Sus imágenes son realistas, pero no reales. Con sus fotos, Chema Madoz nos obliga a pasar al otro lado del espejo para, como hizo Lewis Carroll en «En Alicia en el país de las maravillas», revelarnos que no existe una realidad, sino muchas, y que lo real no tiene por qué ser lógica. También puede ser absurda o contradictoria. El fotógrafo, el artista, en su estudio, rodeado por todos los objetos que vemos en sus instantáneas, sonríe. Está en un año/racha. El próximo martes, la Galería Elvira González enseñará sus últimas fotos, las del periodo 2024 y 2025, aún inéditas, y, más adelante, tiene ya previsto otras dos muestras. La primera, en la Sala Verónicas, en Murcia, donde exhibirá sus objetos al lado de sus fotos, y, la segunda, en el Canal de Isabel II, que le dedicará una gran muestra.. ¿Hay evolución en estas fotos?. Confío en que sea así. Dentro de mi trabajo siempre ha habido una ampliación de las maneras de hacer, de cambio de las perspectivas, de los elementos que se fotografían y a los que antes no había prestado atención. Además, en mi carrera he ido he incorporando maquetas, animales, dibujos y otros elementos, aparte del objeto puro y duro. Todo esto enriquece y aporta puntos de vista diferentes que, cuando miro hacia atrás, aprecio. Veo que hay una distancia entre los primeros trabajos que hice con objetos, a principios de los 90, y las fotografías recientes como las que presento ahora, que tienen un cariz muy distinto. Pero aún se puede establecer una relación entre lo que hacía y lo que hago. Pero estas imágenes respiran un aire distinto que se aprecia a primera vista.. Cuando se observa su trabajo, la realidad parece infinita.. Es algo que comparto. Cuando empecé a trabajar con objetos, mi idea era hacer algo limitado. Me he encontrado con una materia en la que, cuanto más ahondo, más posibilidades veo y más ideas surgen. Me sigo sorprendiendo por esa capacidad de los objetos. Lo comparo con los ordenadores, que con un cero y un uno reproducen el mundo. Mis fotos están hechas con dos elementos que se oponen, se contraponen o se yuxtaponen y, de ahí, nacen las ideas. No es un procedimiento; es un proceso.. El acto de creación.. Pero llegar a algo sencillo es complejo. Yo trabajo en el alambre, con riesgo. Es lo que sucede cuando manejas ideas o conceptos que juegan con lo evidente, pero que deseas transgredir para alcanzar una idea presente en los elementos que empleas, pero de la que aún no has tomado conciencia.. «Al jugar con la lógica, accedes al absurdo y eso te conduce a lugares novedosos». Transgredir.. Mis imágenes juegan con la lógica. Das una vuelta de tuerca a un proceso que se basa en la lógica, pero que, al apurarlo, te lleva a un lugar distinto. Al jugar con la lógica, accedes al absurdo. Eso está presente en mi trabajo. Es un asunto que siempre me ha interesado. Son procesos habituales del conocimiento pero que te conducen a lugares novedosos.. Abre las puertas para entrar en otra realidad.. Justo. Lo que me empujó a trabajar con los objetos era encontrar en mi entorno la posibilidad de ir descubriendo otro mundo. Pretendía dar con motivos que merecieran la pena ser fotografiados. Estamos rodeados de objetos y no les prestamos atención. Sabemos para qué sirven. Parece que no esconden ningún misterio. Pero, cuando les prestas atención, te das cuenta de una serie de posibilidades latentes en ellos y que, a través de manipulaciones muy sencillas, se ponen en evidencia.. Reales, pero no realistas.. A través de objetos que son reales, accedo a un universo imaginario. Siempre he tenido la sensación de que lo que encuentro a través de estos objetos es una falla en la realidad. Mis objetos abren una grieta en la realidad y, con ellos, accedo a una realidad diferente. A través de la disposición de ese juego de relaciones, paso a un universo completamente distinto al habitual. Para mí es bueno, porque me mantiene vivo y me hace seguir disfrutando una barbaridad. Sobre todo en el momento en que encuentro una composición que me permite pasar a ese otro lado.. ¿Cómo es ese proceso?. Elaborado. De una toma de conciencia de qué suponen esos elementos y luego jugar con los significados que poseen. Por ejemplo, este abrigo con cierres metálicos (aparece en la fotografía). Lo normal es relacionarlo con una trenca, pero, en el momento en que lo relacionas con los cierres de las puertas, transformas esa figura. Ya no es un abrigo cerrado. Es un abrigo que no te permite entrar y que está ocultando algo que pretende preservar. Desde ese instante es una imagen que se puede entender de diferentes maneras. Por eso estas imágenes son tan ricas, porque cada espectador hará una lectura de ellas a partir de su propia experiencia. Las imágenes trabajan en colaboración con el espectador y eso les da una mayor profundidad.. Dinamitan lo racional.. Soy consciente. He estado presente en mis exposiciones y me he dado cuenta de cómo se enfrenta el espectador a esas imágenes y lo que desencadenan en él. Provocan sorpresa porque juegas con la ironía, los dobles sentidos, y eso abre una cantidad de posibilidades infinitas que conduce a que cada espectador haga su lectura. Es un juego que te invita a participar, reflexionar y cuestionar tus ideas de la realidad. Te obliga a pararte y mirar las cosas con detenimiento y ser consciente de que estamos rodeados de poesía, que muchas veces no vemos por la velocidad a la que vivimos en la actualidad.. ¿Los objetos no provocan monstruos, como la razón a Goya?. No, pero con lo que sí me encuentro a menudo es con el fracaso. Muchas veces abordo un objeto en el que intuyes que hay algo, pero no das con esas posibilidades. El fracaso es algo con lo que convivo. En esos casos los dejo de lado y paso a otra cosa, porque, de lo contrario, te quedas ahí encerrado.. Al fotografiar esos objetos los convierte en una pieza de arte.. Con el paso del tiempo, he pensado eso. En un primer momento los fotografiaba. Eso les otorgaba el valor añadido. El único registro que quedaba de ellos era la imagen, pero, con el tiempo, vi esos objetos como piezas y concluí que era absurdo deshacerme de ellos. A partir de ahí, empecé a guardarlos. Ahora, en una muestra en Murcia, mostraré algunos de ellos.
Es su año. La Galería Elvira González expone sus últimas fotos, exhibirá sus objetos al lado de sus imágenes en la Sala Verónicas de Murcia y el Canal de Isabel II dedicará un montaje a su obra el próximo octubre
Sus imágenes son realistas, pero no reales. Con sus fotos, Chema Madoz nos obliga a pasar al otro lado del espejo para, como hizo Lewis Carroll en «En Alicia en el país de las maravillas», revelarnos que no existe una realidad, sino muchas, y que lo real no tiene por qué ser lógica. También puede ser absurda o contradictoria. El fotógrafo, el artista, en su estudio, rodeado por todos los objetos que vemos en sus instantáneas, sonríe. Está en un año/racha. El próximo martes, la Galería Elvira González enseñará sus últimas fotos, las del periodo 2024 y 2025, aún inéditas, y, más adelante, tiene ya previsto otras dos muestras. La primera, en la Sala Verónicas, en Murcia, donde exhibirá sus objetos al lado de sus fotos, y, la segunda, en el Canal de Isabel II, que le dedicará una gran muestra.. ¿Hay evolución en estas fotos?. Confío en que sea así. Dentro de mi trabajo siempre ha habido una ampliación de las maneras de hacer, de cambio de las perspectivas, de los elementos que se fotografían y a los que antes no había prestado atención. Además, en mi carrera he ido he incorporando maquetas, animales, dibujos y otros elementos, aparte del objeto puro y duro. Todo esto enriquece y aporta puntos de vista diferentes que, cuando miro hacia atrás, aprecio. Veo que hay una distancia entre los primeros trabajos que hice con objetos, a principios de los 90, y las fotografías recientes como las que presento ahora, que tienen un cariz muy distinto. Pero aún se puede establecer una relación entre lo que hacía y lo que hago. Pero estas imágenes respiran un aire distinto que se aprecia a primera vista.. Cuando se observa su trabajo, la realidad parece infinita.. Es algo que comparto. Cuando empecé a trabajar con objetos, mi idea era hacer algo limitado. Me he encontrado con una materia en la que, cuanto más ahondo, más posibilidades veo y más ideas surgen. Me sigo sorprendiendo por esa capacidad de los objetos. Lo comparo con los ordenadores, que con un cero y un uno reproducen el mundo. Mis fotos están hechas con dos