A diferencia de la costumbre navideña de colocar y engalanar un árbol de navidad, la de los Reyes Magos sí tiene un origen religioso. Se trata de una tradición cristiana que aparece en la Biblia, pero no tal y como la conocemos ahora. La referencia a estos personajes en el libro sagrado la encontramos en Mateo 2:1-12. Unos Magos que venían de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el rey de los judíos recién nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.» No existe referencia a sus nombres, eso surgió después, mucho después, ya en el siglo VIII.. Lo de que fueran magos y siguieran una estrella no tiene la misma connotación que pueda alcanzar en la actualidad, puesto que eran considerados sabios y con conocimientos de ciencias los que sabían de astronomía y leían el cielo para el resto de los mortales. Preciosa labor esa de interpretar las señales del firmamento …y mágica, por supuesto.. No obstante, hoy hablaremos de otro tema relacionado con los Magos de Oriente que ofrecieron al rey de los judíos, oro, incienso y mirra, y que pocos conocen. ¿Sabían que El Auto de los Reyes Magos es la pieza teatral más antigua de la que tenemos constancia escrita en la península y la más antigua del teatro europeo escrita en lengua vulgar no latina? Pues sí, ¿y cuándo se escribió? Parece que a finales del XII o comienzos del XIII, dentro de lo que podemos considerar teatro religioso. No es un texto famoso, pero es fundamental en nuestra literatura por lo que representa para las letras españolas.. Cuando pensamos en los orígenes del teatro, nos viene de inmediato a la cabeza las grandes representaciones de las civilizaciones grecolatinas, y el error se produce cuando damos por hecho que este tipo de teatro se siguió escribiendo y representando; sin embargo, no fue así. Existe una laguna entre los siglos XI y XII y hasta el siglo XV, tiempo en el que no se conservan obras teatrales escritas en castellano. Lázaro Carreter aseguraba que la historia del teatro de lengua española durante el medievo es la «historia de una ausencia» o la historia de «los textos prohibidos».. No podemos afirmar categóricamente que no se escribieran, lo que debemos tener claro es que no disponemos de ese soporte en papel. Es posible que algún día nos sorprenda un nuevo hallazgo, tal y como sucedió con el Auto que nos ocupa.. Tenemos indicios de ellos por los libros de ceremonias de las iglesias, archivos catedralicios, actos de concilios y algún que otro documento que hace referencia a estas representaciones, siempre religiosas, incluso de cuánto costaban. En cambio, cómo hemos dicho antes, no disponemos de soporte físico que acredite su existencia. Es un teatro que no tiene una realización textual propia y no era habitual recogerlo por escrito. Los que nos han llegado ha sido gracias a cancioneros o copias descuidadas de quien la encontraba o escuchaba. Eran actos rituales con los que toda la colectividad se identificaba, y así hay que entenderlos.. El auto de los Reyes Magos se descubrió a finales del siglo XIX en la biblioteca del Cabildo de la Catedral de Toledo. Recordemos que Toledo era una sociedad plurilingüe y multicultural, por eso se incorporan mozarabismos o latinismos bíblicos. El hallazgo lo hizo el canónigo Felipe Fernández Vallejo, más tarde, Ramón Menéndez Pidal, en los albores del siglo veinte, le dio el título con el que lo conocemos en la actualidad. De él se conservan solo ciento cuarenta y siete versos, aunque se estima que tendría más de cuatrocientos, por tanto, el Auto está incompleto: nos falta la escena de La Adoración.. Nada sabemos del autor. Algunos piensan que pudo ser un clérigo francés, eso explicaría los galicismos que encontramos recogidos, en cualquier caso, se trata de un texto con muchas sombras que aún no han sido disipadas y con bastantes incógnitas por resolver.. Se trata de unas pocas y mágicas páginas con las que pueden deleitarse mientras esperan la llegada de los Reyes Magos. Les aconsejo que lo hagan y que se detengan en el diálogo inicial de los tres magos y sus dudas a la hora de interpretar las señales del cielo. Hasta ellos, en su inmensa sabiduría, las tuvieron. En un mundo como el nuestro sus palabras resultan más que entrañables.. -Gaspar: Dios vos salve, señor. ¿Sodes vos estrellero?. Dezidme la verdad, de vos sabelo quiero.. ¿Vedes tal maravilla?. Nacida es un estrella. -Baltasar: Nacido es el Criador,. Que de las gentes es señor.. -Gaspar: Iré, lo aoraré.. Confieso que lo de: ¿Sodes vos estrellero? Me fascina, sería bueno pensar en todos los estrelleros que conozcamos mientras los buenos magos emprenden el camino para adorar a todos los niños de España; Tomte, el duende navideño de Suecia y Noruega hará lo propio con sus niños. Los Yule Lads llegarán a Islandia. Babushka, en Rusia, buscará al niño Jesús y la bruja Befana dejará regalos y dulces a los niños italianos. Paganos o religiosos, soñemos con ellos, tal como hicimos un día. Seguro que nos vendrá bien a todos. Pero seamos exigentes, no todo vale… Eso de las Magas republicanas, que no simbolizaban más que representaciones patéticas de un malentendido feminismo y que hace unos años un alcalde trasnochado nos quería imponer como costumbre de profundo arraigo social, eso no. Eso fue una tomadura de pelo sin el menor rigor que asustaba al propio miedo. Creo que los niños se mantuvieron a salvo gracias a los dioses, afortunadamente.. Hasta dentro de unos días. Y no se olviden de una cosa: el mar les espera.
