Cuando está a punto de cumplirse un mes desde que las partes se pusieron de acuerdo en la firma de un acuerdo para el alto el fuego, el nivel de las amenazas entre la Administración estadounidense y la República Islámica no hace sino elevarse con el paso de las horas después de dos días de fuego cruzado en torno a Ormuz y de que Trump diera el viernes por liquidado el cese de las hostilidades. A pesar del riesgo de una nueva escalada bélica en la región, a la espera de saber qué hará el régimen después del ultimátum estadounidense para que anuncie la apertura sin restricciones del estrecho -algo que al cierre de esta edición no se había producido- y en un ambiente de una desconfianza cada vez mayor, Washington y Teherán están condenados a seguir dialogando, como siguen haciendo esta semana a través de la mediación omaní.Haciéndose eco de los eslóganes amenazantes entonados por la sucesión de multitudes que despidieron durante la pasada semana al ayatolá Ali Jamenei en Irán y en Irak, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó a la República Islámica aseverando que tiene “un millar de proyectiles listos para atacar” si sus autoridades cumplen con sus advertencias y tratan de atentar con su vida. En el mismo mensaje publicado en redes, Trump anunciaba que “ya se han dado las órdenes” pertinentes para que así sea, recordando que sus fuerzas están “dispuestas y capacitadas para diezmar y destruir todas las áreas de Irán”.No tardaría el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, en responder al mandatario estadounidense. En su primera intervención pública desde que comenzaran las exequias por su predecesor -aunque sin mostrarse en público-, el actual guía supremo del régimen nacido en 1979 avisaba de que la “inocente sangre” de su progenitor tendrá “venganza, deseo de nuestra nación que debe hacerse”. El esquivo Mojtaba aseguró de que los responsables de la eliminación del veterano Ali Jamenei, muerto el 28 de febrero , en el primer gran hito de la contienda, a los 86 años en su escondite de Teherán, “no morirán pacíficamente en la cama”.“Prometemos por usted mantener sus enseñanzas y seguir el camino recto que marcaste con perseverancia, sin miedo a las dificultades de este camino (…). Prometemos venganza para su sangre pura y para todos los mártires de estas dos guerras de los asesinos criminales sin honor”, afirmaba el ayatolá Mojtaba Jamenei en un mensaje difundido por la televisión pública iraní, IRIB. “Pronto las gentes libres del mundo cumplirán su parte de esta misión divina”, zanjaba.La advertencia de Trump llegaba horas después de que el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araqchi, arremetiera contra el secretario del Tesoro de EE UU, Scott Bessent, por “violar” el memorando de entendimiento estadounidense-iraní. Araqchi se ha referido exactamente al párrafo noveno del documento, que asegura que “en espera de un acuerdo definitivo”, EE
Cuando está a punto de cumplirse un mes desde que las partes se pusieron de acuerdo en la firma de un acuerdo para el alto el fuego, el nivel de las amenazas entre la Administración estadounidense y la República Islámica no hace sino elevarse con el paso de las horas después de dos días de fuego cruzado en torno a Ormuz y de que Trump diera el viernes por liquidado el cese de las hostilidades. A pesar del riesgo de una nueva escalada bélica en la región, a la espera de saber qué hará el régimen después del ultimátum estadounidense para que anuncie la apertura sin restricciones del estrecho -algo que al cierre de esta edición no se había producido- y en un ambiente de una desconfianza cada vez mayor, Washington y Teherán están condenados a seguir dialogando, como siguen haciendo esta semana a través de la mediación omaní. Haciéndose eco de los eslóganes amenazantes entonados por la sucesión de multitudes que despidieron durante la pasada semana al ayatolá Ali Jamenei en Irán y en Irak, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó a la República Islámica aseverando que tiene “un millar de proyectiles listos para atacar” si sus autoridades cumplen con sus advertencias y tratan de atentar con su vida. En el mismo mensaje publicado en redes, Trump anunciaba que “ya se han dado las órdenes” pertinentes para que así sea, recordando que sus fuerzas están “dispuestas y capacitadas para diezmar y destruir todas las áreas de Irán”. No tardaría el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, en responder al mandatario estadounidense. En su primera intervención pública desde que comenzaran las exequias por su predecesor -aunque sin mostrarse en público-, el actual guía supremo del régimen nacido en 1979 avisaba de que la “inocente sangre” de su progenitor tendrá “venganza, deseo de nuestra nación que debe hacerse”. El esquivo Mojtaba aseguró de que los responsables de la eliminación del veterano Ali Jamenei, muerto el 28 de febrero , en el primer gran hito de la contienda, a los 86 años en su escondite de Teherán, “no morirán pacíficamente en la cama”. “Prometemos por usted mantener sus enseñanzas y seguir el camino recto que marcaste con perseverancia, sin miedo a las dificultades de este camino (…). Prometemos venganza para su sangre pura y para todos los mártires de estas dos guerras de los asesinos criminales sin honor”, afirmaba el ayatolá Mojtaba Jamenei en un mensaje difundido por la televisión pública iraní, IRIB. “Pronto las gentes libres del mundo cumplirán su parte de esta misión divina”, zanjaba. La advertencia de Trump llegaba horas después de que el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araqchi, arremetiera contra el secretario del Tesoro de EE UU, Scott Bessent, por “violar” el memorando de entendimiento estadounidense-iraní. Araqchi se ha referido exactamente al párrafo noveno del documento, que asegura que “en espera de un acuerdo definitivo”,
El presidente estadounidense, Donald Trump, asegura tener preparados un millar de misiles si al régimen se le ocurre atacarle, y el líder supremo de la República Islámica promete vengar a su padre
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