«Deprisa, deprisa» es el título de una película de Carlos Saura. Es también la forma en que se vive hoy en día; como si fuéramos a perder no sé qué tren ni con qué destino. Un ritmo que, unido al afán por producir, convierte a las personas en casi robots o androides; esos seres creados por Ridley Scott, otro gran director de cine. Y, sí, sin duda, somos hijos del tiempo que nos ha tocado vivir; así que, presos de la inmediatez -casi esclavos, me atrevería a decir- y de la validación de la propia vida a través de la exhibición en las redes sociales -para algunos «si no tienes likes no existes»- reivindico otra forma de estar en el mundo; reivindico pensar y caminar despacio por la vida como actos de resistencia.. Mi padre, Santi, que es un erudito, pero, por encima de todo es mi padre, me enseñó a pensar y a expresarme con propiedad. Y, en esas sigo. No puedo más que acordarme de él y esbozar una sonrisa, cuando cubro, en calidad de periodista, un premio literario de la Diputación de Alicante que reconoce un género como el aforismo. Esas frases contundentes y honestas que descolocan por la sabiduría que encierran.. Y es el Instituto de Cultura Juan Gil-Albert de Alicante el que ha instaurado un galardón que honra al gran escritor alcoyano que da nombre a la institución; es decir, a Juan Gil-Albert. En su segunda edición, el manuscrito ganador se titula «Inexactos y verdaderos».. Y a mí me encanta que exista el premio y que la obra ganadora enfrente al ser humano a su propia fragilidad. Según su autor, Raúl Ordás el arte de la escritura no consiste solo en alzar la voz. «Es pensar despacio y escribir con cuidado. Y lo lento, y lo bien pensado, entra en colisión con la rapidez».. Pues eso, en tiempos de polarización y de prisas, los aforismos nos invitan a pensar. ¡Bravo!
En tiempos de polarización y de prisas, los aforismos nos invitan a pensar
«Deprisa, deprisa» es el título de una película de Carlos Saura. Es también la forma en que se vive hoy en día; como si fuéramos a perder no sé qué tren ni con qué destino. Un ritmo que, unido al afán por producir, convierte a las personas en casi robots o androides; esos seres creados por Ridley Scott, otro gran director de cine. Y, sí, sin duda, somos hijos del tiempo que nos ha tocado vivir; así que, presos de la inmediatez -casi esclavos, me atrevería a decir- y de la validación de la propia vida a través de la exhibición en las redes sociales -para algunos «si no tienes likes no existes»- reivindico otra forma de estar en el mundo; reivindico pensar y caminar despacio por la vida como actos de resistencia.. Mi padre, Santi, que es un erudito, pero, por encima de todo es mi padre, me enseñó a pensar y a expresarme con propiedad. Y, en esas sigo. No puedo más que acordarme de él y esbozar una sonrisa, cuando cubro, en calidad de periodista, un premio literario de la Diputación de Alicante que reconoce un género como el aforismo. Esas frases contundentes y honestas que descolocan por la sabiduría que encierran.. Y es el Instituto de Cultura Juan Gil-Albert de Alicante el que ha instaurado un galardón que honra al gran escritor alcoyano que da nombre a la institución; es decir, a Juan Gil-Albert. En su segunda edición, el manuscrito ganador se titula «Inexactos y verdaderos».. Y a mí me encanta que exista el premio y que la obra ganadora enfrente al ser humano a su propia fragilidad. Según su autor, Raúl Ordás el arte de la escritura no consiste solo en alzar la voz. «Es pensar despacio y escribir con cuidado. Y lo lento, y lo bien pensado, entra en colisión con la rapidez».. Pues eso, en tiempos de polarización y de prisas, los aforismos nos invitan a pensar. ¡Bravo!
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