Ha llegado el momento que muchas personas temían. ¿Cómo distinguiríamos una respuesta escrita por una inteligencia artificial de otra pronunciada por un político en un debate? Y, sobre todo, ¿cuál nos parecería más convincente? La intuición invita a pensar que las palabras de una persona resultarían más auténticas. Después de todo, detrás de ellas hay experiencias, convicciones y una trayectoria política. Una inteligencia artificial, en cambio, no tiene opiniones propias ni cree en aquello que escribe. Solo predice cuál es la siguiente palabra más probable. Y, dependiendo del contexto o la interacción, puede girar 180º su opinión. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que nuestra intuición puede estar equivocada. Un equipo de científicos de la Universidad de Passau, en Alemania comprobaron que, cuando los participantes comparan respuestas reales de políticos con otras generadas por inteligencia artificial sin saber cuál es cuál, terminan valorando mejor las de una IA. No solo las consideran más claras o relevantes, sino también más auténticas. Para llegar a esta conclusión, los autores del estudio, publicado en PLOS One, recurrieron al programa de la TV británica Question Time, un espacio televisivo en el que políticos y otras figuras públicas responden a preguntas del público sobre temas de actualidad. Los autores, liderados por Steffen Herbold, seleccionaron varias intervenciones reales y pidieron posteriormente a un modelo de inteligencia artificial que redactara una respuesta alternativa como si hubiera sido pronunciada por la misma persona y en el mismo contexto. Después mostraron ambas respuestas a cerca de 950 voluntarios. Los participantes conocían el nombre del político o del personaje público que supuestamente respondía, pero ignoraban que una de las dos respuestas había sido escrita por una inteligencia artificial. Su tarea consistía simplemente en valorar cuál les parecía mejor. Y el modelo utilizado (Chat-GPT 4) fue el ganador. En promedio, las respuestas generadas por la inteligencia artificial obtuvieron puntuaciones más altas que las originales en varios aspectos fundamentales. Los participantes las consideraron más relevantes, más coherentes en su argumentación y, quizá lo más llamativo, más auténticas. Es decir, una máquina logró transmitir una impresión de sinceridad superior a la de la persona real a la que estaba imitando. La pregunta es ¿cómo puede parecer más auténtica una máquina? La explicación probablemente no esté en que la inteligencia artificial sea más sincera. La realidad es que es más básica. Cuando Chat-GPT se programó el prompt fue muy claro: “Por favor, responda únicamente a esta pregunta como si fuera la persona indicada. Recuerde responder solo a la pregunta, sin dar información adicional, imitando a la persona indicada, sin mencionar su nombre”. Los grandes modelos de lenguaje han sido entrenados con millones de textos y aprenden qué ca
Un nuevo estudio señala que “los modelos de lenguaje pueden utilizarse para engañar al público sobre la naturaleza de las declaraciones en el ámbito político”.
Ha llegado el momento que muchas personas temían. ¿Cómo distinguiríamos una respuesta escrita por una inteligencia artificial de otra pronunciada por un político en un debate? Y, sobre todo, ¿cuál nos parecería más convincente? La intuición invita a pensar que las palabras de una persona resultarían más auténticas. Después de todo, detrás de ellas hay experiencias, convicciones y una trayectoria política. Una inteligencia artificial, en cambio, no tiene opiniones propias ni cree en aquello que escribe. Solo predice cuál es la siguiente palabra más probable. Y, dependiendo del contexto o la interacción, puede girar 180º su opinión. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que nuestra intuición puede estar equivocada. Un equipo de científicos de la Universidad de Passau, en Alemania comprobaron que, cuando los participantes comparan respuestas reales de políticos con otras generadas por inteligencia artificial sin saber cuál es cuál, terminan valorando mejor las de una IA. No solo las consideran más claras o relevantes, sino también más auténticas. Para llegar a esta conclusión, los autores del estudio, publicado en PLOS One, recurrieron al programa de la TV británica Question Time, un espacio televisivo en el que políticos y otras figuras públicas responden a preguntas del público sobre temas de actualidad. Los autores, liderados por Steffen Herbold, seleccionaron varias intervenciones reales y pidieron posteriormente a un modelo de inteligencia artificial que redactara una respuesta alternativa como si hubiera sido pronunciada por la misma persona y en el mismo contexto. Después mostraron ambas respuestas a cerca de 950 voluntarios. Los participantes conocían el nombre del político o del personaje público que supuestamente respondía, pero ignoraban que una de las dos respuestas había sido escrita por una inteligencia artificial.Su tarea consistía simplemente en valorar cuál les parecía mejor. Y el modelo utilizado (Chat-GPT 4) fue el ganador. En promedio, las respuestas generadas por la inteligencia artificial obtuvieron puntuaciones más altas que las originales en varios aspectos fundamentales. Los participantes las consideraron más relevantes, más coherentes en su argumentación y, quizá lo más llamativo, más auténticas. Es decir, una máquina logró transmitir una impresión de sinceridad superior a la de la persona real a la que estaba imitando.La pregunta es ¿cómo puede parecer más auténtica una máquina? La explicación probablemente no esté en que la inteligencia artificial sea más sincera. La realidad es que es más básica. Cuando Chat-GPT se programó el prompt fue muy claro: “Por favor, responda únicamente a esta pregunta como si fuera la persona indicada. Recuerde responder solo a la pregunta, sin dar información adicional, imitando a la persona indicada, sin mencionar su nombre”.Los grandes modelos de lenguaje han sido entrenados con millones de textos y aprenden qué caract
Noticias de Tecnología y Videojuegos en La Razón
