En un gesto poco habitual en España, el ministro de Transportes, Óscar Puente, anunció este martes su dimisión seis días después del choque entre dos trenes de alta velocidad en el que murieron 69 personas, el segundo gran accidente en la misma línea en lo que va de año. Puente comunicó la decisión en la Diputación Permanente del Congreso —en sede parlamentaria, donde correspondía hacerlo—, tras escuchar las críticas de todos los grupos políticos por la gestión de las infraestructuras. No todos le hicieron responsable a él de lo ocurrido, pero sí le transmitieron la evidencia de que su permanencia al frente del ministerio distorsionaba el objetivo principal del país y del Gobierno en estos momentos, que es recuperar la confianza ciudadana en la alta velocidad.. Seguir leyendo
El ministro Puente se hace responsable del malestar ciudadano por el accidente de Urda en un gesto poco habitual en España
editorial. Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional. El ministro Puente se hace responsable del malestar ciudadano por el accidente de Urda en un gesto poco habitual en España. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. El ministro Óscar Puente comparece en la Diputación Permanente del Congreso, este martes. Samuel Sánchez. En un gesto poco habitual en España, el ministro de Transportes, Óscar Puente, anunció este martes su dimisión seis días después del choque entre dos trenes de alta velocidad en el que murieron 69 personas, el segundo gran accidente en la misma línea en lo que va de año. Puente comunicó la decisión en la Diputación Permanente del Congreso —en sede parlamentaria, donde correspondía hacerlo—, tras escuchar las críticas de todos los grupos políticos por la gestión de las infraestructuras. No todos le hicieron responsable a él de lo ocurrido, pero sí le transmitieron la evidencia de que su permanencia al frente del ministerio distorsionaba el objetivo principal del país y del Gobierno en estos momentos, que es recuperar la confianza ciudadana en la alta velocidad.. Puente anunció su dimisión después de más de cuatro horas de comparecencia en la que dio explicaciones sobre los datos conocidos del accidente de Urda, y después de que La Moncloa hubiera trasladado oficiosamente la versión de que contaba con todo el apoyo del presidente del Gobierno. El propio Puente dijo el pasado viernes ante la prensa que se sentía capaz de liderar la recuperación de la confianza quebrada en el sistema de alta velocidad, que ha sufrido dos enormes tragedias humanas, con 115 muertos en total, en menos de un año. Era una actitud insostenible. Los propios socios del Gobierno de coalición, que se sientan con él en el Consejo de Ministros, habían pedido su renuncia. Ni el presidente del Gobierno ni su equipo conocían la decisión, según reveló el propio Puente.. Al retirarse de la primera línea, el ministro permite que la investigación sobre las causas de un accidente que ha dejado conmocionada a la ciudadanía avance sin distracciones. Los ataques personales a la capacidad de gestión de la cúpula de Transportes terminan aquí. Esta es la segunda vez, tras la catástrofe de Adamuz en enero, que los ciudadanos han visto a Puente dando explicaciones de un accidente mortal. No se trata de culpas, sino de balance. Y no era sostenible mantenerse como el rostro de la gestión del Gobierno.. Nadie puede obviar el contexto de campaña electoral en el que se produce la decisión. Puente no era solo una distracción para la investigación y el duelo por las víctimas, sino que se había convertido en un lastre para el PSOE en una campaña ya de por sí cuesta arriba para mantenerse en el Gobierno. Si es cierto que nadie en su partido le ha pedido que dimita, se trata de un gesto obligado con su formación. Ha renunciado también a ser cabeza de lista por Valladolid en las elecciones del 29-N.. La dimisión de Puente supone un golpe de efecto en la política española. Es inédito desde hace demasiados años en España que un político asuma su responsabilidad al máximo nivel por algo que no sea un caso de corrupción, y solo si se ve imputado por la justicia. Se trata de una anomalía entre las democracias consolidadas de nuestro entorno, seguramente cimentada por el hiperpartidismo de nuestro sistema político, en el que la asunción de responsabilidad se ve como una asunción de culpabilidad, y cualquier gesto de humildad es confundido con debilidad. Era una dimisión ineludible, que sienta un precedente, aunque no agota la elucidación de responsabilidades. Tomada en su mejor versión, contribuye en todo caso a cambiar esa dinámica, y a normalizar lo que debería ser habitual en cualquier Gobierno ante circunstancias de este cariz.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. Opinión Editorial. Óscar Puente Santiago. Dimisiones políticas. Gobierno de España. Accidente trenes Adamuz. Accidente trenes Urda. Accidentes ferrocarril. Ministerio de Fomento. PSOE. Política. Partidos políticos. Muertes. Víctimas. Pedro Sánchez. Elecciones Generales. Campañas electorales. Listas electorales. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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