El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este jueves al canciller alemán, Friedrich Merz, que debería ocuparse más en «arreglar» su país «roto» y poner fin a la guerra en Ucrania, que en «interferir» en el conflicto con Irán, en una nueva andanada en el cruce de críticas entre ambos líderes.. «El canciller de Alemania debería dedicar más tiempo a poner fin a la guerra con Rusia/Ucrania (¡donde ha sido totalmente ineficaz!) y a arreglar su país, que está roto, especialmente en materia de inmigración y energía; y menos tiempo a interferir con aquellos que están eliminando la amenaza nuclear iraní», escribió en Truth Social.. Según el mandatario, los esfuerzos de EE.UU. por acabar con el programa nuclear de Teherán harán «del mundo, incluida Alemania, un lugar más seguro», informa Efe.. Horas antes, Merz había destacado la aportación «indispensable» del Ejército alemán a la OTAN e hizo hincapié en la importancia de la cooperación «transatlántica» ante la situación geopolítica actual.. En una visita a instalaciones de las Fuerzas Armadas alemanas en el municipio de Munster, en el norte del país, Merz ha asegurado que las tareas realizadas por la Bundeswehr alemana «son impresionantes y constituyen una contribución importante e indispensable para una OTAN fuerte y unida». Aunque ha evitado pronunciarse sobre las palabras de Trump, que ha puesto sobre la mesa la posibilidad de disminuir el número de tropas estadounidenses destinadas en Alemania, Merz ha asegurado que las labores de las fuerzas alemanas pueden apreciarse en muchas otras zonas «de importancia estratégica» en el país.. «Esto se realiza en estrecha cooperación con Estados Unidos y los socios de la alianza transatlántica», ha recalcado, al tiempo que ha expresado que los trabajos se realizan «codo con codo, en beneficio mutuo y con un profundo espíritu de solidaridad». El anuncio Trump, por contra, se produce tras las duras críticas vertidas contra Merz en respuesta a la opinión del canciller alemán sobre la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán.. «Los iraníes son, al parecer, más fuertes de lo que se pensaba, y los estadounidenses, al parecer, tampoco tienen una estrategia realmente convincente en las negociaciones», había manifestado Merz a principios de semana durante un debate con estudiantes en Alemania.
La relación entre Berlín y Washington ha entrado en una nueva fase de tensión en la que las discrepancias políticas empiezan a traducirse en advertencias con implicaciones militares. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este jueves que su Gobierno estudia una reducción de tropas en Alemania, una decisión que, según avanzó, podría tomarse «en breve» y que llega en un momento marcado por el deterioro del diálogo con el canciller alemán Friedrich Merz. El origen de este nuevo episodio se sitúa en las críticas públicas del jefe del Ejecutivo alemán a la estrategia estadounidense en la guerra contra Irán, un conflicto que ha terminado por abrir una grieta en una relación que hasta hace pocas semanas se mantenía en términos razonablemente estables.. Trump respondió con dureza a las palabras de Merz y cuestionó abiertamente su criterio al afirmar que «no tiene ni idea de lo que está hablando», en un ataque personal que eleva el tono de una disputa que hasta ahora se había movido en el terreno político. Desde Berlín, el canciller trató de rebajar la tensión y aseguró que la relación personal con el presidente estadounidense sigue siendo «buena» y que ambos mantienen «conversaciones constructivas», aunque el cruce de declaraciones deja entrever un distanciamiento que trasciende lo personal y afecta al fondo de la cooperación entre ambos países.. Escalada internacional. La amenaza de una retirada parcial de tropas no es nueva en la estrategia de Trump. Durante su primer mandato ya planteó la salida de miles de soldados como forma de presión sobre Alemania por su bajo nivel de gasto en defensa, un plan que finalmente quedó en suspenso tras la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca. En esta ocasión, el contexto es distinto. La posibilidad de una reducción se plantea en medio de una escalada internacional que afecta directamente a los intereses de seguridad europeos y en un momento en el que Alemania ha iniciado un proceso de rearme que pretende corregir años de infrafinanciación de sus Fuerzas Armadas.. En esta línea, la presencia militar estadounidense en suelo germano no responde únicamente a una lógica de protección del territorio europeo. Con cerca de 40.000 soldados desplegados, el país constituye uno de los principales nodos operativos de Estados Unidos fuera de su territorio. Bases como Ramstein, en Renania-Palatinado, funcionan como un eje logístico esencial desde el que se coordinan operaciones en Europa, África y Oriente Próximo, mientras que instalaciones como el hospital militar de Landstuhl, en el suroeste del país, garantizan la atención inmediata a soldados heridos en misiones exteriores.. La estructura desplegada en suelo alemán forma parte de una arquitectura militar diseñada para asegurar la capacidad de reacción global de Washington, lo que explica que su posible desmantelamiento genere dudas incluso dentro del propio aparato de defensa estadounidense. De hecho, una reducción significativa de tropas no solo tendría consecuencias para Alemania, sino que afectaría directamente a la capacidad operativa de Estados Unidos. Expertos militares y responsables del Pentágono han advertido en distintas ocasiones de la dificultad de trasladar esa infraestructura a otros países europeos, tanto por razones logísticas como por la falta de instalaciones comparables.. La red de bases en Alemania permite una rapidez de despliegue que resulta difícilmente replicable en otros puntos del continente y constituye un elemento central de la estrategia de disuasión frente a Rusia. A ese condicionante operativo se suma un marco legal que limita el margen de maniobra de Trump ya que el Congreso estadounidense ha introducido en los últimos años mecanismos de control que impiden reducir de forma significativa el número de tropas en Europa sin un proceso previo de evaluación, lo que obliga a la Casa Blanca a justificar cualquier decisión de este tipo.. Un peso económico. Mientras tanto, en Alemania, la posible retirada se observa con cautela. Más allá de su dimensión militar, la presencia estadounidense tiene un peso económico relevante en regiones como Renania-Palatinado o Baviera, donde miles de empleos dependen directa o indirectamente de las bases. La eventual salida de tropas tendría efectos visibles en esas economías locales, aunque el debate en Berlín se centra sobre todo en sus implicaciones estratégicas y en el mensaje político que transmitiría en el seno de la OTAN.. El episodio refleja, en último término, una relación transatlántica cada vez más condicionada por las diferencias de enfoque entre ambos gobiernos. La crítica de Merz a la falta de una estrategia clara en el conflicto con Irán ha puesto en evidencia esas divergencias y ha provocado una reacción que va más allá de lo retórico. No obstante, la cuestión ahora es si la amenaza de Washington se traducirá en decisiones concretas o si, como ha ocurrido en ocasiones anteriores, se quedará en un mero instrumento de presión política.
El presidente estadounidense responde airado a las críticas del líder alemán por su gestión de la guerra de Irán
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