La influencer italiana Chiara Ferragni ha dado una explicación pública de su absolución por parte del Tribunal de Milán en relación con el caso de los dulces ‘pandoro’, que la llevó a ser juzgada por fraude tras descubrirse que el dinero que iba a un hospital por su venta le reportó importantes beneficios a ella y a la empresa fabricante, Boloco.. Chiara ha publicado un largo texto en inglés y en italiano donde da detalles de por qué se ha desestimado su caso, al mismo tiempo, que admite su error, por el que ya pidió perdón y pagó. «Mi caso se cerró ayer con una desestimación. El juez estableció que ni siquiera existían los fundamentos básicos para un juicio penal. Es una declaración simple, técnica y definitiva desde el punto de vista jurídico».. Chiara admite que el tiempo transcurrido desde que fue imputada, en 2023, ha sido duro. «Estos dos años han sido todo menos sencillos. No porque dudara de mí misma, sino porque vivir bajo un juicio constante, sin poder responder, sin poder explicarte, te pone a prueba profundamente», señala.. La influencer no rechaza que hizo las cosas mal. «Siempre he asumido la responsabilidad de lo que se refería a la publicidad engañosa. Entendí que era un error y que era correcto reconocerlo. Eso es lo que hice: pagué, lo corregí y pedí disculpas», reconoce.. Sin embargo, muestra su malestar por el juicio público al que ha estado sometida todo este tiempo. «Esto es quizás lo más fuerte de todo. Porque significa que durante dos años estuve atrapada, expuesta, juzgada, por algo que nunca debería haber tomado este rumbo en primer lugar. No hablo por ira. Hablo con plena conciencia».. Chiara Ferragni, en el juicio.LaPresse. «Con la claridad de alguien que sabe que lo afrontó todo sin huir, sin esconderse, respetando tanto la justicia como el silencio, incluso cuando era lo más difícil de hacer», continúa.. Se justifica la influencer con datos económicos: «Mi tarifa en esas campañas era fija, no ganaba en función de las ventas. Estaba en la cima de mi imagen y mi carrera. No había ninguna razón económica ni de sentido común para engañar a nadie. Por eso precisamente una cosa es un error administrativo y otra, un delito penal. Nunca han sido lo mismo».. Y finaliza su texto con una sentencia que lo dice todo. «Hoy no celebro una victoria. Hoy cierro un capítulo».
La influencer italiana Chiara Ferragni ha dado una explicación pública de su absolución por parte del Tribunal de Milán en relación con el caso de los dulces ‘pandoro’, que la llevó a ser juzgada por fraude tras descubrirse que el dinero que iba a un hospital por su venta le reportó importantes beneficios a ella y a la empresa fabricante, Boloco.. Chiara ha publicado un largo texto en inglés y en italiano donde da detalles de por qué se ha desestimado su caso, al mismo tiempo, que admite su error, por el que ya pidió perdón y pagó. «Mi caso se cerró ayer con una desestimación. El juez estableció que ni siquiera existían los fundamentos básicos para un juicio penal. Es una declaración simple, técnica y definitiva desde el punto de vista jurídico».. Chiara admite que el tiempo transcurrido desde que fue imputada, en 2023, ha sido duro. «Estos dos años han sido todo menos sencillos. No porque dudara de mí misma, sino porque vivir bajo un juicio constante, sin poder responder, sin poder explicarte, te pone a prueba profundamente», señala.. La influencer no rechaza que hizo las cosas mal. «Siempre he asumido la responsabilidad de lo que se refería a la publicidad engañosa. Entendí que era un error y que era correcto reconocerlo. Eso es lo que hice: pagué, lo corregí y pedí disculpas», reconoce.. Sin embargo, muestra su malestar por el juicio público al que ha estado sometida todo este tiempo. «Esto es quizás lo más fuerte de todo. Porque significa que durante dos años estuve atrapada, expuesta, juzgada, por algo que nunca debería haber tomado este rumbo en primer lugar. No hablo por ira. Hablo con plena conciencia».. «Con la claridad de alguien que sabe que lo afrontó todo sin huir, sin esconderse, respetando tanto la justicia como el silencio, incluso cuando era lo más difícil de hacer», continúa.. Se justifica la influencer con datos económicos: «Mi tarifa en esas campañas era fija, no ganaba en función de las ventas. Estaba en la cima de mi imagen y mi carrera. No había ninguna razón económica ni de sentido común para engañar a nadie. Por eso precisamente una cosa es un error administrativo y otra, un delito penal. Nunca han sido lo mismo».. Y finaliza su texto con una sentencia que lo dice todo. «Hoy no celebro una victoria. Hoy cierro un capítulo».
