El neumólogo Francisco J. Roig, especialista del Hospital HM Santísima Trinidad, de Salamanca, ha pedido introducir «rigor epidemiológico» en la lectura pública del brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius, aún bloqueado en Cabo Verde con 14 españoles a bordo. Su análisis, basado en la información oficial disponible y en el marco científico actual, apunta a un escenario “más limitado y heterogéneo» del que se ha transmitido en las últimas horas. Roig sostiene que, con los datos conocidos, no puede hablarse de una transmisión amplia, homogénea y sostenida entre personas dentro del barco. «Lo más plausible es un evento focal aún no completamente resuelto, con exposición desigual y riesgo heterogéneo», explica. Según el neumólogo, la probabilidad de que la mayoría de los pasajeros españoles desarrolle enfermedad clínica es menor que la de que el brote quede circunscrito a un grupo reducido.. El especialista recuerda que los hantavirus son, en su inmensa mayoría, zoonosis transmitidas por roedores, y que la transmisión entre personas solo está bien documentada para el virus Andes, y siempre en circunstancias muy concretas de contacto estrecho y prolongado. «Compartir barco no equivale a compartir el mismo riesgo», subraya.. Tres niveles de riesgo entre los pasajeros. El neumólogo propone una lectura estratificada del riesgo entre los españoles que siguen embarcados. «No tiene sentido epidemiológico considerar a todos como expuestos de alto riesgo», afirma. Su planteamiento distingue tres grupos: pasajeros sin exposición relevante conocida, asintomáticos y sin contacto estrecho con casos. «En ellos el riesgo residual es bajo»; pasajeros con contactos circunstanciales o exposición intermedia, donde el riesgo «sigue siendo bajo, aunque no estrictamente nulo» y, por último, convivientes de camarote o contactos muy próximos durante la fase sintomática temprana de algún afectado. «Es en este subgrupo donde tiene sentido reforzar la vigilancia», explica.. El Ministerio de Sanidad español coincide en que la probabilidad de contagio interpersonal es muy baja y requeriría un contacto muy estrecho con un caso sintomático. La OMS, en su actualización del 4 de mayo, recuerda que el virus Andes es el único hantavirus con transmisión humana limitada documentada, principalmente en Argentina y Chile.. El factor tiempo y la ventana de incubación. La OMS sitúa el periodo de incubación entre una y seis semanas. Esto implica que algunos pasajeros asintomáticos podrían encontrarse aún dentro de esa ventana, pero Roig advierte contra las interpretaciones maximalistas. «Ese dato justifica seguimiento clínico activo, no considerar a todos como casos probables», señala. Recomienda instrucciones claras de autocontrol y reevaluación rápida ante fiebre, mialgias o síntomas gastrointestinales o respiratorios.. «El error frecuente en episodios mediáticos es convertir la incertidumbre en una falsa dicotomía: o no hay ningún riesgo, o todos están en riesgo equivalente. Ninguna de esas lecturas es compatible con una epidemiología bien hecha», afirma.. ¿Variante, cepa o linaje?. Roig también pide precisión en el lenguaje virológico. «Hablar de ‘variante’ es demasiado laxo. Con la información disponible no puede afirmarse que sea nueva”, explica. Lo prudente, dice, es referirse a un linaje o subtipo dentro del espectro ya conocido del virus Andes o de un orthohantavirus sudamericano relacionado, pendiente de caracterización definitiva.. Recuerda que la diversidad genética del virus Andes está bien descrita en Argentina y Chile, con múltiples linajes documentados. Incluso un estudio de 2025 caracterizó una nueva cepa implicada en un brote reciente de transmisión persona a persona. «Eso no implica que el caso del Hondius corresponda a un agente emergente completamente nuevo», matiza.. Transmisión excepcional entre contactos estrechos. Por otro lado, si finalmente se confirma que el agente pertenece al ámbito del virus Andes, el riesgo añadido no sería el de una transmisión aérea eficaz, sino el de una transmisión excepcional en contactos estrechos.. Por ello, Roig defiende que el manejo más razonable para los españoles es un desembarco controlado, evaluación clínica individual, clasificación por exposición y seguimiento durante la incubación, no un aislamiento uniforme de todo el grupo.. En síntesis, el escenario central es «el de un evento limitado, con riesgo individual variable, en el que la mayoría probablemente no desarrollará la enfermedad», concluye.
