Autoría: Ron Lalá. Dramaturgia y letras: Álvaro Tato. Dirección: Yayo Cáceres. Reparto: Juan Cañas, Miguel Magdalena, Diego Morales, Luis Retana y Daniel Rovalher. Teatro Infanta Isabel, Madrid. Hasta el 24 de mayo.. Al mismo tiempo que rinde homenaje a las crónicas de Indias como género literario -un homenaje hilarante y no exento de parodia, como no podía ser de otra manera viniendo de ellos-, y tomando el descubrimiento de América como punto de partida argumental, la compañía Ron Lalá aborda en su último montaje un polémico asunto inherente a la propia historia de la humanidad: el concepto de “conquista”. Y lo hace sacando a relucir no solo su acostumbrado humor y su talento, sino también una inteligencia llamativamente premonitoria, teniendo en cuenta que el espectáculo se estrenó antes de que algún que otro “estadista” saliese a la palestra de la política internacional para “imponer al vecino su afán de conquista”, tal y como cantan los personajes con mucha retranca en un momento de la función.. Dividida en distintas escenas o capítulos que dos singulares cronistas van introduciendo ante el público, esta desopilante historia de un marinero, un soldado y un misionero que sobreviven a un naufragio a finales del siglo XVI e intentan llegar en su precario bote a las costas del Nuevo Mundo no podía tener otro título que el que tiene. ‘La desconquista’, dirigida por Yayo Cáceres a partir de un texto de Álvaro Tato que conjuga con perspicacia el verso propio de la representación teatral con la prosa habitualmente usada en las crónicas, es una divertidísima fiesta de principio a fin en la que se sacude a un lado y al otro y donde todo está primorosamente estructurado y uniformado: desde la acción dramática como tal, avanzando con una sencillez y liviandad aparentes que, seguro, son fruto del esfuerzo y la depuración, hasta las interpretaciones, con Diego Molero y Luis Retana integrados ya a la perfección dentro de esos códigos y maneras particulares de la compañía que tan bien manejan los más veteranos: Juan Cañas, Daniel Rovalher y Miguel Magdalena.. Mención especial merece la música -siempre tan importante en los trabajos de Ron Lalá-, que quizá tenga más presencia que nunca y, dicho sea de paso, suena de maravilla, algo no siempre fácil de conseguir en el teatro si no dentro de una gran producción. Compuesta en esta ocasión por Cáceres, Cañas, Rovalher y Magdalena, bajo la dirección de este último, la partitura mantiene la variedad de géneros y estilos que ya es marca de la casa, pero adquiere ahora un cierto patrón común en su sonoridad que no hace sino abundar en la cohesión de la propuesta.. Lo mejor: Hay momentos de un surrealismo brillante en lo musical, en lo poético y en lo teatral, como la canción de los tiburones o el homenaje a la patata.. Lo peor: En este mundo adoctrinado y cerril en el que estamos, el hecho de ser de verdad críticos, y dar por tanto a diestro y siniestro con humor, temo que no será bien entendido por muchos.
Tomando el descubrimiento de América como punto de partida, Ron Lalá aborda un polémico asunto inherente a la propia historia de la humanidad: el concepto de «conquista»
Autoría: Ron Lalá. Dramaturgia y letras: Álvaro Tato. Dirección: Yayo Cáceres. Reparto: Juan Cañas, Miguel Magdalena, Diego Morales, Luis Retana y Daniel Rovalher. Teatro Infanta Isabel, Madrid. Hasta el 24 de mayo.. Al mismo tiempo que rinde homenaje a las crónicas de Indias como género literario -un homenaje hilarante y no exento de parodia, como no podía ser de otra manera viniendo de ellos-, y tomando el descubrimiento de América como punto de partida argumental, la compañía Ron Lalá aborda en su último montaje un polémico asunto inherente a la propia historia de la humanidad: el concepto de “conquista”. Y lo hace sacando a relucir no solo su acostumbrado humor y su talento, sino también una inteligencia llamativamente premonitoria, teniendo en cuenta que el espectáculo se estrenó antes de que algún que otro “estadista” saliese a la palestra de la política internacional para “imponer al vecino su afán de conquista”, tal y como cantan los personajes con mucha retranca en un momento de la función.. Dividida en distintas escenas o capítulos que dos singulares cronistas van introduciendo ante el público, esta desopilante historia de un marinero, un soldado y un misionero que sobreviven a un naufragio a finales del siglo XVI e intentan llegar en su precario bote a las costas del Nuevo Mundo no podía tener otro título que el que tiene. ‘La desconquista’, dirigida por Yayo Cáceres a partir de un texto de Álvaro Tato que conjuga con perspicacia el verso propio de la representación teatral con la prosa habitualmente usada en las crónicas, es una divertidísima fiesta de principio a fin en la que se sacude a un lado y al otro y donde todo está primorosamente estructurado y uniformado: desde la acción dramática como tal, avanzando con una sencillez y liviandad aparentes que, seguro, son fruto del esfuerzo y la depuración, hasta las interpretaciones, con Diego Molero y Luis Retana integrados ya a la perfección dentro de esos códigos y maneras particulares de la compañía que tan bien manejan los más veteranos: Juan Cañas, Daniel Rovalher y Miguel Magdalena.. Mención especial merece la música -siempre tan importante en los trabajos de Ron Lalá-, que quizá tenga más presencia que nunca y, dicho sea de paso, suena de maravilla, algo no siempre fácil de conseguir en el teatro si no dentro de una gran producción. Compuesta en esta ocasión por Cáceres, Cañas, Rovalher y Magdalena, bajo la dirección de este último, la partitura mantiene la variedad de géneros y estilos que ya es marca de la casa, pero adquiere ahora un cierto patrón común en su sonoridad que no hace sino abundar en la cohesión de la propuesta.. Lo mejor: Hay momentos de un surrealismo brillante en lo musical, en lo poético y en lo teatral, como la canción de los tiburones o el homenaje a la patata.. Lo peor: En este mundo adoctrinado y cerril en el que estamos, el hecho de ser de verdad críticos, y dar por tanto a diestro y siniestro con humor, temo que no será bien entendido por muchos.
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