El Auto de los Reyes Magos es la pieza teatral más antigua de la que tenemos constancia escrita en la península
A diferencia de la costumbre navideña de colocar y engalanar un árbol de navidad, la de los Reyes Magos sí tiene un origen religioso. Se trata de una tradición cristiana que aparece en la Biblia, pero no tal y como la conocemos ahora. La referencia a estos personajes en el libro sagrado la encontramos en Mateo 2:1-12. Unos Magos que venían de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el rey de los judíos recién nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.» No existe referencia a sus nombres, eso surgió después, mucho después, ya en el siglo VIII.. Lo de que fueran magos y siguieran una estrella no tiene la misma connotación que pueda alcanzar en la actualidad, puesto que eran considerados sabios y con conocimientos de ciencias los que sabían de astronomía y leían el cielo para el resto de los mortales. Preciosa labor esa de interpretar las señales del firmamento …y mágica, por supuesto.. No obstante, hoy hablaremos de otro tema relacionado con los Magos de Oriente que ofrecieron al rey de los judíos, oro, incienso y mirra, y que pocos conocen. ¿Sabían que El Auto de los Reyes Magos es la pieza teatral más antigua de la que tenemos constancia escrita en la península y la más antigua del teatro europeo escrita en lengua vulgar no latina? Pues sí, ¿y cuándo se escribió? Parece que a finales del XII o comienzos del XIII, dentro de lo que podemos considerar teatro religioso. No es un texto famoso, pero es fundamental en nuestra literatura por lo que representa para las letras españolas.. Cuando pensamos en los orígenes del teatro, nos viene de inmediato a la cabeza las grandes representaciones de las civilizaciones grecolatinas, y el error se produce cuando damos por hecho que este tipo de teatro se siguió escribiendo y representando; sin embargo, no fue así. Existe una laguna entre los siglos XI y XII y hasta el siglo XV, tiempo en el que no se conservan obras teatrales escritas en castellano. Lázaro Carreter aseguraba que la historia del teatro de lengua española durante el medievo es la «historia de una ausencia» o la historia de «los textos prohibidos».. No podemos afirmar categóricamente que no se escribieran, lo que debemos tener claro es que no disponemos de ese soporte en papel. Es posible que algún día nos sorprenda un nuevo hallazgo, tal y como sucedió con el Auto que nos ocupa.. Tenemos indicios de ellos por los libros de ceremonias de las iglesias, archivos catedralicios, actos de concilios y algún que otro documento que hace referencia a estas representaciones, siempre religiosas, incluso de cuánto costaban. En cambio, cómo hemos dicho antes, no disponemos de soporte físico que acredite su existencia. Es un teatro que no tiene una realización textual propia y no era habitual recogerlo por escrito. Los que nos han llegado ha sido gracias a cancioneros o copias descuidadas de quien la encontraba o escuchaba. Eran actos rituales con los que toda la colectividad se identificaba, y así hay que entenderlos.. El auto de los Reyes Magos se descubrió a finales del siglo XIX en la biblioteca del Cabildo de la Catedral de Toledo. Recordemos que Toledo era una sociedad plurilingüe y multicultural, por eso se incorporan mozarabismos o latinismos bíblicos. El hallazgo lo hizo el canónigo Felipe Fernández Vallejo, más tarde, Ramón Menéndez Pidal, en los albores del siglo veinte, le dio el título con el que lo conocemos en la actualidad. De él se conservan solo ciento cuarenta y siete versos, aunque se estima que tendría más de cuatrocientos, por tanto, el Auto está incompleto: nos falta la escena de La Adoración.. Nada sabemos del autor. Algunos piensan que pudo ser un clérigo francés, eso explicaría los galicismos que encontramos recogidos, en cualquier caso, se trata de un texto con muchas sombras que aún no han sido disipadas y con bastantes incógnitas por resolver.. Se trata de unas pocas y mágicas páginas con las que pueden deleitarse mientras esperan la llegada de los Reyes Magos. Les aconsejo que lo hagan y que se detengan en el diálogo inicial de los tres magos y sus dudas a la hora de interpretar las señales del cielo. Hasta ellos, en su inmensa sabiduría, las tuvieron. En un mundo como el nuestro sus palabras resultan más que entrañables.. -Gaspar: Dios vos salve, señor. ¿Sodes vos estrellero?. Dezidme la verdad, de vos sabelo quiero.. ¿Vedes tal maravilla?. Nacida es un estrella. -Baltasar: Nacido es el Criador,. Que de las gentes es señor.. -Gaspar: Iré, lo aoraré.. Confieso que lo de: ¿Sodes vos estrellero? Me fascina, sería bueno pensar en todos los estrelleros que conozcamos mientras los buenos magos emprenden el camino para adorar a todos los niños de España; Tomte, el duende navideño de Suecia y Noruega hará lo propio con sus niños. Los Yule Lads llegarán a Islandia. Babushka, en Rusia, buscará al niño Jesús y la bruja Befana dejará regalos y dulces a los niños italianos. Paganos o religiosos, soñemos con ellos, tal como hicimos un día. Seguro que nos vendrá bien a todos. Pero seamos exigentes, no todo vale… Eso de las Magas republicanas, que no simbolizaban más que representaciones patéticas de un malentendido feminismo y que hace unos años un alcalde trasnochado nos quería imponer como costumbre de profundo arraigo social, eso no. Eso fue una tomadura de pelo sin el menor rigor que asustaba al propio miedo. Creo que los niños se mantuvieron a salvo gracias a los dioses, afortunadamente.. Hasta dentro de unos días. Y no se olviden de una cosa: el mar les espera.
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