Este viernes es un oasis en el calor que viene castigando a España en las últimas semanas. Pese a estar comenzando el mes de junio. Las temperaturas se han estancado por encima de los 30 grados y las horas centrales del día son un auténtico infierno. Desde la llegada del calor, muchas viviendas empezaron a acumular una sensación de bochorno que se aprecia desde primeras horas del día. Abrir las ventanas no siempre basta, y el uso continuo del aire acondicionado o del ventilador no es asumible para todos los bolsillos españoles. La única solución ante esto es recurrir a pequeños trucos domésticos que buscan rebajar la temperatura de forma sencilla y sin grandes gastos. Uno de los más conocidos es el de la botella congelada, una solución tan básica como eficaz para ayudar a refrescar una estancia durante los días más calurosos. No sustituye a un sistema de climatización, pero sí puede contribuir a hacer más llevadero el ambiente, especialmente en habitaciones pequeñas o en momentos puntuales del día.. Un truco sencillo y económico. La idea es muy simple: llenar una botella de plástico con agua, dejar espacio para que el líquido se expanda al congelarse y colocarla en el congelador hasta que quede completamente sólida. Una vez lista, se sitúa en una zona elevada de la habitación, normalmente sobre un plato, una bandeja o un recipiente que pueda recoger la condensación. También puede ser de utilidad colocarla cerca de un ventilador si se complementan ambas medias.. A medida que el hielo se derrite, el aire que rodea la botella se enfría ligeramente y desciende. Ese pequeño cambio ayuda a suavizar la sensación térmica en el entorno inmediato. No se trata de un sistema de refrigeración real, pero sí de un apoyo doméstico que puede marcar diferencia en algunas partes de la casa.. Dónde puede funcionar mejor. Este truco suele resultar más útil en dormitorios, salones pequeños, despachos o habitaciones donde el calor se concentra con facilidad. También puede ser práctico durante la noche, cuando muchas personas buscan dormir con menos calor pero no desean dejar el aire acondicionado encendido durante horas. El efecto será mucho más limitado en aquellas habitaciones más grandes. La botella congelada no enfría una casa entera, pero sí puede ayudar a generar una sensación más agradable en un área concreta. Por eso se utiliza como complemento y no como sustituto de otros sistemas.. Su gran punto a favor es que no requiere consumo eléctrico adicional mientras actúa. Una vez preparada, la botella aprovecha simplemente el frío acumulado en el congelador, lo que la convierte en una opción económica para quienes quieren pequeños apoyos sin aumentar demasiado el gasto.. Cómo se prepara correctamente. Para que el truco funcione bien, conviene seguir unas pautas muy básicas y sin ninguna complicación que cualquiera puede seguir en su casa. Son las siguientes:. Usa una botella de plástico resistente.. Llénala solo hasta tres cuartas partes.. Déjala en el congelador durante varias horas.. Colócala sobre un plato o recipiente al sacarla.. Sitúala en un lugar alto de la estancia para que el aire frío se distribuya mejor.. Es importante no llenar la botella por completo, ya que el agua aumenta de volumen al congelarse y podría deformar el envase o romperlo. Tampoco conviene dejarla sobre superficies delicadas sin protección, porque la condensación puede mojar muebles o suelos.. Qué otras medidas ayudan a mantener la casa fresca. Como se menciona anteriormente, la botella congelada da mejores resultados si se acompaña de pequeños hábitos cotidianos. Bajar persianas durante las horas de mayor radiación solar, mantener las puertas cerradas entre estancias muy cálidas y frescas, y ventilar en las primeras horas de la mañana o por la noche son gestos sencillos que ayudan bastante. También conviene evitar cocinar en las horas centrales del día si no es necesario, apagar equipos electrónicos que desprenden calor y usar textiles ligeros en sofás, camas y ventanas. Todo suma cuando el calor aprieta.
