Era domingo, y de las puertas entreabiertas de las iglesias del barrio de Salamanca, camino del El Retiro, salía un olor como a incienso y vino esparcido por los abanicos de las señoras. Ya en el parque, hablamos con varios caseteros de la Feria del Libro sobre la influencia de la visita del [[LINK:TAG|||tag|||681ce713aec2397eb67af566|||Papa León XIV ]]a Madrid. Nos desmentía así el responsable del puesto de la editorial religiosa San Pablo –en cuyo «stand» luce una silueta papal de cartón a tamaño real– las quejas atribuidas al gremio librero en torno a la venida del Sumo Pontífice. ¿Quién dijo contraprogramación? Es más, hablaba este librero de «sinergias» del evento editorial con todos los fieles que acudan, por ejemplo, el próximo domingo 7 a la misa multitudinaria en Cibeles coincidiendo con la celebración del Corpus Christi. «Seguro que no pocos de los que vayan allí a oír misa se pasan luego por El Retiro», confiaba este.. Las monjitas de la Librería Paulinas atendieron nuestros ruegos y requerimientos atenta y amablemente. Hablaban con orgullo y firmeza de que la «papamanía» hará que la afluencia ferial aumente. «Seguro», recalcaba una de las hermanas. «Otra cosa es que decidan cerrar la Feria si la visita del Papa así lo requiere», matizaba la otra dejando en el aire unos puntos suspensivos… En el puesto de PPC editorial, también de corte religioso, fantaseaban incluso con un paseo del jefe de El Vaticano por la Feria del Libro. Puestos a imaginar, ¿por qué no en la Casita de [[LINK:TAG|||tag|||6819fd61aec2397eb67af55e|||Bad Bunny]]? Una fantasmagoría que despejó al instante recordando lo apretado y rígido de la agenda del Santo Padre.. En ediciones Sígueme, perteneciente a la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, eran más escépticos respecto a la repercusión –ya sea positiva o negativa– del viaje de Prevost a Madrid. «Aunque el Papa se pusiera una tarde a firmar libros en nuestra caseta, económicamente no supondría más allá de 1.500 euros», nos comentaba no sin cierto tono de humor pesimista su responsable. Él mismo nos hablaba con orgullo de «La práctica de la presencia de Dios en la vida cotidiana», de Lorenzo de la Resurrección, libro que Sígueme publicó en 2021, un lustro antes de que lo recomendase el mismo León XIV. De hecho, con ese reclamo lo promocionan. Pese a todo, comentaba que no le estaban dando mucha salida. «Queda feria», se consolaba como el torero que no ha tenido la tarde.. Quien no hablaba en esta ocasión del Pontífice era[[LINK:TAG|||tag|||6336124b59a61a391e0a0882||| Javier Cercas]], que ya lo hizo por extenso sobre el anterior, Francisco, en su libro «El loco de Dios en el fin del mundo» (Random House). Ayer, sin embargo, presentaba ante los lectores «El periódico de la democracia» (ibídem) en el pabellón CaixaBank justo antes de firmar ejemplares al mediodía en el stand de enfrente. Las colas más extensas, en una matinal de domingo donde se dio la mayor afluencia del fin de semana, se formaban ante la pluma de [[LINK:TAG|||tag|||6336169d87d98e3342b26e70|||Fernando Aramburu]], Lucía Solla Sobral –y su exitosísima ópera prima «Comerás Flores» (Libros del Asteroide)– y, cómo no, frente al simpar [[LINK:TAG|||tag|||695d51986be59607c7244abe|||David Uclés]], que esta vez dejó la boina en el perchero de casa para lucir una camiseta interior de tirantes versión currela. Quizá fuera un homenaje al futbolista Manu Trigueros, que colgó las botas la noche del pasado sábado.
Un domingo antes de la misa de León XIV en Cibeles, editores y libreros se pronuncian sobre qué consecuencias creen que puede tener esta visita para el evento literario madrileño
Era domingo, y de las puertas entreabiertas de las iglesias del barrio de Salamanca, camino del El Retiro, salía un olor como a incienso y vino esparcido por los abanicos de las señoras. Ya en el parque, hablamos con varios caseteros de la Feria del Libro sobre la influencia de la visita del Papa León XIV a Madrid. Nos desmentía así el responsable del puesto de la editorial religiosa San Pablo –en cuyo «stand» luce una silueta papal de cartón a tamaño real– las quejas atribuidas al gremio librero en torno a la venida del Sumo Pontífice. ¿Quién dijo contraprogramación? Es más, hablaba este librero de «sinergias» del evento editorial con todos los fieles que acudan, por ejemplo, el próximo domingo 7 a la misa multitudinaria en Cibeles coincidiendo con la celebración del Corpus Christi. «Seguro que no pocos de los que vayan allí a oír misa se pasan luego por El Retiro», confiaba este.. Las monjitas de la Librería Paulinas atendieron nuestros ruegos y requerimientos atenta y amablemente. Hablaban con orgullo y firmeza de que la «papamanía» hará que la afluencia ferial aumente. «Seguro», recalcaba una de las hermanas. «Otra cosa es que decidan cerrar la Feria si la visita del Papa así lo requiere», matizaba la otra dejando en el aire unos puntos suspensivos… En el puesto de PPC editorial, también de corte religioso, fantaseaban incluso con un paseo del jefe de El Vaticano por la Feria del Libro. Puestos a imaginar, ¿por qué no en la Casita de Bad Bunny? Una fantasmagoría que despejó al instante recordando lo apretado y rígido de la agenda del Santo Padre.. En ediciones Sígueme, perteneciente a la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, eran más escépticos respecto a la repercusión –ya sea positiva o negativa– del viaje de Prevost a Madrid. «Aunque el Papa se pusiera una tarde a firmar libros en nuestra caseta, económicamente no supondría más allá de 1.500 euros», nos comentaba no sin cierto tono de humor pesimista su responsable. Él mismo nos hablaba con orgullo de «La práctica de la presencia de Dios en la vida cotidiana», de Lorenzo de la Resurrección, libro que Sígueme publicó en 2021, un lustro antes de que lo recomendase el mismo León XIV. De hecho, con ese reclamo lo promocionan. Pese a todo, comentaba que no le estaban dando mucha salida. «Queda feria», se consolaba como el torero que no ha tenido la tarde.. Quien no hablaba en esta ocasión del Pontífice eraJavier Cercas, que ya lo hizo por extenso sobre el anterior, Francisco, en su libro «El loco de Dios en el fin del mundo» (Random House). Ayer, sin embargo, presentaba ante los lectores «El periódico de la democracia» (ibídem) en el pabellón CaixaBank justo antes de firmar ejemplares al mediodía en el stand de enfrente. Las colas más extensas, en una matinal de domingo donde se dio la mayor afluencia del fin de semana, se formaban ante la pluma de Fernando Aramburu, Lucía Solla Sobral –y su exitosísima ópera prima «Comerás Flores» (Libros del Asteroide)– y, cómo no, frente al simparDavid Uclés, que esta vez dejó la boina en el perchero de casa para lucir una camiseta interior de tirantes versión currela. Quizá fuera un homenaje al futbolista Manu Trigueros, que colgó las botas la noche del pasado sábado.
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