Ana Peleteiro ha recorrido medio mundo saltando sobre pistas de atletismo, ha conquistado medallas internacionales y se ha convertido en uno de los rostros más reconocibles del deporte español. Pero hay un lugar al que siempre ha estado especialmente unida: Ribeira, el municipio coruñés donde nació y creció, y al que regresa siempre que puede junto a su familia.. Situado en el extremo de la península del Barbanza, frente a las aguas de la ría de Arousa, este rincón de Galicia conserva una personalidad profundamente marinera. Aquí, las embarcaciones entrando en puerto forman parte del paisaje cotidiano, las playas se suceden a lo largo del litoral y el Atlántico ha marcado durante siglos la historia y las costumbres de sus habitantes.. La atleta nunca ha ocultado su orgullo por sus raíces gallegas. Su vinculación con Ribeira va mucho más allá de los recuerdos de infancia. En 2025 abrió una cafetería en su localidad natal, reforzando una relación que ha mantenido incluso durante los años en los que su carrera deportiva la obligó a residir lejos de Galicia.. La vida mirando al mar. Para comprender Ribeira hay que acercarse a su puerto. La actividad pesquera constituye una de sus principales señas de identidad y explica buena parte de su desarrollo económico y social.. Aunque durante siglos fue un enclave portuario relativamente modesto, su crecimiento se aceleró con el desarrollo de la pesca y de la industria conservera. La modernización de las flotas terminó por convertirlo en uno de los grandes centros pesqueros gallegos.. Esa herencia continúa presente en sus calles, en su lonja y en una gastronomía donde los pescados y mariscos ocupan un lugar protagonista. Pero Ribeira también invita a alejarse del bullicio portuario para descubrir arenales, pequeños núcleos marineros y miradores sobre la ría de Arousa.. La duna que cambia con el viento. El principal tesoro natural del municipio se encuentra en Corrubedo. Allí se extiende el Parque Natural del Complejo Dunar de Corrubedo y las lagunas de Carregal y Vixán, uno de los espacios protegidos más singulares de Galicia.. Su elemento más conocido es una enorme duna móvil de aproximadamente 1,2 kilómetros de longitud y hasta 15 metros de altura. Una gigantesca acumulación de arena modelada por el viento que constituye uno de los paisajes más reconocibles del litoral gallego.. A su alrededor se extienden playas, marismas y dos lagunas de características diferentes. Carregal mantiene comunicación con el mar, mientras que Vixán es de agua dulce. Ambas conforman un ecosistema de gran valor ambiental, especialmente importante para numerosas especies de aves.. Uno de los mejores lugares para contemplar este paisaje es el mirador de Pedra da Rá, desde donde la vista alcanza las dunas, el océano y buena parte del litoral del Barbanza.. De los monumentos prehistóricos a las islas atlánticas. La riqueza de Ribeira no se limita a sus paisajes. El municipio conserva también importantes testimonios de las comunidades que habitaron esta parte de Galicia hace miles de años.. Uno de los más destacados es el dolmen de Axeitos, una construcción megalítica considerada entre los grandes monumentos prehistóricos gallegos. Otro enclave de interés es el Castro da Cidá, un antiguo asentamiento fortificado situado en una posición elevada desde la que se domina buena parte del entorno.. Frente a la costa aparece otro de los grandes atractivos naturales del municipio: el archipiélago de Sálvora, integrado en el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia. Sus islas e islotes conservan paisajes de enorme valor ecológico y una historia estrechamente relacionada con la navegación y la vida marinera.. El pulpo, las fiestas y una tradición muy gallega. La gastronomía es otro de los grandes motivos para descubrir Ribeira. El pescado fresco y el marisco forman parte de una cocina que encuentra en el Atlántico su principal despensa.. En Palmeira, uno de los núcleos marineros del municipio, esta tradición tiene una celebración propia: la Festa do Polbo, que reúne a vecinos y visitantes alrededor de uno de los productos más populares de la cocina gallega. La fiesta se celebra en el entorno portuario y combina degustaciones a precios populares con actuaciones musicales.. No es la única celebración singular. Cada 24 de julio, Ribeira vive una de sus jornadas más características con la Festa da Dorna, declarada Fiesta de Interés Turístico de Galicia. Nacida en 1948, se ha convertido en una de las grandes expresiones de la identidad local.. Son tradiciones que ayudan a comprender el carácter de una localidad donde el mar no es únicamente un paisaje, sino también una forma de vida. Un rincón del Atlántico que, más allá de ser la tierra natal de Ana Peleteiro, reúne naturaleza, patrimonio y una cultura marinera que ha sabido conservar su identidad.
