40 años después del desastre nuclear, Chernóbil sigue siendo una herida abierta para los ucranianos. La guerra con Rusia impide que se convierta en un mero museo de la incompetencia soviética y en un testimonio del heroico esfuerzo de miles de liquidadores. Un esfuerzo multinacional para cubrir y posteriormente desmantelar el viejo sarcófago, construido de forma apresurada sobre el destruido cuarto reactor de la planta en 1986, se ha visto recientemente amenazado por los ataques rusos.. El plan para reemplazar el sarcófago se paralizó después de que un dron ruso impactara en febrero de 2025 en el Nuevo Confinamiento de Seguridad (NCS), una estructura arqueada de 36.000 toneladas construida sobre el viejo escudo defensivo. A pesar de los trabajos de emergencia para extinguir el incendio provocado por el dron, la estructura, considerada una joya de la ingeniería moderna y erigida por un coste de 2.100 millones de euros, ha perdido su capacidad para aislar los materiales peligrosos que contiene en su interior.. Debido al incendio provocado por el impacto del dron, alrededor del 50% de la membrana sintética necesaria para garantizar el aislamiento adecuado del confinamiento se quemó en su lado norte, según un informe elaborado para Greenpeace por Eric Shmieman, ingeniero que participó en la creación del confinamiento. Esto significa que, si algo le ocurriera al viejo sarcófago, toneladas de polvo radiactivo y otros materiales podrían volver a escapar y extenderse por Europa de modo impredecible, advierten los expertos nucleares.. Cuatro años y al menos 500 millones de euros. «Ninguna infraestructura nuclear fue construida para soportar ataques aéreos», subrayó en una entrevista el director de la planta de Chernóbil, Sergi Tarakanov. Los trabajos de emergencia han cubierto el gran agujero creado por la explosión, pero será necesario un esfuerzo a gran escala, previsto para durar cuatro años y costar al menos 500 millones de euros, para reparar todos los daños y restaurar las funciones del confinamiento.. Originalmente, el confinamiento se construyó a distancia del sarcófago, en un emplazamiento con menor radiación, y luego, en 2016, se desplazó más de 320 metros sobre raíles especiales hasta su ubicación actual. Sin embargo, las reparaciones tendrán que realizarse sin moverlo, a pesar de la mayor radiación en el lugar, porque el confinamiento sigue protegiendo, físicamente, al sarcófago de posibles nuevos ataques con drones rusos.. Dado que un solo día de trabajo podría suponer para los operarios la dosis anual segura de radiación, es probable que se utilicen robots para gran parte de las tareas, señaló Tarakanov. Por ahora, asegura que los niveles de radiación se mantienen estables y que el viejo sarcófago no corre riesgo inminente de colapso. Sin embargo, los complicados trabajos para desmantelar el sarcófago, que contiene enormes cantidades de residuos radiactivos, están ahora detenidos. «Es casi imposible que la gente comprenda la magnitud de las condiciones letales dentro del sarcófago. Toneladas de combustible nuclear, polvo y escombros altamente radiactivos», afirmó el ingeniero Eric Shmieman.. «El ataque con dron ruso ha aumentado ahora el riesgo de que el sarcófago colapse antes de que pueda ser desmantelado con cuidado», subrayó Shaun Burnie, especialista nuclear de Greenpeace Ucrania. Como consecuencia, Ucrania enfrenta riesgos reales de un nuevo accidente radiactivo en medio de los continuos ataques rusos, mientras que cualquier esfuerzo de reparación podría volver a ser destruido por un nuevo golpe ruso.. «Teniendo en cuenta cuántas personas perdieron la vida, la salud y sus hogares, este es un punto muy sensible para los ucranianos», declaró a La Razón Volodimir Omelchenko, experto en energía del Centro Razumkov de Kiev. «Los rusos lo entienden y, para infligir más dolor a los ucranianos, atacaron el confinamiento», subrayó Omelchenko, convencido de que Rusia emplea el «terrorismo nuclear» como parte de su estrategia militar.. La reacción internacional. Omelchenko se pregunta por qué el ataque ruso contra el cuarto reactor, así como la breve ocupación de la planta de Chernóbil al inicio de la invasión y la ocupación continuada de la central de Zaporiyia, la mayor de Europa, junto a su uso como base militar, no han provocado una reacción internacional más contundente. En lugar de condenar claramente a Rusia, excluirla de organizaciones internacionales y detener múltiples proyectos con su gigante nuclear Rosatom, el director del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, elogia la participación rusa en proyectos nucleares en el extranjero, señala Omelchenko.. «Esto solo anima a Rusia a actuar de forma imprudente, creando riesgos tanto para Ucrania como para toda Europa», advierte el experto. Todos los esfuerzos para imponer sanciones internacionales punitivas contra Rosatom han sido bloqueados, principalmente por Hungría y Francia, según Greenpeace, mientras que miles de millones de euros en contratos con Rosatom financian la guerra. Las acciones rusas, incluido el ataque a Chernóbil, deben ser castigadas, «incluidas las sanciones máximas contra su agencia nuclear, Rosatom», subrayan los expertos nucleares.
