Volvía Josep Pons a dirigir la Orquesta de la que fue titular de 2003 a 2011 y a mostrar nuevamente su aplomo, su conocimiento del métier, su buen entendimiento de los pentagramas de cualquier época y su peculiar manera de desenvolverse en el podio: gesto amplio, de curioso dibujo, atención a todas las familias, impulso decidido, aclimatación estilística. En programa inteligentemente diseñado que reunían la Marcha para la ceremonia de los turcos de El burgués gentilhombre de Moliére con música de Lully y la suite de El burgués gentilhombre de Richard Strauss. En medio, el Concierto nº 3 para violín de Mozart.. Tras la apertura con esa marcha turca, que incluía un plantel de instrumentos de rango oriental y que Pons dirigió bastón en mano, como lo haría en su momento Lully (que recordemos murió a consecuencia de la gangrena de la herida que le produjo ese adminículo durante un concierto), seguimos las evoluciones de la gentil violinista Valerie Steenken, concertino junto a Miguel Colom de la Orquesta, que nos obsequió con una alada, ligera, bien acentuada y fraseada interpretación del Concierto número 3 de Mozart. Sonido de rara pureza, espirituoso y homogéneo, no especialmente grande pero audible gracias al rico metal. Pureza mozartiana exquisita y amena. Cadencias de la propia violinista. Acompañamiento minucioso y dialogante. Bis tras los aplausos y ovaciones: Danza de La vida breve de Falla.. La segunda parte nos acercaba de nuevo a Moliére y a Lully a través de la Suite straussiana de El burgués gentilhombre, extraída de y construida a partir de la primera versión de la ópera Ariadna en Naxos, en la que se colocaba como parte inicial. Las discusiones con el libretista Hoffmansthal, la larga duración del espectáculo determinaron que finalmente Strauss decidiera retocar el plan inicial y dejar la ópera dividida en dos actos: uno para dar cuenta de la presentación de la troupe en cada del ricacho y otro para dar paso a la ópera representada sobre el mito. Circunstancias bien explicadas en las excelentes notas al programa de mano debidas a Alberto González Lapuente.. Pons, de una manera clara, variada y colorista, expuso con intención al conjunto de 36 músicos todas las peculiaridades, matices e imaginadas escenas, nueve en total, en las que se dan contrastes, acentos imitativos, secuencias rápidas o lentas. Siempre con la mirada puesta en el siglo XVII. El resultado fue una muy amena interpretación, desde la Obertura hasta las distintas danzas. La batuta dibujó cada episodio con franqueza y donosura. Con la colaboración de algunos de los mejores solistas del conjunto empezando por el concertino, Miguel Colom, ágil, afinado, variado y refinado. Disfrutamos y nos lo pasamos muy bien, por ejemplo, con la Danza de los sastres. Sobresaliente para los demás solistas, en especial la violonchelista Montserrat Egea. A la postre, humor, delicadeza, finura e ironía de la buena. Gran éxito al cierre.
Obras de Lully, Mozart y Strauss. Valerie Steenken, violín. Josep Pons, director. Orquesta Nacional. Madrid, Auditorio Nacional, 29 de mayo de 2026
Josep Pons volvió a dirigir la orquesta que había dirigido como director principal de 2003 a 2011, mostrando una vez más su equilibrio, su profunda maestría profesional, su aguda comprensión de las partituras de cada época y su estilo distintivo en el podio: gestos amplios, patrones inusuales de bastones, cuidado de cada sección de la orquesta, firmeza y una adaptabilidad estilística natural. Un programa ingeniosamente elaborado que combinaba la Marcha de la Ceremonia de los Turcos en Le Bourgeois Gentilhomme de Molière (con música de Lully) y la suite de Le Bourgeois Gentilhomme de Richard Strauss. En el medio, el tercer concierto para violín de Mozart. Después de la marcha turca de apertura, que contó con una orquesta de instrumentos orientales dirigida por Pons con el bastón en la mano, al estilo de Lully (que, como recordamos, murió de gangrena causada por una herida infligida por su bastón de dirección durante una actuación), fuimos testigos de las evoluciones elegantes de la violinista Valerie Steenken. Junto con el concertino Miguel Colom de la Orquesta, realizó una interpretación alada, ligera, bien acentuada y bellamente expresada del Concierto No. 3. ¿Qué hacer? Un sonido de excepcional pureza… ingenioso y uniforme… modesto en volumen pero notablemente claro gracias a su rico timbre metálico. Pureza exquisita y deliciosa en el estilo de Mozart. Las cadencias del violinista. Es meticuloso pero tiene un tono conversacional. Después de los aplausos y la ovación de pie, bailamos a Falla s The Brief Life. La segunda mitad nos devolvió a Molière y Lully a través de la Suite Straussiana de The Bourgeois Gentleman, que Strauss extrajo de la versión original de Ariadne auf Naxos, donde sirvió como la sección introductoria.
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