Las reuniones de trámite que marcaron buena parte de 2025 ya son historia. El Banco Central Europeo ha activado el modo crisis por la escalada de los precios del petróleo, cuyo peor escenario sería la mezcla de estancamiento económico con un rebrote inflacionista, la temida estanflación. Ese sentimiento de urgencia y responsabilidad se percibe en el trascendental encuentro de esta semana en Fráncfort, del que este jueves saldrá la decisión, casi con toda seguridad, de mantener los tipos de interés sin cambios en el 2%.. Seguir leyendo
No se prevé que la entidad suba este jueves los tipos de interés, porque sus miembros creen que aún hay margen para esperar antes de actuar
Las reuniones de trámite que marcaron buena parte de 2025 ya son historia. El Banco Central Europeo ha activado el modo crisis por la escalada de los precios del petróleo, cuyo peor escenario sería la mezcla de estancamiento económico con un rebrote inflacionista, la temida estanflación. Ese sentimiento de urgencia y responsabilidad se percibe en el trascendental encuentro de esta semana en Fráncfort, del que este jueves saldrá la decisión, casi con toda seguridad, de mantener los tipos de interés sin cambios en el 2%.. Cuando la presidenta de la entidad, Christine Lagarde, comparezca en la rueda de prensa posterior —la última del español Guindos como número dos— ya se conocerá el dato de inflación de abril de la zona euro, que se publica un par de horas antes de que el BCE anuncie su decisión. Demasiado tarde como para tener peso en el debate interno, pero con margen suficiente como para que le pregunten por él a la mandataria francesa.. Será un factor más de los que decantarán la balanza en junio, cuando el mercado sí anticipa una subida de tipos del BCE, que de materializarse sería la primera desde septiembre de 2023, casi tres años atrás, en el pico alcanzado para contener la crisis inflacionista derivada de la guerra en Ucrania y que disparó el precio del dinero: del cero al 4% en 15 meses. A ese paso le siguieron ocho recortes casi seguidos y, con la de este jueves, siete pausas consecutivas. Muchos analistas dan el giro por descontado, pero la incertidumbre es máxima: ¿actuará igual el Consejo de Gobierno si la guerra en Irán acaba en mayo que si se reanuda el conflicto o se mantiene el actual impasse de calma tensa y bloqueo?. Rubén Segura-Cayuela, economista jefe de Bank of America para Europa, no augura una jornada de grandes anuncios, sino más bien de gestos más sutiles. “Esperamos pocos cambios en las perspectivas o en la comunicación escrita, y que el BCE mantenga un sesgo implícito a la subida”, explica.. Tanto en la desescalada del precio del dinero, como en el parón posterior, el Eurobanco ha sido poco amigo de las sorpresas, hasta el punto de que todos sus movimientos fueron anticipados correctamente por el mercado. No se esperan cambios en ese modus operandi que tan bien le ha funcionado, colocándole a día de hoy en mejor posición en el control de la inflación que al Banco de Inglaterra o la Reserva Federal. Un margen del que ahora presumen muchos de los miembros del BCE, porque les permite ser más cautos y alargar el periodo de esperar y ver para asegurar el tiro antes de apretar el gatillo, sin que pueda interpretarse como inacción.. El precedente según el cual el BCE prefiere actuar de manera escalonada en lugar de efectuar golpes de mano espectaculares que desconcierten al mercado lleva a Konstantin Veit, gestor de carteras de Pimco, a pensar que “cualquier movimiento sería gradual más que agresivo”. En total, ve “improbable” que en 2026 haya más de dos subidas de tipos, en línea con lo que descuentan los inversores.. Nadia Gharbi, economista para Europa en Pictet WM, cree que el BCE puede verse obligado a realizar una o varias subidas de tipos de interés de “recalibración”, que se repartirían entre las reuniones de junio, julio y septiembre. Y percibe diferencias al comparar la crisis actual con la anterior. “La transmisión de precios del petróleo y gas a la inflación subyacente debe ser más limitada que durante el choque energético de 2022 con la invasión de Ucrania por Rusia, mientras que el freno al crecimiento puede intensificarse más rápidamente. Así que cualquier subida de tipos de interés probablemente sea de corta duración”, apunta.. Transitoria, la palabra maldita que acompañó el errado diagnóstico de la inflación en 2021 y 2022, puede ser ahora la opción más probable. Pero Lagarde no quiere tropezar dos veces con la misma piedra, por lo que se analiza exhaustivamente cada dato, especialmente los de expectativas de inflación y salarios, para detectar si las subidas de precios energéticos se acaban filtrando a otras partidas, generando los temidos efectos de segunda ronda y gestando un círculo vicioso de aumentos de sueldos y precios difícil de detener una vez en marcha.. Los expertos coinciden en señalar que la normalidad no volverá de la noche a la mañana. Así opina Lorenzo Codogno, exsecretario del Tesoro italiano, para quien la cuestión energética no se resolverá de un plumazo. “Incluso si el conflicto pasa a una fase de baja intensidad, pero aún de alta incertidumbre, con la reapertura gradual del estrecho de Ormuz, los precios de la energía y las presiones inflacionarias no disminuirán rápidamente”, sostiene.. Algunos indicadores ya se están deteriorando. No solo la inflación, que escaló del 1,9% de febrero al 2,6% de marzo. La encuesta sobre préstamos bancarios del primer trimestre de 2026 muestra un endurecimiento de los criterios de concesión de crédito a empresas y consumidores por parte de la banca. Y una menor demanda de nuevos préstamos. Además, la encuesta sobre expectativas de los consumidores recoge un aumento de inflación esperada para los próximos 12 meses, que pasa del 2,5% de febrero al 4% de marzo. Esto es relevante porque puede condicionar decisiones de compra y dañar el crecimiento. Alemania ya ha recortado su previsión de creimiento de 2026 del 1% al 0,5%.. En ese equilibrio, el de mantener la inflación a raya sin romper nada en la economía deberá moverse el BCE en los próximos meses. “Aunque el principal objetivo de política monetaria del BCE es la estabilidad de precios, es difícil imaginar que realmente desee combatir una perturbación de la oferta externa a costa de agravar una recesión económica”, apunta Carsten Brzeski, jefe de Macro de ING.. La reunión será la última de Guindos en el BCE. Y su puesto será ocupado por el croata Boris Vujcic. España saldrá así del comité ejecutivo del Eurobanco, pero con la esperanza de regresar pronto. Este miércoles, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, se autodescartó como aspirante, pero destacó que España cuenta con “grandes candidatos y grandes nombres”. “Y, por supuesto, uno de ellos es Pablo”, agregó en referencia a Pablo Hernández de Cos, uno de los favoritos para suceder a Christine Lagarde.
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