Francia tiene la costumbre de colocar sus mejores festivales de verano en los lugares donde el paisaje ya es en sí mismo una razón para visitarlos. Orange y Aix-en-Provence, separadas por ochenta kilómetros, son el caso más extremo de esa tendencia: dos ciudades cuya historia justifica cualquier desvío, convertidas en destinos musicales de primer orden europeo. Las Chorégies d’Orange nacieron en 1869 y, por tanto, es el festival lírico más antiguo de Francia y uno de los más antiguos del mundo. Su escenario, el Teatro Antiguo romano del siglo I, es el recinto de espectáculos mejor conservado de la Antigüedad, con una anchura de 37 metros y una acústica envidiable. Desde que en 1971 el festival centró su identidad en la ópera y la música sinfónica, han pasado por su escenario María Callas, Plácido Domingo, Montserrat Caballé o Jonas Kaufmann. No tiene tramoya, no tiene telón, no tiene más escenografía que la que aporta la iluminación, por lo que casi todo se centra en los artistas. El Festival d’Art Lyrique d’Aix-en-Provence tiene una historia más reciente pero no menos ilustre. Lo fundó Gabriel Dussurget en 1948 con una producción de ‘Così fan tutte’ de Mozart y, desde entonces Mozart ha sido su compositor central, aunque luego fue ampliando sus actividades con nuevas producciones operísticas europeas. Pierre Boulez, Claudio Abbado, Simon Rattle y Nikolaus Harnoncourt han dirigido en él. Hoy, bajo la dirección artística de Pierre Audi, el festival es un laboratorio donde los directores de escena más prestigiosos ofrecen sus ideas. Orange · hasta el 18 de julio La temporada de 2026 llega marcada por la turbulencia. Tras un déficit de 150.000 euros en 2025 y el abandono de Jean-Louis Grinda, director artístico desde 2016, el festival afronta un año de transición bajo el nuevo estatuto de Establecimiento Público de Cooperación Cultural. El resultado es una programación reducida a seis veladas —habitualmente son trece— que el propio festival presenta como paréntesis antes de un relanzamiento previsto para 2027. La única producción operística del año es ‘La Traviata’ de Verdi el 4 de julio, en versión de concierto puesta en espacio, con Nadine Sierra como Violetta, Javier Camarena como Alfredo y Ludovic Tézier como Germont padre, bajo la dirección de Paolo Arrivabeni y con la Orquesta Filarmónica de Marsella. Un reparto de tres nombres mayúsculos para una sola función. Sierra es hoy la Violetta más solicitada del mundo; Tézier, el barítono verdiano de referencia en Europa; Camarena, un Alfredo notorio que sigue madurando en el papel. El 27 de junio, recital de la propia Sierra con el pianista Bryan Wagorn. Bruno Messina (Niza, 1971) ha sido escogido como nuevo director del festival Chorégies d’Orange, sucediendo a Jean-Louis Grinda, quien dirigió las Chorégies durante 10 años. El resto del programa mezcla propuestas heterogéneas: la ‘Cendrillon’ de los Ballets de Monte-Car
Francia tiene la costumbre de colocar sus mejores festivales de verano en los lugares donde el paisaje ya es en sí mismo una razón para visitarlos
Francia tiene la costumbre de colocar sus mejores festivales de verano en los lugares donde el paisaje ya es en sí mismo una razón para visitarlos. Orange y Aix-en-Provence, separadas por ochenta kilómetros, son el caso más extremo de esa tendencia: dos ciudades cuya historia justifica cualquier desvío, convertidas en destinos musicales de primer orden europeo.Las Chorégies d’Orange nacieron en 1869 y, por tanto, es el festival lírico más antiguo de Francia y uno de los más antiguos del mundo. Su escenario, el Teatro Antiguo romano del siglo I, es el recinto de espectáculos mejor conservado de la Antigüedad, con una anchura de 37 metros y una acústica envidiable. Desde que en 1971 el festival centró su identidad en la ópera y la música sinfónica, han pasado por su escenario María Callas, Plácido Domingo, Montserrat Caballé o Jonas Kaufmann. No tiene tramoya, no tiene telón, no tiene más escenografía que la que aporta la iluminación, por lo que casi todo se centra en los artistas.El Festival d’Art Lyrique d’Aix-en-Provence tiene una historia más reciente pero no menos ilustre. Lo fundó Gabriel Dussurget en 1948 con una producción de ‘Così fan tutte’ de Mozart y, desde entonces Mozart ha sido su compositor central, aunque luego fue ampliando sus actividades con nuevas producciones operísticas europeas. Pierre Boulez, Claudio Abbado, Simon Rattle y Nikolaus Harnoncourt han dirigido en él. Hoy, bajo la dirección artística de Pierre Audi, el festival es un laboratorio donde los directores de escena más prestigiosos ofrecen sus ideas.Orange · hasta el 18 de julioLa temporada de 2026 llega marcada por la turbulencia. Tras un déficit de 150.000 euros en 2025 y el abandono de Jean-Louis Grinda, director artístico desde 2016, el festival afronta un año de transición bajo el nuevo estatuto de Establecimiento Público de Cooperación Cultural. El resultado es una programación reducida a seis veladas —habitualmente son trece— que el propio festival presenta como paréntesis antes de un relanzamiento previsto para 2027. La única producción operística del año es ‘La Traviata’ de Verdi el 4 de julio, en versión de concierto puesta en espacio, con Nadine Sierra como Violetta, Javier Camarena como Alfredo y Ludovic Tézier como Germont padre, bajo la dirección de Paolo Arrivabeni y con la Orquesta Filarmónica de Marsella. Un reparto de tres nombres mayúsculos para una sola función. Sierra es hoy la Violetta más solicitada del mundo; Tézier, el barítono verdiano de referencia en Europa; Camarena, un Alfredo notorio que sigue madurando en el papel. El 27 de junio, recital de la propia Sierra con el pianista Bryan Wagorn. Bruno Messina (Niza, 1971) ha sido escogido como nuevo director del festival Chorégies d’Orange, sucediendo a Jean-Louis Grinda, quien dirigió las Chorégies durante 10 años.El resto del programa mezcla propuestas heterogéneas: la ‘Cendrillon’ de los Ballets de Monte-Carlo con coreografía
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