El discurso de Moreno estuvo, en efecto, lleno de guiños, promesas y cesiones a Vox pero fue también más allá, manteniendo el sello propio de lo que denomina «vía andaluza». En materia de vivienda, que Moreno situó como primera prioridad de la legislatura por delante incluso de la sanidad, el candidato defendió «la necesidad de dar mayor seguridad jurídica a los propietarios y luchar contra la ocupación» y afirmó que «la propiedad privada es un derecho fundamental que tenemos la obligación de proteger». Moreno anunció además un programa de «Primera Vivienda Joven» con avales públicos, ayudas al alquiler con opción de compra y la promesa de «facilitar la emancipación de al menos 13.000 jóvenes andaluces» mediante la promoción de 20.000 nuevas viviendas protegidas a través del Plan Vive y la rehabilitación de otras 22.000. La segunda gran prioridad anunciada fue la sanidad. Moreno prometió una «Ley de Garantía de la Sanidad Pública para blindar la prioridad del sistema sanitario, garantizando que el presupuesto aumente todos los años y que no se reduzca la plantilla», además de una «revolución» en el modelo organizativo del Servicio Andaluz de Salud, al que calificó de estructura «creada hace 50 años y que ha quedado anticuada y poco operativa». El presidente en funciones aprovechó también su intervención para cargar contra la gestión de la huelga médica por parte del Gobierno central: «Exigimos al Gobierno central que, de una vez por todas y de forma inmediata, abra una negociación seria y eficaz con los representantes de los médicos y frene este ‘destrozo’ que esta huelga está causando a la atención sanitaria de los ciudadanos», cifrando el impacto económico de los paros en «casi 200 millones de euros» y en «más de 1,5 millones» de actos sanitarios suspendidos. En el terreno simbólicamente más sensible para su relación con Vox, Moreno mantuvo posiciones que en 2019 habrían sido impensables para un pacto con la ultraderecha: «La Igualdad entre mujeres y hombres es un principio irrenunciable», afirmó, añadiendo el compromiso de «seguir defendiendo la libertad, la igualdad y la seguridad de las personas Lgtbi. Porque Andalucía respeta la diversidad. No cabe, no puede caber, ninguna desigualdad ni ninguna discriminación». El presidente anunció un plan contra la soledad no deseada. Moreno mostró su deseo de reeditar el acuerdo sobre financiación autonómica aprobado por el Parlamento en 2018, aprobado en aquel momento por unanimidad. «Es mi responsabilidad y mi voluntad política tender la mano al acuerdo de todos los grupos políticos de la Cámara», destacó. Moreno reivindicó que «la economía andaluza ha crecido un 13% entre 2019 y 2025» y que se han superado «los 3,6 millones de afiliados a la Seguridad Social». Denunció además el «déficit de infraestructuras eléctricas» que, según sus cifras, ha hecho que Andalucía pierda inversiones como la de «Diamo
La batería de medidas de Moreno para la investidura va de la deducción para lentillas y para enfermos de ELA a la gratuidad educativa de cero años hasta la universidad
El discurso de Moreno estuvo, en efecto, lleno de guiños, promesas y cesiones a Vox pero fue también más allá, manteniendo el sello propio de lo que denomina «vía andaluza». En materia de vivienda, que Moreno situó como primera prioridad de la legislatura por delante incluso de la sanidad, el candidato defendió «la necesidad de dar mayor seguridad jurídica a los propietarios y luchar contra la ocupación» y afirmó que «la propiedad privada es un derecho fundamental que tenemos la obligación de proteger». Moreno anunció además un programa de «Primera Vivienda Joven» con avales públicos, ayudas al alquiler con opción de compra y la promesa de «facilitar la emancipación de al menos 13.000 jóvenes andaluces» mediante la promoción de 20.000 nuevas viviendas protegidas a través del Plan Vive y la rehabilitación de otras 22.000.La segunda gran prioridad anunciada fue la sanidad. Moreno prometió una «Ley de Garantía de la Sanidad Pública para blindar la prioridad del sistema sanitario, garantizando que el presupuesto aumente todos los años y que no se reduzca la plantilla», además de una «revolución» en el modelo organizativo del Servicio Andaluz de Salud, al que calificó de estructura «creada hace 50 años y que ha quedado anticuada y poco operativa». El presidente en funciones aprovechó también su intervención para cargar contra la gestión de la huelga médica por parte del Gobierno central: «Exigimos al Gobierno central que, de una vez por todas y de forma inmediata, abra una negociación seria y eficaz con los representantes de los médicos y frene este ‘destrozo’ que esta huelga está causando a la atención sanitaria de los ciudadanos», cifrando el impacto económico de los paros en «casi 200 millones de euros» y en «más de 1,5 millones» de actos sanitarios suspendidos.En el terreno simbólicamente más sensible para su relación con Vox, Moreno mantuvo posiciones que en 2019 habrían sido impensables para un pacto con la ultraderecha: «La Igualdad entre mujeres y hombres es un principio irrenunciable», afirmó, añadiendo el compromiso de «seguir defendiendo la libertad, la igualdad y la seguridad de las personas Lgtbi. Porque Andalucía respeta la diversidad. No cabe, no puede caber, ninguna desigualdad ni ninguna discriminación». El presidente anunció un plan contra la soledad no deseada. Moreno mostró su deseo de reeditar el acuerdo sobre financiación autonómica aprobado por el Parlamento en 2018, aprobado en aquel momento por unanimidad. «Es mi responsabilidad y mi voluntad política tender la mano al acuerdo de todos los grupos políticos de la Cámara», destacó. Moreno reivindicó que «la economía andaluza ha crecido un 13% entre 2019 y 2025» y que se han superado «los 3,6 millones de afiliados a la Seguridad Social». Denunció además el «déficit de infraestructuras eléctricas» que, según sus cifras, ha hecho que Andalucía pierda inversiones com
Noticias de Andalucía en La Razón
