Considerada la banda más importante del K-Pop y gran responsable de su estallido global, el septeto surcoreano BTS ha aterrizado este viernes por primera vez en España para actuar durante dos noches consecutivas en un abarrotado estadio Metropolitano de Madrid entregado tras años de espera a este delirio asiático. Miles de personas, el aforo completo previsto para la cita, han disfrutado de Jin, Suga, J-Hope, RM, Jimin, V y Jungkook, estos ‘Boy Scouts a prueba de balas’ (sus siglas, traducidas al castellano) en el que ha sido además el inicio de la gira europea de su gigantesco «tour» global. Serán en total 88 los conciertos que realizarán por todo el mundo desde que el pasado mes de abril iniciaron un periplo muy esperado porque representa además su vuelta a los escenarios después de un largo parón a causa del servicio militar de Corea del Sur, donde es obligatorio para los hombres, incluidos los siete jóvenes integrantes del grupo. Folclore e identidad Quizá imbuidos por el espíritu patriótico que debieron respirar en esa instrucción, quizá por devolverle un barniz surcoreano a una propuesta que se iba desnaturalizando paulatinamente para llegar a más oídos extranjeros, lo cierto es que para este retorno el grupo abrazó el concepto de ‘Arirang’, una de las canciones folclóricas más famosas del país y un símbolo de su identidad. En esta gira todo respira ese concepto, empezando por el repertorio, del que se han expulsado grandes éxitos de la banda pero en el que suena casi íntegro el último álbum, ‘Arirang’, que por cierto España también ha deseado (llegó al número 1 y se mantiene como uno de los pocos discos de pop del «top 10» español). También se refleja en el diseño del escenario 360º, pues en el centro del estadio se erige un colosal constructo rematado con enormes pantallas que está inspirado en un pabellón del histórico palacio Gyeongbokgung, en Seúl, extendiéndose desde allí cuatro pasarelas hacia fuera para imitar las formas de la bandera nacional. Muchos asistentes de todas partes de España e incluso de fuera aguardaban ya a las puertas del recinto horas antes del inicio de este primer contacto con un público que los esperaba desde el primer intento en Barcelona en 2020, cuando llegó la pandemia y se llevó esos planes por delante. Trece años de espera Han sido por tanto 13 años de espera, los transcurridos desde el inicio de una meteórica trayectoria en la que han popularizado un género musical en el pasado más marginal e incomprendido, convirtiéndose en el primer grupo surcoreano nominado a los Grammy, además de ser número uno en las listas estadounidenses en varias ocasiones. «BTS han supuesto un antes y un después para el K-Pop. Han ayudado a que a más gente le guste y puedan disfrutar del género de manera más normal y que no sean perseguidos como ‘raritos'», confesaba a EFE Kenny, una de las muchas seguidoras del grupo. Se entiende así el fervor ensordecedor que su aparició
Jin, Suga, J-Hope, RM, Jimin, V y Jungkook han dado inicio a la parte europea de su gigantesco «tour» global de 88 conciertos
Considerada la banda más importante del K-Pop y gran responsable de su estallido global, el septeto surcoreano BTS ha aterrizado este viernes por primera vez en España para actuar durante dos noches consecutivas en un abarrotado estadio Metropolitano de Madrid entregado tras años de espera a este delirio asiático.Miles de personas, el aforo completo previsto para la cita, han disfrutado de Jin, Suga, J-Hope, RM, Jimin, V y Jungkook, estos ‘Boy Scouts a prueba de balas’ (sus siglas, traducidas al castellano) en el que ha sido además el inicio de la gira europea de su gigantesco «tour» global.Serán en total 88 los conciertos que realizarán por todo el mundo desde que el pasado mes de abril iniciaron un periplo muy esperado porque representa además su vuelta a los escenarios después de un largo parón a causa del servicio militar de Corea del Sur, donde es obligatorio para los hombres, incluidos los siete jóvenes integrantes del grupo.Folclore e identidadQuizá imbuidos por el espíritu patriótico que debieron respirar en esa instrucción, quizá por devolverle un barniz surcoreano a una propuesta que se iba desnaturalizando paulatinamente para llegar a más oídos extranjeros, lo cierto es que para este retorno el grupo abrazó el concepto de ‘Arirang’, una de las canciones folclóricas más famosas del país y un símbolo de su identidad.En esta gira todo respira ese concepto, empezando por el repertorio, del que se han expulsado grandes éxitos de la banda pero en el que suena casi íntegro el último álbum, ‘Arirang’, que por cierto España también ha deseado (llegó al número 1 y se mantiene como uno de los pocos discos de pop del «top 10″ español).También se refleja en el diseño del escenario 360º, pues en el centro del estadio se erige un colosal constructo rematado con enormes pantallas que está inspirado en un pabellón del histórico palacio Gyeongbokgung, en Seúl, extendiéndose desde allí cuatro pasarelas hacia fuera para imitar las formas de la bandera nacional.Muchos asistentes de todas partes de España e incluso de fuera aguardaban ya a las puertas del recinto horas antes del inicio de este primer contacto con un público que los esperaba desde el primer intento en Barcelona en 2020, cuando llegó la pandemia y se llevó esos planes por delante.Trece años de esperaHan sido por tanto 13 años de espera, los transcurridos desde el inicio de una meteórica trayectoria en la que han popularizado un género musical en el pasado más marginal e incomprendido, convirtiéndose en el primer grupo surcoreano nominado a los Grammy, además de ser número uno en las listas estadounidenses en varias ocasiones.»BTS han supuesto un antes y un después para el K-Pop. Han ayudado a que a más gente le guste y puedan disfrutar del género de manera más normal y que no sean perseguidos como ‘raritos'», confesaba a EFE Kenny, una de las muchas seguidoras del grupo.Se entiende así el fervor ensordecedor que su aparición provocaba
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