Reconstruir cómo era la Gran Dolina antes de que la construcción de la Trinchera del Ferrocarril, a finales del siglo XIX, dividiera ambos depósitos. Este es el objetivo que se ha marcado el equipo de investigación de Atapuerca durante la campaña de este año que tendrá como protagonista al yacimiento de Penal, ya que se considera que este enclave conserva niveles equivalentes a los de TD6, donde se hallaron los restos de Homo antecessor. Los investigadoes confían en que su estudio permita comprender mejor la formación del sistema kárstico e incluso identificar nuevos depósitos con potencial arqueológico, según ha avanzado Ical. La directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) y codirectora del Proyecto Atapuerca, María Martinón-Torres, explica que Penal y Gran Dolina deben entenderse como «parte del mismo sistema y de la misma cavidad», separados únicamente por la apertura de la trinchera ferroviaria. «Probablemente estamos excavando niveles relacionados con los tiempos en los que se identifica Homo antecessor», señaló. Esa hipótesis se sustenta en los hallazgos de campañas anteriores, cuando aparecieron herramientas líticas elaboradas con una gran diversidad de materias primas, un patrón característico de las poblaciones atribuidas a esta especie humana. Sin embargo, el principal objetivo de la campaña de 2026 será establecer con precisión la correlación entre los distintos niveles de Penal y los ya conocidos de Gran Dolina. Para ello, el equipo trabaja en dos frentes. Por un lado, excava desde el interior de la cavidad, en una zona apodada ‘Titanic’ por la geometría en cuña que dibujaban sus sedimentos, para seguir la secuencia estratigráfica y alcanzar nuevos niveles. De hecho, este año ha comenzado a intervenir en el nivel TP10, hasta ahora inédito, donde ya han aparecido restos de fauna que confirman el potencial del depósito, aunque todavía se desconoce si corresponde a alguno de los subniveles de TD6 o a niveles más antiguos de Gran Dolina. Por otro lado, los investigadores continúan excavando los niveles TP1 y TP2 desde la propia Trinchera del Ferrocarril mediante un brazo elevador, una solución que ya se empleó en la campaña anterior para salvar las dificultades de acceso a la zona con mayor espesor sedimentario y mayor potencial para la recuperación de fósiles e industria lítica. Esta misma tecnología se utiliza para explorar y tomar muestras de microfauna en otras pequeñas cavidades colgadas en la pared de la trinchera que jamás han sido excavadas. Martinón recuerda que todos los niveles documentados en Penal pertenecen al Pleistoceno inferior, con una antigüedad superior a los 780.000 años. Aunque las evidencias disponibles apuntan a que el nivel TP1 estaría relacionado con TD6, la correspondencia del resto de la secuencia sigue siendo una incógnita. Para resolverla, el equipo analiza las muestras recogidas durante la pasada campaña mediante e
El equipo de investigadores cree que el yacimiento conserva niveles equivalentes a los de Homo antecessor y trabajan para localizar otros depósitos fértiles asociados al mismo sistema de cuevas
Reconstruir cómo era la Gran Dolina antes de que la construcción de la Trinchera del Ferrocarril, a finales del siglo XIX, dividiera ambos depósitos.Este es el objetivo que se ha marcado el equipo de investigación de Atapuerca durante la campaña de este año que tendrá como protagonista al yacimiento de Penal, ya que se considera que este enclave conserva niveles equivalentes a los de TD6, donde se hallaron los restos de Homo antecessor.Los investigadoes confían en que su estudio permita comprender mejor la formación del sistema kárstico e incluso identificar nuevos depósitos con potencial arqueológico, según ha avanzado Ical.La directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) y codirectora del Proyecto Atapuerca, María Martinón-Torres, explica que Penal y Gran Dolina deben entenderse como «parte del mismo sistema y de la misma cavidad», separados únicamente por la apertura de la trinchera ferroviaria. «Probablemente estamos excavando niveles relacionados con los tiempos en los que se identifica Homo antecessor», señaló.Esa hipótesis se sustenta en los hallazgos de campañas anteriores, cuando aparecieron herramientas líticas elaboradas con una gran diversidad de materias primas, un patrón característico de las poblaciones atribuidas a esta especie humana. Sin embargo, el principal objetivo de la campaña de 2026 será establecer con precisión la correlación entre los distintos niveles de Penal y los ya conocidos de Gran Dolina.Para ello, el equipo trabaja en dos frentes. Por un lado, excava desde el interior de la cavidad, en una zona apodada ‘Titanic’ por la geometría en cuña que dibujaban sus sedimentos, para seguir la secuencia estratigráfica y alcanzar nuevos niveles. De hecho, este año ha comenzado a intervenir en el nivel TP10, hasta ahora inédito, donde ya han aparecido restos de fauna que confirman el potencial del depósito, aunque todavía se desconoce si corresponde a alguno de los subniveles de TD6 o a niveles más antiguos de Gran Dolina.Por otro lado, los investigadores continúan excavando los niveles TP1 y TP2 desde la propia Trinchera del Ferrocarril mediante un brazo elevador, una solución que ya se empleó en la campaña anterior para salvar las dificultades de acceso a la zona con mayor espesor sedimentario y mayor potencial para la recuperación de fósiles e industria lítica. Esta misma tecnología se utiliza para explorar y tomar muestras de microfauna en otras pequeñas cavidades colgadas en la pared de la trinchera que jamás han sido excavadas.Martinón recuerda que todos los niveles documentados en Penal pertenecen al Pleistoceno inferior, con una antigüedad superior a los 780.000 años. Aunque las evidencias disponibles apuntan a que el nivel TP1 estaría relacionado con TD6, la correspondencia del resto de la secuencia sigue siendo una incógnita. Para resolverla, el equipo analiza las muestras recogidas durante la pasada campaña mediante estudios
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