Hay un topo ruso en la cúpula del servicio secreto estadounidense. Sí, es ficción, aunque al conocer al autor de esta trama el toque de realidad está muy presente. David McCloskey, experto en política energética y Oriente Medio, fue analista de la CIA, donde prestó testimonio clasificado ante comités de supervisión del Congreso, e informó a altos funcionarios de la Casa Blanca, oficiales militares o miembros de la realeza árabe. Hoy vive en Texas con su familia, escribiendo novelas de espionaje forjadas desde el talento y la experiencia. A título por año, ahora llega a España «Langley, séptimo piso» (Salamandra), una historia en la que dos agentes de la CIA se ven inmersos en una intensa búsqueda para dar con un traidor infiltrado que, incluso, podría llegar a romper la Agencia desde dentro.. ¿Se puede dejar de pertenecer totalmente a la CIA?. Claro. La realidad es muy distinta a lo que se ve en el cine. LA CIA es rara, porque no es un lugar de trabajo normal y corriente, pero a la vez hay una cafetería enorme, una tienda de regalos, y gente que se pasa la mayor parte de los días en reuniones y mandando correos electrónicos. Como en cualquier empresa de cualquier parte del mundo. Cuando uno se jubila o dimite, pues adiós. Entregas la acreditación y estás fuera. Yo llevo fuera casi 12 años.. Pero escribe sobre ella…. El primer objetivo de estas novelas es entretener. Los seres humanos estamos programados para disfrutar de las historias. No somos ordenadores. Pero la razón de empezar a escribir fue, en mi caso, procesar mi experiencia en la CIA y, sobre todo, mi trabajo en la guerra civil de Siria. Mi primer libro, «Estación Damasco», tienen sus raíces en esa contienda en que yo presencié cómo un país se autodestruía. Miles de millones de personas murieron. Hay decenas de miles de personas aún desaparecidas. Escribir me ayudó a entender, a darle más sentido a lo que pensaba sobre el conflicto y sobre el papel que desempeñaron los americanos o la CIA. Espero que mis libros ayuden a comprender cómo son las personas que están en el centro de estos conflictos.. Un topo ruso en lo más alto de la CIA: ¿es este el mayor temor estadounidense?. Uno de los mayores, desde luego. Espero poder demostrar con esta trama la cantidad de destrucción que puede provocar una única persona. Es una situación improbable, sobre todo a un nivel tan alto, pero si sucediera sería algo súper destructivo. Pero si está en la cima de una institución puede reconvertirla entera.. Y también a un país, si hablamos de la injerencia rusa en las elecciones de EE UU de 2016.. En la novela hay una frase que habla de cómo los rusos podrían alimentar el fuego de los conflictos ya existentes. EStamos muy polarizados en EE UU. Los rusos llaman «medidas activas» a sus operaciones de inteligencia, una especie de guerra política cuyo objetivo es perjudicar las capacidades y la voluntad del adversario de luchar, de oponer resistencia. La guerra política que realizaron los rusos en 2016, con las operaciones de hackeo contra la campaña de los demócratas, las filtraciones y el trabajo en redes sociales, se diseñó precisamente para que nuestra política fuese menos estable, menos coherente.. «La revolución tecnológica ha hecho que recopilar inteligencia humana sea más peligroso». David McCloskey. ¿Hasta qué punto los servicios de inteligencia rusos son efectivos en el tablero mundial?. Rusia, a diferencia de la mayoría de democracias occidentales, como EE UU, Reino Unido o España, usa los servicios de inteligencia como un brazo de la política exterior. En Rusia no es el Ministerio de Exteriores el que tiene músculo, sino el GRU, el SVR, el FSB… El GRU es la inteligencia militar, y es la lanza y el escudo del Estado. Los servicios secretos rusos son bastante eficaces en recopilar información o realizar medidas activas. Hay voluntad y capacidad también de realizar actos de sabotaje, o de asesinar. Y eso no lo hacen las agencias occidentales. No son un gran gigante, porque también tienen sus probolemas burocráticos, pero tampoco son enanitos. Son unos adversarios muy dignos en términos de inteligencia.. ¿Qué tiene Putin contra Trump?. Los rusos tienen un concepto para describir a EE UU y sus servicios de inteligencia desde la Guerra Fría: «principal enemigo». La CIA está muy arriba en la lista de sus propiedades. Y nosotros hacemos lo mismo respecto a los