La visita oficial del primer ministro canadiense Mark Carney a Pekín, la primera de un jefe de gobierno canadiense en varios años, fue descrita por el Ministerio de Asuntos Exteriores chino como “un momento simbólico” y un “punto de inflexión” en unas relaciones bilaterales marcadas por tensiones profundas desde 2018.. Durante la reunión con el presidente Xi Jinping y el primer ministro Li Qiang, Pekín subrayó que la visita de Carney representa una oportunidad para restablecer la confianza mutua tras años de desencuentros diplomáticos, comerciales y de seguridad. Según la agencia AFP, el portavoz chino calificó el encuentro como un paso necesario para corregir malentendidos y reconstruir una relación estable y constructiva. Carney, por su parte, insistió en que Canadá busca una relación basada en el respeto, la previsibilidad y el diálogo directo.. La relación entre ambos países se deterioró gravemente tras la detención en Canadá de Meng Wanzhou (Huawei) en 2018, la retención en China de los canadienses Michael Kovrig y Michael Spavor, las acusaciones canadienses de injerencia china en procesos electorales y las restricciones comerciales impuestas por Pekín a productos agrícolas canadienses. El viaje de Carney marca el primer intento serio de normalización diplomática desde entonces.. Según fuentes diplomáticas citadas por la agencia, las conversaciones se centraron en comercio bilateral, especialmente minerales críticos y agricultura; cooperación climática, un área donde Carney tiene un perfil internacional destacado; seguridad regional, con especial atención al Indo-Pacífico; y la situación de ciudadanos canadienses detenidos en China. Pekín expresó su deseo de ampliar la cooperación económica, mientras Ottawa insistió en la necesidad de reglas claras y transparencia en el comercio.. Analistas citados por medios chinos interpretan la recepción a Carney como un intento de reducir tensiones con socios occidentales en un contexto de creciente rivalidad con Estados Unidos. Para Canadá, la visita busca equilibrar su estrategia en el Indo-Pacífico sin renunciar a sus alianzas tradicionales.
La visita oficial del primer ministro canadiense Mark Carney a Pekín, la primera de un jefe de gobierno canadiense en varios años, fue descrita por el Ministerio de Asuntos Exteriores chino como “un momento simbólico” y un “punto de inflexión” en unas relaciones bilaterales marcadas por tensiones profundas desde 2018.. Durante la reunión con el presidente Xi Jinping y el primer ministro Li Qiang, Pekín subrayó que la visita de Carney representa una oportunidad para restablecer la confianza mutua tras años de desencuentros diplomáticos, comerciales y de seguridad. Según la agencia AFP, el portavoz chino calificó el encuentro como un paso necesario para corregir malentendidos y reconstruir una relación estable y constructiva. Carney, por su parte, insistió en que Canadá busca una relación basada en el respeto, la previsibilidad y el diálogo directo.. La relación entre ambos países se deterioró gravemente tras la detención en Canadá de Meng Wanzhou (Huawei) en 2018, la retención en China de los canadienses Michael Kovrig y Michael Spavor, las acusaciones canadienses de injerencia china en procesos electorales y las restricciones comerciales impuestas por Pekín a productos agrícolas canadienses. El viaje de Carney marca el primer intento serio de normalización diplomática desde entonces.. Economía, clima y seguridad: los temas clave de la agenda. Según fuentes diplomáticas citadas por la agencia, las conversaciones se centraron en comercio bilateral, especialmente minerales críticos y agricultura; cooperación climática, un área donde Carney tiene un perfil internacional destacado; seguridad regional, con especial atención al Indo-Pacífico; y la situación de ciudadanos canadienses detenidos en China. Pekín expresó su deseo de ampliar la cooperación económica, mientras Ottawa insistió en la necesidad de reglas claras y transparencia en el comercio.. Analistas citados por medios chinos interpretan la recepción a Carney como un intento de reducir tensiones con socios occidentales en un contexto de creciente rivalidad con Estados Unidos. Para Canadá, la visita busca equilibrar su estrategia en el Indo-Pacífico sin renunciar a sus alianzas tradicionales.
Las relaciones entre ambos países se deterioraron drásticamente en 2018 con la detención por parte de las autoridades canadienses de un funcionario del gigante chino Huawei a petición de Estados Unidos
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