La visita de Saddam Haftar, número dos del Ejército Nacional Libio, esta semana a Washington representa el impulso diplomático más fuerte de EE UU para la unificación del país norteafricano, dividido de facto desde 2014 tras la primera de sus dos guerras civiles. El hijo de hombre fuerte del este de Libia, Halifa Haftar, fue recibido el lunes por el secretario de Estado Marco Rubio, quien reconocía los “esfuerzos” de los líderes de las dos partes para “superar las divisiones y avanzar hacia la unidad”.Durante el encuentro, ambos estudiaron “posibles vías de cooperación para impulsar la paz y la unidad” y, de manera particular, para “unificar las instituciones militares, económicas y políticas” libias, según el portavoz del Departamento de Estado. “EE UU seguirá al frente de los esfuerzos diplomáticos para apoyar la unidad de Libia y crear las condiciones necesarias para un gobierno elegido democráticamente capaz de llevar a Libia hacia el futuro”, zanjaba. La semana pasada, el viceministro de Defensa en el Gobierno de Unidad Nacional, Abdulsalam al-Zubi, se reunió con altos funcionarios estadounidenses en Washington, entre ellos el enviado presidencial para África y mundo árabe, Massad Boulos.La cita entre Haftar y Rubio -quien también tiene previsto reunirse con representantes del Gobierno de Unidad Nacional, con sede en Trípoli- se produce en un momento en que la Administración Trump está intensificando sus esfuerzos para impulsar un marco que ponga fin a años de fragmentación política y con vistas a reconstruir las instituciones estatales después de la caída del régimen de Gaddafi en 2011 -como consecuencia de una revuelta apoyada por la OTAN- y las dos guerras civiles que prosiguieron hasta la firma del acuerdo de alto el fuego permanente auspiciado por Naciones Unidas entre el Gobierno de Unidad Nacional y el Ejército Nacional Libio en octubre de 2020.A pesar del acuerdo, Libia permanece dividida en dos administraciones paralelas, una liderada por Abdul Hamid Dbeibeh, con sede en Trípoli, y en control del oeste del país, y la otra designada por la Cámara de Representantes -elegida por votación popular en 2014- a comienzos de 2022 con sede en Bengasi y con control sobre el este y gran parte del sur.Así las cosas, la iniciativa de la Administración Trump pretende fusionar las dos administraciones paralelas, unificar el ejército bajo un solo mando y formalizar un calendario electoral definitivo fijado para el 17 de febrero de 2027. El propio secretario de Estado de EE UU Marco Rubio y el citado Massad Boulos -quien reunió en Roma en septiembre de 2025 al hijo de Haftar y a Ibrahim Dbeibeh, sobrino del primer ministro del Gobierno de Unidad Nacional- están liderando estas reuniones, lo que demuestra un nuevo enfoque de EE UU para estabilizar el sector energético de Libia -el país norteafricano cuenta con las décimas mayores reservas probadas de petróleo- y contrarrestar la influencia
La visita de Saddam Haftar, número dos del Ejército Nacional Libio, esta semana a Washington representa el impulso diplomático más fuerte de EE UU para la unificación del país norteafricano, dividido de facto desde 2014 tras la primera de sus dos guerras civiles. El hijo de hombre fuerte del este de Libia, Halifa Haftar, fue recibido el lunes por el secretario de Estado Marco Rubio, quien reconocía los “esfuerzos” de los líderes de las dos partes para “superar las divisiones y avanzar hacia la unidad”. Durante el encuentro, ambos estudiaron “posibles vías de cooperación para impulsar la paz y la unidad” y, de manera particular, para “unificar las instituciones militares, económicas y políticas” libias, según el portavoz del Departamento de Estado. “EE UU seguirá al frente de los esfuerzos diplomáticos para apoyar la unidad de Libia y crear las condiciones necesarias para un gobierno elegido democráticamente capaz de llevar a Libia hacia el futuro”, zanjaba. La semana pasada, el viceministro de Defensa en el Gobierno de Unidad Nacional, Abdulsalam al-Zubi, se reunió con altos funcionarios estadounidenses en Washington, entre ellos el enviado presidencial para África y mundo árabe, Massad Boulos. La cita entre Haftar y Rubio -quien también tiene previsto reunirse con representantes del Gobierno de Unidad Nacional, con sede en Trípoli- se produce en un momento en que la Administración Trump está intensificando sus esfuerzos para impulsar un marco que ponga fin a años de fragmentación política y con vistas a reconstruir las instituciones estatales después de la caída del régimen de Gaddafi en 2011 -como consecuencia de una revuelta apoyada por la OTAN- y las dos guerras civiles que prosiguieron hasta la firma del acuerdo de alto el fuego permanente auspiciado por Naciones Unidas entre el Gobierno de Unidad Nacional y el Ejército Nacional Libio en octubre de 2020. A pesar del acuerdo, Libia permanece dividida en dos administraciones paralelas, una liderada por Abdul Hamid Dbeibeh, con sede en Trípoli, y en control del oeste del país, y la otra designada por la Cámara de Representantes -elegida por votación popular en 2014- a comienzos de 2022 con sede en Bengasi y con control sobre el este y gran parte del sur. Así las cosas, la iniciativa de la Administración Trump pretende fusionar las dos administraciones paralelas, unificar el ejército bajo un solo mando y formalizar un calendario electoral definitivo fijado para el 17 de febrero de 2027. El propio secretario de Estado de EE UU Marco Rubio y el citado Massad Boulos -quien reunió en Roma en septiembre de 2025 al hijo de Haftar y a Ibrahim Dbeibeh, sobrino del primer ministro del Gobierno de Unidad Nacional- están liderando estas reuniones, lo que demuestra un nuevo enfoque de EE UU para estabilizar el sector energético de Libia -el país norteafricano cuenta con las décimas mayores reservas probadas de petróleo- y contrarrestar la influe
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, recibe en Washington al número dos del Ejército Nacional Libio
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