época. El espacio sonoro de Andrea Mir contiene una canción que, sin quererlo, acaba boicoteando el montaje (dejen de leer aquí si no quieren un espóiler): en el texto original, Kirkwood hace que las mujeres canten Manic Mondays, el tema que The Bangles publicó en 1986. Aquí la directora ha optado por una versión de No es serio este cementerio, de Mecano. El choque anacrónico, lingüístico y cultural resulta demasiado fuerte: no cuela que en la Cataluña rural del siglo XVIII estas mujeres acaben poseídas por el espíritu de Ana Torroja y los hermanos Cano. El pop rock catalán de los años ochenta ofrecía muchísimas y más variadas opciones.
Texto: Lucy Kirkwood.
Dirección, traducción y adaptación: Gara Roda Cendra
Teatre Nacional de Catalunya. Barcelona
Hasta el 14 de junio
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