Curazao es una de las historias de este Mundial. Lo es por ser el país más pequeño en participar en una Copa del Mundo, por la historia de su seleccionador Dick Advocaat, por un hit que se hizo viral en redes o por las imágenes de los jugadores bailando antes de los partidos. Pero debido a su estatus político –país autónomo del Reino de Países Bajos– se da otra curiosidad sobre ellos: sólo uno de los jugadores seleccionados nació en la isla. Ese es Tahith Jose Girigorio Djorkaef Chong.. En una Curazao que ha hecho historia clasificándose por primera vez para un Mundial, la mayoría de los convocados llegaron al fútbol a través de la diáspora. Son jugadores nacidos y formados en Países Bajos, vinculados a la isla por sus padres o abuelos. Chong, en cambio, nació en Willemstad, la capital caribeña. Su historia comenzó allí, entre calles coloreadas por influencia neerlandesa, el mar que rodea un paraíso y muñecos de «Spiderman». En un principio, el fútbol no le entusiasmaba tanto como a su padre. «Era un gran admirador de Youri Djorkaeff –con dos «f»– cuando jugaba en el Inter, así que de ahí viene mi nombre aunque no esté bien escrito», explicó en una entrevista a FIFA.. No obstante, sin que él lo supiera, el 9 de julio de 2006 cambió su vida. Ese día decidió ver la final del Mundial entre Francia e Italia con su padre, eligió ir con los galos y lloró por la derrota. «No sé por qué lloré, si era el primer partido que veía», ha expuesto en entrevistas. Pero, realmente, aquella derrota de Francia fue una victoria para Curazao. Desde entonces, empezó a coger un balón para jugar por las calles de Willemstad hasta que su padre lo llevó a hacer una prueba en el club local Atletiko Salina. El entrenador le preguntó que cuántos años llevaba jugando al fútbol y alucinó cuando el padre de Chong le contestó: «Acaba de empezar».. Allí dio sus primeros pasos en el fútbol, pero Curazao le quedó pequeño y con apenas diez años sus padres dejaron su trabajo en la isla para marcharse a Róterdam y apostar por el futuro de su hijo. «Si ellos no hubieran tenido ese valor, no estaría aquí» ha reconocido en entrevistas. Se incorporó a la cantera del Feyenoord y se convirtió en una de las promesas más brillantes de su generación. Pasó por todas las categorías inferiores de la selección «Oranje» y llamó la atención de uno de los clubes más grandes del mundo: con 16 años fichó por el Manchester United.. Tras debutar con el primer equipo llegaron cesiones, cambios de club y nuevas oportunidades: Werder Bremen, Brujas, Birmingham o Sheffield United formaron parte de un recorrido más complejo de lo que había imaginado cuando era adolescente, aunque Chong logró construir finalmente una sólida carrera en Inglaterra.. Mientras tanto, aunque llegó a parecer destinado a vestir la camiseta de Países Bajos, en 2025 tomó la decisión de representar al país donde había nacido para lograr uno de los mayores hitos de su historia. La clasificación para el Mundial, que parecía imposible para un territorio tan pequeño, se celebró como un acontecimiento que trascendía el deporte y el único jugador nacido en la isla acabó convirtiéndose en el símbolo de una selección que ha encontrado en el fútbol una forma de reencontrarse consigo misma. El Mundial de 2006 hizo futbolista a Chong y veinte años después aquel niño que descubrió el fútbol frente a un televisor en Willemstad regresó para llevar a Curazao hasta el escenario que cambió su vida. El éxito ya está logrado, pero hoy se juegan pasar de ronda.
El Mundial de 2006 le hizo enamorarse del fútbol y, veinte años después, disputa otro como el único futbolista nacido en Curazao de una selección que ha hecho historia.
Curazao es una de las historias de este Mundial. Lo es por ser el país más pequeño en participar en una Copa del Mundo, por la historia de su seleccionador Dick Advocaat, por un hit que se hizo viral en redes o por las imágenes de los jugadores bailando antes de los partidos. Pero debido a su estatus político –país autónomo del Reino de Países Bajos– se da otra curiosidad sobre ellos: sólo uno de los jugadores seleccionados nació en la isla. Ese es Tahith Jose Girigorio Djorkaef Chong.. En una Curazao que ha hecho historia clasificándose por primera vez para un Mundial, la mayoría de los convocados llegaron al fútbol a través de la diáspora. Son jugadores nacidos y formados en Países Bajos, vinculados a la isla por sus padres o abuelos. Chong, en cambio, nació en Willemstad, la capital caribeña. Su historia comenzó allí, entre calles coloreadas por influencia neerlandesa, el mar que rodea un paraíso y muñecos de «Spiderman». En un principio, el fútbol no le entusiasmaba tanto como a su padre. «Era un gran admirador de Youri Djorkaeff –con dos «f»– cuando jugaba en el Inter, así que de ahí viene mi nombre aunque no esté bien escrito», explicó en una entrevista a FIFA.. No obstante, sin que él lo supiera, el 9 de julio de 2006 cambió su vida. Ese día decidió ver la final del Mundial entre Francia e Italia con su padre, eligió ir con los galos y lloró por la derrota. «No sé por qué lloré, si era el primer partido que veía», ha expuesto en entrevistas. Pero, realmente, aquella derrota de Francia fue una victoria para Curazao. Desde entonces, empezó a coger un balón para jugar por las calles de Willemstad hasta que su padre lo llevó a hacer una prueba en el club local Atletiko Salina. El entrenador le preguntó que cuántos años llevaba jugando al fútbol y alucinó cuando el padre de Chong le contestó: «Acaba de empezar».. Allí dio sus primeros pasos en el fútbol, pero Curazao le quedó pequeño y con apenas diez años sus padres dejaron su trabajo en la isla para marcharse a Róterdam y apostar por el futuro de su hijo. «Si ellos no hubieran tenido ese valor, no estaría aquí» ha reconocido en entrevistas. Se incorporó a la cantera del Feyenoord y se convirtió en una de las promesas más brillantes de su generación. Pasó por todas las categorías inferiores de la selección «Oranje» y llamó la atención de uno de los clubes más grandes del mundo: con 16 años fichó por el Manchester United.. Tras debutar con el primer equipo llegaron cesiones, cambios de club y nuevas oportunidades: Werder Bremen, Brujas, Birmingham o Sheffield United formaron parte de un recorrido más complejo de lo que había imaginado cuando era adolescente, aunque Chong logró construir finalmente una sólida carrera en Inglaterra.. Mientras tanto, aunque llegó a parecer destinado a vestir la camiseta de Países Bajos, en 2025 tomó la decisión de representar al país donde había nacido para lograr uno de los mayores hitos de su historia. La clasificación para el Mundial, que parecía imposible para un territorio tan pequeño, se celebró como un acontecimiento que trascendía el deporte y el único jugador nacido en la isla acabó convirtiéndose en el símbolo de una selección que ha encontrado en el fútbol una forma de reencontrarse consigo misma. El Mundial de 2006 hizo futbolista a Chong y veinte años después aquel niño que descubrió el fútbol frente a un televisor en Willemstad regresó para llevar a Curazao hasta el escenario que cambió su vida. El éxito ya está logrado, pero hoy se juegan pasar de ronda.
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