En 1962, Europa estaba concienciada en proteger sus alimentos. Por ello se creó la Política Agraria Común (PAC) para beneficiar a agricultores locales y la producción propia y poder así competir en igualdad de condiciones con terceros países, y se dedicó hasta un 70% del presupuesto comunitario a ello. Con los años se ha ido reduciendo su importancia hasta que supone poco más de un 20% para España, y a pesar de ser una de las partidas más gruesas, las prioridades siguen alejándose del campo. La propuesta del Marco Financiero Plurianualpara 2028-2034 dejaría de blindar la PAC, abriéndola a redistribuir sus recursos, además de recortarle un 24% al presupuesto, reduciendo ya al 15% el peso de la agricultura en el gasto europeo.. Tras conseguir con una reivindicación histórica de 20.000 tractoristas europeos desfilando por Bruselas que al menos se retrase el acuerdo comercial con Mercosur, aplaudido a su vez esta semana por el Consell, en contra del criterio del Gobierno de España pero sí a favor de países vecinos como Francia o Italia que han presionado para defender a los agricultores europeos. Este acuerdo hubiese permitido la entrada libre de 60.000 toneladas de arroz del mercado latinoamericano, que se sumarían a los de países asiáticos suponiendo una amenaza al arroz con denominación de origen Valencia.. Pero Mercosur es solo el primer paso. Ahora buscan emprender la batalla a medio plazo para salvaguardar las ayudas comunitarias, que enfrentan una época clave de negociación antes de su renovación en 2027.. «Esto era solo el pistoletazo de salida», anuncian desde la Asociación Valenciana de Agricultores (Ava-Asaja), que alertan que su foco está puesto en garantizar la PAC y en los arroceros valencianos. «Si se reducen las ayudas, el arroz será uno de los cultivos más afectados», alertna desde la asociación agraria, que inciden en que «el cultivo de arroz dejaría de ser rentable porque el precio es muy bajo para cubrir costes».. Así lo confirma también a LA RAZÓN el responsable de sectorial del arroz de Ava-Asaja,José Pascual, quien dice que sin la PAC «sería imposible» cubrir gastos. Asegura que las importaciones «a montones» desde terceros países obliga a los arroceros valencianos a ajustar sus precios para poder adaptarse al mercado, y ahí entran desde países asiáticos a otros latinoamericanos incluidos precisamente en Mercosur.. Pascual asegura que hay pesimismo en el sector porque «la cosa no pinta bien», pero espera que de aquí a 2027 «negociando se pueda conseguir que no nos quiten mucho» de las ayudas. Si no, alerta, sería un ataque a la viabilidad del arroz en el Parque Natural de l’Albufera.. A la amenaza de reducir las ayudas se suman las crecientes restricciones para utilizar fitosanitarios y atacar hongos como la pyricularia, que este año ha arrasado los campos de arroz valenciano debido a la alta humedad llegando a una merma en algunos casos de hasta el 75% de la producción, utilizar fitosanitarios, pero los controles estrictos europeos lo han frenado.. «Si haces menos producción, el precio es menor y encima te recortan las ayudas, apaga y vámonos», lamenta Pascual, que incide en que «si al menos hubiese buena producción pues mira, si aun tienes un precio bajo puedes subsistir, pero así no».. Los arroceros valencianos están asfixiados, pero las asociaciones agrarias prometen luchar para preservar un producto único.
Las asociaciones agrarias alertan del impacto en el arroz valenciano de un posible recorte de la PAC en 2027
En 1962, Europa estaba concienciada en proteger sus alimentos. Por ello se creó la Política Agraria Común (PAC) para beneficiar a agricultores locales y la producción propia y poder así competir en igualdad de condiciones con terceros países, y se dedicó hasta un 70% del presupuesto comunitario a ello. Con los años se ha ido reduciendo su importancia hasta que supone poco más de un 20% para España, y a pesar de ser una de las partidas más gruesas, las prioridades siguen alejándose del campo. La propuesta del Marco Financiero Plurianualpara 2028-2034 dejaría de blindar la PAC, abriéndola a redistribuir sus recursos, además de recortarle un 24% al presupuesto, reduciendo ya al 15% el peso de la agricultura en el gasto europeo.. Tras conseguir con una reivindicación histórica de 20.000 tractoristas europeos desfilando por Bruselas que al menos se retrase el acuerdo comercial con Mercosur, aplaudido a su vez esta semana por el Consell, en contra del criterio del Gobierno de España pero sí a favor de países vecinos como Francia o Italia que han presionado para defender a los agricultores europeos. Este acuerdo hubiese permitido la entrada libre de 60.000 toneladas de arroz del mercado latinoamericano, que se sumarían a los de países asiáticos suponiendo una amenaza al arroz con denominación de origen Valencia.. Pero Mercosur es solo el primer paso. Ahora buscan emprender la batalla a medio plazo para salvaguardar las ayudas comunitarias, que enfrentan una época clave de negociación antes de su renovación en 2027.. «Esto era solo el pistoletazo de salida», anuncian desde la Asociación Valenciana de Agricultores (Ava-Asaja), que alertan que su foco está puesto en garantizar la PAC y en los arroceros valencianos. «Si se reducen las ayudas, el arroz será uno de los cultivos más afectados», alertna desde la asociación agraria, que inciden en que «el cultivo de arroz dejaría de ser rentable porque el precio es muy bajo para cubrir costes».. Así lo confirma también a LA RAZÓN el responsable de sectorial del arroz de Ava-Asaja,José Pascual, quien dice que sin la PAC «sería imposible» cubrir gastos. Asegura que las importaciones «a montones» desde terceros países obliga a los arroceros valencianos a ajustar sus precios para poder adaptarse al mercado, y ahí entran desde países asiáticos a otros latinoamericanos incluidos precisamente en Mercosur.. Pascual asegura que hay pesimismo en el sector porque «la cosa no pinta bien», pero espera que de aquí a 2027 «negociando se pueda conseguir que no nos quiten mucho» de las ayudas. Si no, alerta, sería un ataque a la viabilidad del arroz en el Parque Natural de l’Albufera.. A la amenaza de reducir las ayudas se suman las crecientes restricciones para utilizar fitosanitarios y atacar hongos como la pyricularia, que este año ha arrasado los campos de arroz valenciano debido a la alta humedad llegando a una merma en algunos casos de hasta el 75% de la producción, utilizar fitosanitarios, pero los controles estrictos europeos lo han frenado.. «Si haces menos producción, el precio es menor y encima te recortan las ayudas, apaga y vámonos», lamenta Pascual, que incide en que «si al menos hubiese buena producción pues mira, si aun tienes un precio bajo puedes subsistir, pero así no».. Los arroceros valencianos están asfixiados, pero las asociaciones agrarias prometen luchar para preservar un producto único.
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