José Manuel Felices Farias (Murcia, 1993). El doctor Felices es uno de los médicos con mayor capacidad divulgativa de España. Con millones de visualizaciones en redes sociales, este facultativo murciano ha conseguido acercar la medicina al gran público con un lenguaje cercano, riguroso y cargado de humor. En esta entrevista para LA RAZÓN, analiza el fenómeno de la divulgación sanitaria en la era digital, los riesgos de la desinformación y cómo ha cambiado su vida desde que se convirtió en uno de los principales referentes de la salud en Internet.Hace unos años era impensable que un médico pudiera reunir a cientos de miles de seguidores en redes sociales. ¿Qué cree que busca la gente cuando sigue a un doctor en Instagram? Creo que busca respuestas a las dudas que tiene en el día a día. Respuestas con rigor científico, en las que pueda confiar.También busca a personas con formación en Anatomía, Bioquímica o Biología que sirvan de contrapeso a los mensajes alarmistas, polémicos o excesivamente reduccionistas que se ven con frecuencia en las redes sociales. En cierto modo, somos el contrapeso del alarmismo.Usted compagina la consulta con la creación de contenido. ¿Cómo se vive esa doble vida profesional? Mucho mejor de lo que esperaba al principio. Las redes sociales son un hobby, algo que hago en mi tiempo libre porque me gusta. Pero sus efectos traspasan la barrera del hospital.He notado una diferencia muy importante entre el antes y el después de empezar a crear contenido. Los pacientes llegan con más confianza; esa primera barrera ya está rota. Me conocen un poco, saben cómo soy, que me voy a preocupar por ellos y que intento ser cercano. Eso facilita la comunicación y hace que se adhieran mejor a las pautas que les damos. Incluso diría que contribuye a mejorar su evolución.El ‘doctor Google’ sigue siendo la primera consulta de muchos pacientes antes de acudir al médico. ¿Qué consecuencias está teniendo este hábito? ¿Se encuentra cada vez con más pacientes convencidos de que padecen una enfermedad que, en realidad, no tienen? Sí, es algo relativamente habitual. Nos encontramos con frecuencia con pacientes que han consultado previamente en Google. A mí no me parece algo malo; al fin y al cabo, cuando una persona está sufriendo busca respuestas donde las tiene más a mano, ya sea Google o la inteligencia artificial. Lejos de enfadarme, intento empatizar con ellos y entender que simplemente buscan una explicación.Lo que sí les pido, y también a cualquiera que nos lea, es que no tomen al pie de la letra lo que les diga Google o la IA. Para que una inteligencia artificial ofrezca buenas respuestas hay que proporcionarle la información adecuada. Si no tenemos conocimientos clínicos, de Anatomía o de Fisiología, podemos interpretar mal los síntomas y, en consecuencia, obtener una respuesta equivocada.Por eso, no me parece mal consultar estas herramientas, siempre que nunca sustituyan el criterio del mé Noticias de Murcia: última hora de hoy en La Razón
José Manuel Felices Farias (Murcia, 1993). El doctor Felices es uno de los médicos con mayor capacidad divulgativa de España. Con millones de visualizaciones en redes sociales, este facultativo murciano ha conseguido acercar la medicina al gran público con un lenguaje cercano, riguroso y cargado de humor. En esta entrevista para LA RAZÓN, analiza el fenómeno de la divulgación sanitaria en la era digital, los riesgos de la desinformación y cómo ha cambiado su vida desde que se convirtió en uno de los principales referentes de la salud en Internet. Hace unos años era impensable que un médico pudiera reunir a cientos de miles de seguidores en redes sociales. ¿Qué cree que busca la gente cuando sigue a un doctor en Instagram? Creo que busca respuestas a las dudas que tiene en el día a día. Respuestas con rigor científico, en las que pueda confiar. También busca a personas con formación en Anatomía, Bioquímica o Biología que sirvan de contrapeso a los mensajes alarmistas, polémicos o excesivamente reduccionistas que se ven con frecuencia en las redes sociales. En cierto modo, somos el contrapeso del alarmismo. Usted compagina la consulta con la creación de contenido. ¿Cómo se vive esa doble vida profesional? Mucho mejor de lo que esperaba al principio. Las redes sociales son un hobby, algo que hago en mi tiempo libre porque me gusta. Pero sus efectos traspasan la barrera del hospital. He notado una diferencia muy importante entre el antes y el después de empezar a crear contenido. Los pacientes llegan con más confianza; esa primera barrera ya está rota. Me conocen un poco, saben cómo soy, que me voy a preocupar por ellos y que intento ser cercano. Eso facilita la comunicación y hace que se adhieran mejor a las pautas que les damos. Incluso diría que contribuye a mejorar su evolución. El ‘doctor Google’ sigue siendo la primera consulta de muchos pacientes antes de acudir al médico. ¿Qué consecuencias está teniendo este hábito? ¿Se encuentra cada vez con más pacientes convencidos de que padecen una enfermedad que, en realidad, no tienen? Sí, es algo relativamente habitual. Nos encontramos con frecuencia con pacientes que han consultado previamente en Google. A mí no me parece algo malo; al fin y al cabo, cuando una persona está sufriendo busca respuestas donde las tiene más a mano, ya sea Google o la inteligencia artificial. Lejos de enfadarme, intento empatizar con ellos y entender que simplemente buscan una explicación. Lo que sí les pido, y también a cualquiera que nos lea, es que no tomen al pie de la letra lo que les diga Google o la IA. Para que una inteligencia artificial ofrezca buenas respuestas hay que proporcionarle la información adecuada. Si no tenemos conocimientos clínicos, de Anatomía o de Fisiología, podemos interpretar mal los síntomas y, en consecuencia, obtener una respuesta equivocada. Por eso, no me parece mal consultar estas herramientas, siempre que nunca sustituyan el criter
El joven profesional murciano además de ejercer crea contenido en redes sociales con millones de visitas