servicios rusos, no nos engañemos. Intentamos penetrar al mayor nivel en esos servicios y los rusos intentan hacérnoslo a nosotros. Pero ellos no sólo lo hacen para recopilar información, sino para socavar esas instituciones.. La imagen que proyecta Trump al mundo, ¿es un riesgo para servicios como el de la CIA?. Es una pregunta muy difícil de responder. Cuando subió al poder por segunda vez se dieron una serie de riesgos burocráticos internos en la CIA por el hecho de ser un presidente tan poco convencional. El riesgo interno sería que se produzca una purga política de los oficiales de los cargos que no votaron a Trump. Y también preocupa la politización de la inteligencia, eso podría socavar a la CIA como institución de seguridad nacional. Porque lo que intenta hacer la CIA en definitiva es recopilar información sobre el mundo y comunicarlo de manera clara a quienes toman las decisiones en la Casa Blanca y en el gobierno. Y, si esa información queda tergiversada, eso dificulta la capacidad de la administración de entender qué ocurre para responder a los desafíos. No ha habido purga, pero sí se han quitado cargos por motivos políticos. En cuanto a riesgos externos, vemos la guerra de Irán, la captura de Maduro, las amenazas en Groenlandia… Estas maniobras, en los ojos de muchos profesionales de la inteligencia, han sido poco estratégicas y poco inteligentes. No sé si estará ocurriendo, pero me pregunto cuántas personas podrían haber ofrecido su servicio a EE UU, y no lo han hecho porque ha visto un país que no es de fiar.. Entonces, ¿la CIA está perdiendo su lado independiente?. Yo le daría otro giro a la cuestión. La CIA nunca ha sido independiente en realidad, el director y el subdirector son nombrados por el presidente, o sea que son animales políticos. La politización es una preocupación constante, porque a menudo las personas que tienen poder no quieren escuchar malas noticias, no quieren escuchar que sus políticas no están funcionando. Lo que digo es que en la segunda administración de Trump nosotros hemos visto una cantidad de politización más coherente y más frecuente de la inteligencia que en el pasado reciente. No digo que la inteligencia no estuviera politizada durante la época Clinton, Bush u Obama. Sino que la agencia se ha convertido en una entidad algo más política que en el pasado. Y creo que eso es una tendencia preocupante porque uno querría que fuera una institución completamente apolítica y analítica.. «No es implausible que, si apareciera un conflicto en Asia, y no es tan difícil imaginarlo, acabasen fundiéndose todas las guerras actuales en una única». En tiempos de tecnología, ¿llegará ésta a sustituir al espía?. No. La naturaleza del espionaje ha cambiado dramáticamente. El mundo funciona de otra manera. La revolución tecnológica ha hecho que sea más difícil, más caro y más peligroso recopilar inteligencia humana. Pero el objetivo principal de esta inteligencia es obtener informacións sobre planes e intenciones, y esto sigue siendo muy valioso. Por ejemplo, ¿cómo vio Xi Jinping la cumbre que acaba de tener con Trump? Es muy difícil de deducir eso sin fuente de la inteligencia humana. Sigue siendo necesaria en un mundo en que son seres humanos los que llevan los gobiernos y las grandes empresas.. Más que pasar rápido… parece el foco de una guerra a lo bestia.. La Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, empezó como una serie de conflictos regionales, que al final acabaron fundiéndose y confundiéndose hasta crear un conflicto mucho mayor. Aunque la historia no se repite, sabemos que siempre hay ese tufillo, y es posible que Oriente Medio pueda provocar algo así. Ya tenemos una guerra abierta en Europa entre Rusia y Ucrania, otra guerra abierta en Oriente Medio entre Estados Unidos, Israel e Irán, y si apareciera un conflicto en Asia, y no es tan difícil imaginarlo, puede ser que acaben convergiendo todos estos conflictos, fundiéndose en uno único, y eso daría mucho miedo, y no es implausible.. Como escritor… no se podrá quejar en cuanto a ideas que le da la propia realidad para crear tramas.. Uno de mis ex compañeros, que escribía novelas de espías, me decía: «Cada mañana me levanto y doy las gracias a Putin por darme tanto contenido para mis próximas novelas». Así que por desgracia para el mundo, hay mucho contenido para usar, en eso tienes toda la razón del mundo.
