A lo largo de la historia han existido diferentes tradiciones relacionadas con el mundo animal. Algunas de ellas, tan arraigadas en la cultura de cada país que aún se mantienen a día de hoy. Mientras que existen creencias tan inofensivas como la de que el canto nocturno de los grillos atrae la buena suerte y la prosperidad, otras pueden llegar a ser perjudiciales para la salud y el bienestar de los animales.. Este es el caso de una creencia popular de México en la que se asegura que, utilizando a un colibrí, una pequeña especie de ave apodiforme, se puede llegar a atraer el amor o retener a la pareja. Para ello, emplean colibríes disecados para realizar amuletos o amarres. Una tradición de la que desde la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) advierten de sus efectos negativos tanto para la fauna como para la flora mexicana.. Para hacer frente a esta situación y ayudar a los colibríes que han quedado heridos por culpa de esta tradición, Catia Lattouf, una mujer mexicana, hizo de su hogar un «Hospital de Colibríes» en el que los atiende y cuida desde hace más de 10 años. Según explicó a la creadora de contenido @elojodemu, existe la convicción de que «si tienes un colibrí colgado en tu pecho, vas a tener dinero, suerte y pareja».. [[H2:Cattia Lattouf rescata y atiende a cerca de 300 colibríes al año, una especie en peligro de extinción]. Aunque esta creencia forma parte de la tradición popular de algunas poblaciones, no existen evidencias científicas que la respalden y, debido a esta situación, el colibrí tijereta mexicano (Doricha eliza) ha sido catalogado en peligro de extinción por la Norma Oficial Mexicana (NOM-059). Una situación provocada tanto por su caza ilegal para elaborar rituales como por la destrucción de su hábitat natural.. Por ello, Catia Lattouf se encarga de rescatar a las aves que han sido capturadas o se han caído de sus nidos y de atenderlas para que puedan volver a la naturaleza. En total, Lattouf asegura que ayuda a cerca de 300 colibríes al año, dejándolos en libertad una vez no requieren de sus cuidados. Una tarea para la que necesita emplear una media de 251 euros (5.000 pesos) a la semana para comprar el alimento que necesitan.. Según explica la creadora de contenido, Milagro Urquieta, esta especie debe alimentarse cada 20 minutos y, para hacer un seguimiento de su evolución, Lattouf los separa en diferentes cajas. Al finalizar cada jornada, la mujer cuenta cuántos ejemplares tiene en su hogar. Actualmente, convive con 99 colibríes en su cuarto, en donde ha creado un espacio con vegetación para mejorar el bienestar y calidad de vida de sus huéspedes.. Un objetivo vital que llegó después de ser diagnosticada de cáncer de colon. Esta vocación por cuidar y tratar a colibríes heridos surgió en 2011, concretamente cuando fue diagnosticada de cáncer de colon y acudió a la tumba de San Chárbel, un monje y sacerdote libanés conocido por su vida de extrema penitencia. Este santo es famoso por conceder milagros, especialmente aquellos relacionados con la salud física de enfermos graves.. Allí, Lattouf le pidió una señal a Dios y, en ese mismo día, un pequeño colibrí al que llamó Gucci apareció en su ventana. A partir de entonces, comenzó una carrera dedicada a la atención de esta especie en peligro de extinción. «Doné mis negocios, cerré todo, y empecé a estudiar medicina funcional», explicó. Una vez titulada, comenzó a dar sus servicios sin coste alguno y se convirtió en un referente en la comunidad de los amantes de las aves en Latinoamérica.. Tal es su popularidad debido a su gran cuidado de las aves que incluso recibe pacientes de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la Universidad Nacional Autónoma de México. Una labor que no solo ayuda a la preservación de una especie en peligro, sino que la ayudó mientras luchaba contra el cáncer y la soledad tras la muerte de su marido.
Lattouf creó un «Hospital de Colibríes» en su hogar para proteger a estas aves, en peligro de extinción por su uso en rituales amorosos
A lo largo de la historia han existido diferentes tradiciones relacionadas con el mundo animal. Algunas de ellas, tan arraigadas en la cultura de cada país que aún se mantienen a día de hoy. Mientras que existen creencias tan inofensivas como la de que el canto nocturno de los grillos atrae la buena suerte y la prosperidad, otras pueden llegar a ser perjudiciales para la salud y el bienestar de los animales.. Este es el caso de una creencia popular de México en la que se asegura que, utilizando a un colibrí, una pequeña especie de ave apodiforme, se puede llegar a atraer el amor o retener a la pareja. Para ello, emplean colibríes disecados para realizar amuletos o amarres. Una tradición de la que desde la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) advierten de sus efectos negativos tanto para la fauna como para la flora mexicana.. Para hacer frente a esta situación y ayudar a los colibríes que han quedado heridos por culpa de esta tradición, Catia Lattouf, una mujer mexicana, hizo de su hogar un «Hospital de Colibríes» en el que los atiende y cuida desde hace más de 10 años. Según explicó a la creadora de contenido @elojodemu, existe la convicción de que «si tienes un colibrí colgado en tu pecho, vas a tener dinero, suerte y pareja».. [[H2:Cattia Lattouf rescata y atiende a cerca de 300 colibríes al año, una especie en peligro de extinción]. Aunque esta creencia forma parte de la tradición popular de algunas poblaciones, no existen evidencias científicas que la respalden y, debido a esta situación, el colibrí tijereta mexicano (Doricha eliza) ha sido catalogado en peligro de extinción por la Norma Oficial Mexicana (NOM-059). Una situación provocada tanto por su caza ilegal para elaborar rituales como por la destrucción de su hábitat natural.. Por ello, Catia Lattouf se encarga de rescatar a las aves que han sido capturadas o se han caído de sus nidos y de atenderlas para que puedan volver a la naturaleza. En total, Lattouf asegura que ayuda a cerca de 300 colibríes al año, dejándolos en libertad una vez no requieren de sus cuidados. Una tarea para la que necesita emplear una media de 251 euros (5.000 pesos) a la semana para comprar el alimento que necesitan.. Según explica la creadora de contenido, Milagro Urquieta, esta especie debe alimentarse cada 20 minutos y, para hacer un seguimiento de su evolución, Lattouf los separa en diferentes cajas. Al finalizar cada jornada, la mujer cuenta cuántos ejemplares tiene en su hogar. Actualmente, convive con 99 colibríes en su cuarto, en donde ha creado un espacio con vegetación para mejorar el bienestar y calidad de vida de sus huéspedes.. Esta vocación por cuidar y tratar a colibríes heridos surgió en 2011, concretamente cuando fue diagnosticada de cáncer de colon y acudió a la tumba de San Chárbel, un monje y sacerdote libanés conocido por su vida de extrema penitencia. Este santo es famoso por conceder milagros, especialmente aquellos relacionados con la salud física de enfermos graves.. Allí, Lattouf le pidió una señal a Dios y, en ese mismo día, un pequeño colibrí al que llamó Gucci apareció en su ventana. A partir de entonces, comenzó una carrera dedicada a la atención de esta especie en peligro de extinción. «Doné mis negocios, cerré todo, y empecé a estudiar medicina funcional», explicó. Una vez titulada, comenzó a dar sus servicios sin coste alguno y se convirtió en un referente en la comunidad de los amantes de las aves en Latinoamérica.. Tal es su popularidad debido a su gran cuidado de las aves que incluso recibe pacientes de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la Universidad Nacional Autónoma de México. Una labor que no solo ayuda a la preservación de una especie en peligro, sino que la ayudó mientras luchaba contra el cáncer y la soledad tras la muerte de su marido.
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