La localidad natal de la medallista olímpica es uno de los grandes enclaves pesqueros de Galicia y esconde un parque natural único
Ana Peleteiro ha recorrido medio mundo saltando sobre pistas de atletismo, ha conquistado medallas internacionales y se ha convertido en uno de los rostros más reconocibles del deporte español. Pero hay un lugar al que siempre ha estado especialmente unida: Ribeira, el municipio coruñés donde nació y creció, y al que regresa siempre que puede junto a su familia.. Situado en el extremo de la península del Barbanza, frente a las aguas de la ría de Arousa, este rincón de Galicia conserva una personalidad profundamente marinera. Aquí, las embarcaciones entrando en puerto forman parte del paisaje cotidiano, las playas se suceden a lo largo del litoral y el Atlántico ha marcado durante siglos la historia y las costumbres de sus habitantes.. La atleta nunca ha ocultado su orgullo por sus raíces gallegas. Su vinculación con Ribeira va mucho más allá de los recuerdos de infancia. En 2025 abrió una cafetería en su localidad natal, reforzando una relación que ha mantenido incluso durante los años en los que su carrera deportiva la obligó a residir lejos de Galicia.. La vida mirando al mar. Para comprender Ribeira hay que acercarse a su puerto. La actividad pesquera constituye una de sus principales señas de identidad y explica buena parte de su desarrollo económico y social.. Aunque durante siglos fue un enclave portuario relativamente modesto, su crecimiento se aceleró con el desarrollo de la pesca y de la industria conservera. La modernización de las flotas terminó por convertirlo en uno de los grandes centros pesqueros gallegos.. Esa herencia continúa presente en sus calles, en su lonja y en una gastronomía donde los pescados y mariscos ocupan un lugar protagonista. Pero Ribeira también invita a alejarse del bullicio portuario para descubrir arenales, pequeños núcleos marineros y miradores sobre la ría de Arousa.. La duna que cambia con el viento. El principal tesoro natural del municipio se encuentra en Corrubedo. Allí se extiende el Parque Natural del Complejo Dunar de Corrubedo y las lagunas de Carregal y Vixán, uno de los espacios protegidos más singulares de Galicia.. Su elemento más conocido es una enorme duna móvil de aproximadamente 1,2 kilómetros de longitud y hasta 15 metros de altura. Una gigantesca acumulación de arena modelada por el viento que constituye uno de los paisajes más reconocibles del litoral gallego.. A su alrededor se extienden playas, marismas y dos lagunas de características diferentes. Carregal mantiene comunicación con el mar, mientras que Vixán es de agua dulce. Ambas conforman un ecosistema de gran valor ambiental, especialmente importante para numerosas especies de aves.. Uno de los mejores lugares para contemplar este paisaje es el mirador de Pedra da Rá, desde donde la vista alcanza las dunas, el océano y buena parte del litoral del Barbanza.. De los monumentos prehistóricos a las islas atlánticas. La riqueza de Ribeira no se limita a sus paisajes. El municipio conserva también importantes testimonios de las comunidades que habitaron esta parte de Galicia hace miles de años.. Uno de los más destacados es el dolmen de Axeitos, una construcción megalítica considerada entre los grandes monumentos prehistóricos gallegos. Otro enclave de interés es el Castro da Cidá, un antiguo asentamiento fortificado situado en una posición elevada desde la que se domina buena parte del entorno.. Frente a la costa aparece otro de los grandes atractivos naturales del municipio: el archipiélago de Sálvora, integrado en el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia. Sus islas e islotes conservan paisajes de enorme valor ecológico y una historia estrechamente relacionada con la navegación y la vida marinera.. El pulpo, las fiestas y una tradición muy gallega. La gastronomía es otro de los grandes motivos para descubrir Ribeira. El pescado fresco y el marisco forman parte de una cocina que encuentra en el Atlántico su principal despensa.. En Palmeira, uno de los núcleos marineros del municipio, esta tradición tiene una celebración propia: la Festa do Polbo, que reúne a vecinos y visitantes alrededor de uno de los productos más populares de la cocina gallega. La fiesta se celebra en el entorno portuario y combina degustaciones a precios populares con actuaciones musicales.. No es la única celebración singular. Cada 24 de julio, Ribeira vive una de sus jornadas más características con la Festa da Dorna, declarada Fiesta de Interés Turístico de Galicia. Nacida en 1948, se ha convertido en una de las grandes expresiones de la identidad local.. Son tradiciones que ayudan a comprender el carácter de una localidad donde el mar no es únicamente un paisaje, sino también una forma de vida. Un rincón del Atlántico que, más allá de ser la tierra natal de Ana Peleteiro, reúne naturaleza, patrimonio y una cultura marinera que ha sabido conservar su identidad.
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