40 años después del desastre nuclear, Chernóbil sigue siendo una herida abierta para los ucranianos. La guerra con Rusia impide que se convierta en un mero museo de la incompetencia soviética y en un testimonio del heroico esfuerzo de miles de liquidadores. Un esfuerzo multinacional para cubrir y posteriormente desmantelar el viejo sarcófago, construido de forma apresurada sobre el destruido cuarto reactor de la planta en 1986, se ha visto recientemente amenazado por los ataques rusos.. El plan para reemplazar el sarcófago se paralizó después de que un dron ruso impactara en febrero de 2025 en el Nuevo Confinamiento de Seguridad (NCS), una estructura arqueada de 36.000 toneladas construida sobre el viejo escudo defensivo. A pesar de los trabajos de emergencia para extinguir el incendio provocado por el dron, la estructura, considerada una joya de la ingeniería moderna y erigida por un coste de 2.100 millones de euros, ha perdido su capacidad para aislar los materiales peligrosos que contiene en su interior.. Debido al incendio provocado por el impacto del dron, alrededor del 50% de la membrana sintética necesaria para garantizar el aislamiento adecuado del confinamiento se quemó en su lado norte, según un informe elaborado para Greenpeace por Eric Shmieman, ingeniero que participó en la creación del confinamiento. Esto significa que, si algo le ocurriera al viejo sarcófago, toneladas de polvo radiactivo y otros materiales podrían volver a escapar y extenderse por Europa de modo impredecible, advierten los expertos nucleares.. Cuatro años y al menos 500 millones de euros. «Ninguna infraestructura nuclear fue construida para soportar ataques aéreos», subrayó en una entrevista el director de la planta de Chernóbil, Sergi Tarakanov. Los trabajos de emergencia han cubierto el gran agujero creado por la explosión, pero será necesario un esfuerzo a gran escala, previsto para durar cuatro años y costar al menos 500 millones de euros, para reparar todos los daños y restaurar las funciones del confinamiento.. Originalmente, el confinamiento se construyó a distancia del sarcófago, en un emplazamiento con menor radiación, y luego, en 2016, se desplazó más de 320 metros sobre raíles especiales hasta su ubicación actual. Sin embargo, las reparaciones tendrán que realizarse sin moverlo, a pesar de la mayor radiación en el lugar, porque el confinamiento sigue protegiendo, físicamente, al sarcófago de posibles nuevos ataques con drones rusos.. Dado que un solo día de trabajo podría suponer para los operarios la dosis anual segura de radiación, es probable que se utilicen robots para gran parte de las tareas, señaló Tarakanov. Por ahora, asegura que los niveles de radiación se mantienen estables y que el viejo sarcófago no corre riesgo inminente de colapso. Sin embargo, los complicados trabajos para desmantelar el sarcófago, que contiene enormes cantidades de residuos radiactivos, están ahora detenidos. «Es casi imposible que la gente comprenda la magnitud de las condiciones letales dentro del sarcófago. Toneladas de combustible nuclear, polvo y escombros altamente radiactivos», afirmó el ingeniero Eric Shmieman.. «El ataque con dron ruso ha aumentado ahora el riesgo de que el sarcófago colapse antes de que pueda ser desmantelado con cuidado», subrayó Shaun Burnie, especialista nuclear de Greenpeace Ucrania. Como consecuencia, Ucrania enfrenta riesgos reales de un nuevo accidente radiactivo en medio de los continuos ataques rusos, mientras que cualquier esfuerzo de reparación podría volver a ser destruido por un nuevo golpe ruso.. «Teniendo en cuenta cuántas personas perdieron la vida, la salud y sus hogares, este es un punto muy sensible para los ucranianos», declaró a La Razón Volodimir Omelchenko, experto en energía del Centro Razumkov de Kiev. «Los rusos lo entienden y, para infligir más dolor a los ucranianos, atacaron el confinamiento», subrayó Omelchenko, convencido de que Rusia emplea el «terrorismo nuclear» como parte de su estrategia militar.. La reacción internacional. Omelchenko se pregunta por qué el ataque ruso contra el cuarto reactor, así como la breve ocupación de la planta de Chernóbil al inicio de la invasión y la ocupación continuada de la central de Zaporiyia, la mayor de Europa, junto a su uso como base militar, no han provocado una reacción internacional más contundente. En lugar de condenar claramente a Rusia, excluirla de organizaciones internacionales y detener múltiples proyectos con su gigante nuclear Rosatom, el director del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, elogia la participación rusa en proyectos nucleares en el extranjero, señala Omelchenko.. «Esto solo anima a Rusia a actuar de forma imprudente, creando riesgos tanto para Ucrania como para toda Europa», advierte el experto. Todos los esfuerzos para imponer sanciones internacionales punitivas contra Rosatom han sido bloqueados, principalmente por Hungría y Francia, según Greenpeace, mientras que miles de millones de euros en contratos con Rosatom financian la guerra. Las acciones rusas, incluido el ataque a Chernóbil, deben ser castigadas, «incluidas las sanciones máximas contra su agencia nuclear, Rosatom», subrayan los expertos nucleares.
El plan para reemplazar el sarcófago se paralizó después de que un dron ruso impactara en 2025 contra el Nuevo Confinamiento de Seguridad
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