El especialista explica que el escenario es «el de un evento limitado, con riesgo individual variable, en el que la mayoría probablemente no desarrollará la enfermedad»
El neumólogo Francisco J. Roig, especialista del Hospital HM Santísima Trinidad, de Salamanca, ha pedido introducir «rigor epidemiológico» en la lectura pública del brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius, aún bloqueado en Cabo Verde con 14 españoles a bordo. Su análisis, basado en la información oficial disponible y en el marco científico actual, apunta a un escenario “más limitado y heterogéneo» del que se ha transmitido en las últimas horas. Roig sostiene que, con los datos conocidos, no puede hablarse de una transmisión amplia, homogénea y sostenida entre personas dentro del barco. «Lo más plausible es un evento focal aún no completamente resuelto, con exposición desigual y riesgo heterogéneo», explica. Según el neumólogo, la probabilidad de que la mayoría de los pasajeros españoles desarrolle enfermedad clínica es menor que la de que el brote quede circunscrito a un grupo reducido.. El especialista recuerda que los hantavirus son, en su inmensa mayoría, zoonosis transmitidas por roedores, y que la transmisión entre personas solo está bien documentada para el virus Andes, y siempre en circunstancias muy concretas de contacto estrecho y prolongado. «Compartir barco no equivale a compartir el mismo riesgo», subraya.. Tres niveles de riesgo entre los pasajeros. El neumólogo propone una lectura estratificada del riesgo entre los españoles que siguen embarcados. «No tiene sentido epidemiológico considerar a todos como expuestos de alto riesgo», afirma. Su planteamiento distingue tres grupos: pasajeros sin exposición relevante conocida, asintomáticos y sin contacto estrecho con casos. «En ellos el riesgo residual es bajo»; pasajeros con contactos circunstanciales o exposición intermedia, donde el riesgo «sigue siendo bajo, aunque no estrictamente nulo» y, por último, convivientes de camarote o contactos muy próximos durante la fase sintomática temprana de algún afectado. «Es en este subgrupo donde tiene sentido reforzar la vigilancia», explica.. El Ministerio de Sanidad español coincide en que la probabilidad de contagio interpersonal es muy baja y requeriría un contacto muy estrecho con un caso sintomático. La OMS, en su actualización del 4 de mayo, recuerda que el virus Andes es el único hantavirus con transmisión humana limitada documentada, principalmente en Argentina y Chile.. El factor tiempo y la ventana de incubación. La OMS sitúa el periodo de incubación entre una y seis semanas. Esto implica que algunos pasajeros asintomáticos podrían encontrarse aún dentro de esa ventana, pero Roig advierte contra las interpretaciones maximalistas. «Ese dato justifica seguimiento clínico activo, no considerar a todos como casos probables», señala. Recomienda instrucciones claras de autocontrol y reevaluación rápida ante fiebre, mialgias o síntomas gastrointestinales o respiratorios.. «El error frecuente en episodios mediáticos es convertir la incertidumbre en una falsa dicotomía: o no hay ningún riesgo, o todos están en riesgo equivalente. Ninguna de esas lecturas es compatible con una epidemiología bien hecha», afirma.. ¿Variante, cepa o linaje?. Roig también pide precisión en el lenguaje virológico. «Hablar de ‘variante’ es demasiado laxo. Con la información disponible no puede afirmarse que sea nueva”, explica. Lo prudente, dice, es referirse a un linaje o subtipo dentro del espectro ya conocido del virus Andes o de un orthohantavirus sudamericano relacionado, pendiente de caracterización definitiva.. Recuerda que la diversidad genética del virus Andes está bien descrita en Argentina y Chile, con múltiples linajes documentados. Incluso un estudio de 2025 caracterizó una nueva cepa implicada en un brote reciente de transmisión persona a persona. «Eso no implica que el caso del Hondius corresponda a un agente emergente completamente nuevo», matiza.. Transmisión excepcional entre contactos estrechos. Por otro lado, si finalmente se confirma que el agente pertenece al ámbito del virus Andes, el riesgo añadido no sería el de una transmisión aérea eficaz, sino el de una transmisión excepcional en contactos estrechos.. Por ello, Roig defiende que el manejo más razonable para los españoles es un desembarco controlado, evaluación clínica individual, clasificación por exposición y seguimiento durante la incubación, no un aislamiento uniforme de todo el grupo.. En síntesis, el escenario central es «el de un evento limitado, con riesgo individual variable, en el que la mayoría probablemente no desarrollará la enfermedad», concluye.
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