Antaño analista de la CIA, sigue cultivando la novela de espionaje y publica «Langley, séptimo piso»
Hay un topo ruso en la cúpula del servicio secreto estadounidense. Sí, es ficción, aunque al conocer al autor de esta trama el toque de realidad está muy presente. David McCloskey, experto en política energética y Oriente Medio, fue analista de la CIA, donde prestó testimonio clasificado ante comités de supervisión del Congreso, e informó a altos funcionarios de la Casa Blanca, oficiales militares o miembros de la realeza árabe. Hoy vive en Texas con su familia, escribiendo novelas de espionaje forjadas desde el talento y la experiencia. A título por año, ahora llega a España «Langley, séptimo piso» (Salamandra), una historia en la que dos agentes de la CIA se ven inmersos en una intensa búsqueda para dar con un traidor infiltrado que, incluso, podría llegar a romper la Agencia desde dentro.. ¿Se puede dejar de pertenecer totalmente a la CIA?. Claro. La realidad es muy distinta a lo que se ve en el cine. LA CIA es rara, porque no es un lugar de trabajo normal y corriente, pero a la vez hay una cafetería enorme, una tienda de regalos, y gente que se pasa la mayor parte de los días en reuniones y mandando correos electrónicos. Como en cualquier empresa de cualquier parte del mundo. Cuando uno se jubila o dimite, pues adiós. Entregas la acreditación y estás fuera. Yo llevo fuera casi 12 años.. Pero escribe sobre ella…. El primer objetivo de estas novelas es entretener. Los seres humanos estamos programados para disfrutar de las historias. No somos ordenadores. Pero la razón de empezar a escribir fue, en mi caso, procesar mi experiencia en la CIA y, sobre todo, mi trabajo en la guerra civil de Siria. Mi primer libro, «Estación Damasco», tienen sus raíces en esa contienda en que yo presencié cómo un país se autodestruía. Miles de millones de personas murieron. Hay decenas de miles de personas aún desaparecidas. Escribir me ayudó a entender, a darle más sentido a lo que pensaba sobre el conflicto y sobre el papel que desempeñaron los americanos o la CIA. Espero que mis libros ayuden a comprender cómo son las personas que están en el centro de estos conflictos.. Un topo ruso en lo más alto de la CIA: ¿es este el mayor temor estadounidense?. Uno de los mayores, desde luego. Espero poder demostrar con esta trama la cantidad de destrucción que puede provocar una única persona. Es una situación improbable, sobre todo a un nivel tan alto, pero si sucediera sería algo súper destructivo. Pero si está en la cima de una institución puede reconvertirla entera.. Y también a un país, si hablamos de la injerencia rusa en las elecciones de EE UU de 2016.. En la novela hay una frase que habla de cómo los rusos podrían alimentar el fuego de los conflictos ya existentes. EStamos muy polarizados en EE UU. Los rusos llaman «medidas activas» a sus operaciones de inteligencia, una especie de guerra política cuyo objetivo es perjudicar las capacidades y la voluntad del adversario de luchar, de oponer resistencia. La guerra política que realizaron los rusos en 2016, con las operaciones de hackeo contra la campaña de los demócratas, las filtraciones y el trabajo en redes sociales, se diseñó precisamente para que nuestra política fuese menos estable, menos coherente.. «La revolución tecnológica ha hecho que recopilar inteligencia humana sea más peligroso». ¿Hasta qué punto los servicios de inteligencia rusos son efectivos en el tablero mundial?. Rusia, a diferencia de la mayoría de democracias occidentales, como EE UU, Reino Unido o España, usa los servicios de inteligencia como un brazo de la política exterior. En Rusia no es el Ministerio de Exteriores el que tiene músculo, sino el GRU, el SVR, el FSB… El GRU es la inteligencia militar, y es la lanza y el escudo del Estado. Los servicios secretos rusos son bastante eficaces en recopilar información o realizar medidas activas. Hay voluntad y capacidad también de realizar actos de sabotaje, o de asesinar. Y eso no lo hacen las agencias occidentales. No son un gran gigante, porque también tienen sus probolemas burocráticos, pero tampoco son enanitos. Son unos adversarios muy dignos en términos de inteligencia.. ¿Qué tiene Putin contra Trump?. Los rusos tienen un concepto para describir a EE UU y sus servicios de inteligencia desde la Guerra Fría: «principal enemigo». La CIA está muy arriba en la lista de sus propiedades. Y nosotros hacemos lo mismo