elementos que se oponen, se contraponen o se yuxtaponen y, de ahí, nacen las ideas. No es un procedimiento; es un proceso.. El acto de creación.. Pero llegar a algo sencillo es complejo. Yo trabajo en el alambre, con riesgo. Es lo que sucede cuando manejas ideas o conceptos que juegan con lo evidente, pero que deseas transgredir para alcanzar una idea presente en los elementos que empleas, pero de la que aún no has tomado conciencia.. «Al jugar con la lógica, accedes al absurdo y eso te conduce a lugares novedosos». Transgredir.. Mis imágenes juegan con la lógica. Das una vuelta de tuerca a un proceso que se basa en la lógica, pero que, al apurarlo, te lleva a un lugar distinto. Al jugar con la lógica, accedes al absurdo. Eso está presente en mi trabajo. Es un asunto que siempre me ha interesado. Son procesos habituales del conocimiento pero que te conducen a lugares novedosos.. Abre las puertas para entrar en otra realidad.. Justo. Lo que me empujó a trabajar con los objetos era encontrar en mi entorno la posibilidad de ir descubriendo otro mundo. Pretendía dar con motivos que merecieran la pena ser fotografiados. Estamos rodeados de objetos y no les prestamos atención. Sabemos para qué sirven. Parece que no esconden ningún misterio. Pero, cuando les prestas atención, te das cuenta de una serie de posibilidades latentes en ellos y que, a través de manipulaciones muy sencillas, se ponen en evidencia.. Reales, pero no realistas.. A través de objetos que son reales, accedo a un universo imaginario. Siempre he tenido la sensación de que lo que encuentro a través de estos objetos es una falla en la realidad. Mis objetos abren una grieta en la realidad y, con ellos, accedo a una realidad diferente. A través de la disposición de ese juego de relaciones, paso a un universo completamente distinto al habitual. Para mí es bueno, porque me mantiene vivo y me hace seguir disfrutando una barbaridad. Sobre todo en el momento en que encuentro una composición que me permite pasar a ese otro lado.. ¿Cómo es ese proceso?. Elaborado. De una toma de conciencia de qué suponen esos elementos y luego jugar con los significados que poseen. Por ejemplo, este abrigo con cierres metálicos (aparece en la fotografía). Lo normal es relacionarlo con una trenca, pero, en el momento en que lo relacionas con los cierres de las puertas, transformas esa figura. Ya no es un abrigo cerrado. Es un abrigo que no te permite entrar y que está ocultando algo que pretende preservar. Desde ese instante es una imagen que se puede entender de diferentes maneras. Por eso estas imágenes son tan ricas, porque cada espectador hará una lectura de ellas a partir de su propia experiencia. Las imágenes trabajan en colaboración con el espectador y eso les da una mayor profundidad.. Dinamitan lo racional.. Soy consciente. He estado presente en mis exposiciones y me he dado cuenta de cómo se enfrenta el espectador a esas imágenes y lo que desencadenan en él. Provocan sorpresa porque juegas con la ironía, los dobles sentidos, y eso abre una cantidad de posibilidades infinitas que conduce a que cada espectador haga su lectura. Es un juego que te invita a participar, reflexionar y cuestionar tus ideas de la realidad. Te obliga a pararte y mirar las cosas con detenimiento y ser consciente de que estamos rodeados de poesía, que muchas veces no vemos por la velocidad a la que vivimos en la actualidad.. ¿Los objetos no provocan monstruos, como la razón a Goya?. No, pero con lo que sí me encuentro a menudo es con el fracaso. Muchas veces abordo un objeto en el que intuyes que hay algo, pero no das con esas posibilidades. El fracaso es algo con lo que convivo. En esos casos los dejo de lado y paso a otra cosa, porque, de lo contrario, te quedas ahí encerrado.. Al fotografiar esos objetos los convierte en una pieza de arte.. Con el paso del tiempo, he pensado eso. En un primer momento los fotografiaba. Eso les otorgaba el valor añadido. El único registro que quedaba de ellos era la imagen, pero, con el tiempo, vi esos objetos como piezas y concluí que era absurdo deshacerme de ellos. A partir de ahí, empecé a guardarlos. Ahora, en una muestra en Murcia, mostraré algunos de ellos.
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