Tener todo el día puesto el aire acondicionado o el ventilador no es asumible para todos, pero hay soluciones alternativas
Este viernes es un oasis en el calor que viene castigando a España en las últimas semanas. Pese a estar comenzando el mes de junio. Las temperaturas se han estancado por encima de los 30 grados y las horas centrales del día son un auténtico infierno. Desde la llegada del calor, muchas viviendas empezaron a acumular una sensación de bochorno que se aprecia desde primeras horas del día. Abrir las ventanas no siempre basta, y el uso continuo del aire acondicionado o del ventilador no es asumible para todos los bolsillos españoles. La única solución ante esto es recurrir a pequeños trucos domésticos que buscan rebajar la temperatura de forma sencilla y sin grandes gastos. Uno de los más conocidos es el de la botella congelada, una solución tan básica como eficaz para ayudar a refrescar una estancia durante los días más calurosos. No sustituye a un sistema de climatización, pero sí puede contribuir a hacer más llevadero el ambiente, especialmente en habitaciones pequeñas o en momentos puntuales del día.. Un truco sencillo y económico. La idea es muy simple: llenar una botella de plástico con agua, dejar espacio para que el líquido se expanda al congelarse y colocarla en el congelador hasta que quede completamente sólida. Una vez lista, se sitúa en una zona elevada de la habitación, normalmente sobre un plato, una bandeja o un recipiente que pueda recoger la condensación. También puede ser de utilidad colocarla cerca de un ventilador si se complementan ambas medias.. A medida que el hielo se derrite, el aire que rodea la botella se enfría ligeramente y desciende. Ese pequeño cambio ayuda a suavizar la sensación térmica en el entorno inmediato. No se trata de un sistema de refrigeración real, pero sí de un apoyo doméstico que puede marcar diferencia en algunas partes de la casa.. Dónde puede funcionar mejor. Este truco suele resultar más útil en dormitorios, salones pequeños, despachos o habitaciones donde el calor se concentra con facilidad. También puede ser práctico durante la noche, cuando muchas personas buscan dormir con menos calor pero no desean dejar el aire acondicionado encendido durante horas. El efecto será mucho más limitado en aquellas habitaciones más grandes. La botella congelada no enfría una casa entera, pero sí puede ayudar a generar una sensación más agradable en un área concreta. Por eso se utiliza como complemento y no como sustituto de otros sistemas.. Su gran punto a favor es que no requiere consumo eléctrico adicional mientras actúa. Una vez preparada, la botella aprovecha simplemente el frío acumulado en el congelador, lo que la convierte en una opción económica para quienes quieren pequeños apoyos sin aumentar demasiado el gasto.. Cómo se prepara correctamente. Para que el truco funcione bien, conviene seguir unas pautas muy básicas y sin ninguna complicación que cualquiera puede seguir en su casa. Son las siguientes:. Usa una botella de plástico resistente.. Llénala solo hasta tres cuartas partes.. Déjala en el congelador durante varias horas.. Colócala sobre un plato o recipiente al sacarla.. Sitúala en un lugar alto de la estancia para que el aire frío se distribuya mejor.. Es importante no llenar la botella por completo, ya que el agua aumenta de volumen al congelarse y podría deformar el envase o romperlo. Tampoco conviene dejarla sobre superficies delicadas sin protección, porque la condensación puede mojar muebles o suelos.. Qué otras medidas ayudan a mantener la casa fresca. Como se menciona anteriormente, la botella congelada da mejores resultados si se acompaña de pequeños hábitos cotidianos. Bajar persianas durante las horas de mayor radiación solar, mantener las puertas cerradas entre estancias muy cálidas y frescas, y ventilar en las primeras horas de la mañana o por la noche son gestos sencillos que ayudan bastante. También conviene evitar cocinar en las horas centrales del día si no es necesario, apagar equipos electrónicos que desprenden calor y usar textiles ligeros en sofás, camas y ventanas. Todo suma cuando el calor aprieta.
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