respecto a los servicios rusos, no nos engañemos. Intentamos penetrar al mayor nivel en esos servicios y los rusos intentan hacérnoslo a nosotros. Pero ellos no sólo lo hacen para recopilar información, sino para socavar esas instituciones.. La imagen que proyecta Trump al mundo, ¿es un riesgo para servicios como el de la CIA?. Es una pregunta muy difícil de responder. Cuando subió al poder por segunda vez se dieron una serie de riesgos burocráticos internos en la CIA por el hecho de ser un presidente tan poco convencional. El riesgo interno sería que se produzca una purga política de los oficiales de los cargos que no votaron a Trump. Y también preocupa la politización de la inteligencia, eso podría socavar a la CIA como institución de seguridad nacional. Porque lo que intenta hacer la CIA en definitiva es recopilar información sobre el mundo y comunicarlo de manera clara a quienes toman las decisiones en la Casa Blanca y en el gobierno. Y, si esa información queda tergiversada, eso dificulta la capacidad de la administración de entender qué ocurre para responder a los desafíos. No ha habido purga, pero sí se han quitado cargos por motivos políticos. En cuanto a riesgos externos, vemos la guerra de Irán, la captura de Maduro, las amenazas en Groenlandia… Estas maniobras, en los ojos de muchos profesionales de la inteligencia, han sido poco estratégicas y poco inteligentes. No sé si estará ocurriendo, pero me pregunto cuántas personas podrían haber ofrecido su servicio a EE UU, y no lo han hecho porque ha visto un país que no es de fiar.. Entonces, ¿la CIA está perdiendo su lado independiente?. Yo le daría otro giro a la cuestión. La CIA nunca ha sido independiente en realidad, el director y el subdirector son nombrados por el presidente, o sea que son animales políticos. La politización es una preocupación constante, porque a menudo las personas que tienen poder no quieren escuchar malas noticias, no quieren escuchar que sus políticas no están funcionando. Lo que digo es que en la segunda administración de Trump nosotros hemos visto una cantidad de politización más coherente y más frecuente de la inteligencia que en el pasado reciente. No digo que la inteligencia no estuviera politizada durante la época Clinton, Bush u Obama. Sino que la agencia se ha convertido en una entidad algo más política que en el pasado. Y creo que eso es una tendencia preocupante porque uno querría que fuera una institución completamente apolítica y analítica.. «No es implausible que, si apareciera un conflicto en Asia, y no es tan difícil imaginarlo, acabasen fundiéndose todas las guerras actuales en una única». En tiempos de tecnología, ¿llegará ésta a sustituir al espía?. No. La naturaleza del espionaje ha cambiado dramáticamente. El mundo funciona de otra manera. La revolución tecnológica ha hecho que sea más difícil, más caro y más peligroso recopilar inteligencia humana. Pero el objetivo principal de esta inteligencia es obtener informacións sobre planes e intenciones, y esto sigue siendo muy valioso. Por ejemplo, ¿cómo vio Xi Jinping la cumbre que acaba de tener con Trump? Es muy difícil de deducir eso sin fuente de la inteligencia humana. Sigue siendo necesaria en un mundo en que son seres humanos los que llevan los gobiernos y las grandes empresas.. Más que pasar rápido… parece el foco de una guerra a lo bestia.. La Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, empezó como una serie de conflictos regionales, que al final acabaron fundiéndose y confundiéndose hasta crear un conflicto mucho mayor. Aunque la historia no se repite, sabemos que siempre hay ese tufillo, y es posible que Oriente Medio pueda provocar algo así. Ya tenemos una guerra abierta en Europa entre Rusia y Ucrania, otra guerra abierta en Oriente Medio entre Estados Unidos, Israel e Irán, y si apareciera un conflicto en Asia, y no es tan difícil imaginarlo, puede ser que acaben convergiendo todos estos conflictos, fundiéndose en uno único, y eso daría mucho miedo, y no es implausible.. Como escritor… no se podrá quejar en cuanto a ideas que le da la propia realidad para crear tramas.. Uno de mis ex compañeros, que escribía novelas de espías, me decía: «Cada mañana me levanto y doy las gracias a Putin por darme tanto contenido para mis próximas novelas». Así que por desgracia para el mundo, hay mucho contenido para usar, en eso tienes toda la razón del mundo.
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