Armando Bastida es enfermero pediátrico, escritor y divulgador sobre crianza respetuosa. Con amplia experiencia profesional y personal, promueve la educación basada en el respeto y la comprensión del desarrollo infantil.. Acaba de pasar eI Día de la Abstinencia digital. ¿Son el Fortnite y Roblox «el caballo» de ahora?. Hay una diferencia importante entre los juegos de nuestra infancia y muchos juegos actuales, que están diseñados con sistemas de recompensas constantes que hacen muy difícil parar. La realidad es que están diseñados con toda la intención de mantener al jugador dentro el mayor tiempo posible. Por eso pueden resultar más adictivos para los niños, cuyo cerebro aún no tiene desarrollado el autocontrol. El problema no es solo el juego, sino cómo está diseñado. Precisamente por eso es importante acompañar, poner límites y ofrecer alternativas fuera de la pantalla.. Igual que tener un coche no convierte a un conductor en piloto, ¿cree que el hecho de tener un hijo convierte automáticamente a una persona en padre o madre? ¿Qué marca esa transición?. Tener un hijo te convierte en progenitor, pero no automáticamente en padre o madre en el sentido profundo de la palabra. La paternidad real empieza cuando asumes la responsabilidad en todos los sentidos, cuando entiendes que tu hijo necesita presencia, cuidado y coherencia. La transición la marca el vínculo. El día que dejas de pensar solo en lo que esperas de tu hijo y empiezas a pensar en lo que tu hijo necesita de ti, ahí empieza de verdad la maternidad o la paternidad.. En alguna ocasión ha señalado que la crianza respetuosa «choca con la tradición». ¿Qué diferencia principal ve entre educar desde el respeto hoy y la crianza que recibieron generaciones anteriores? ¿Es posible encontrar un equilibrio entre ambas?. Durante generaciones se educó desde la obediencia y el miedo porque era lo que se conocía. Hoy sabemos mucho más sobre desarrollo cerebral, apego y salud mental. La gran diferencia es que antes se buscaba controlar la conducta, mientras que ahora buscamos enseñarle a autorregularse.. El equilibrio es posible: no se trata de eliminar límites, sino de ponerlos sin gritos, cachetes ni amenazas.. Desde su experiencia profesional y personal, ¿cómo debe abordarse la corresponsabilidad en la familia, y qué cambios concretos son convenientes en la sociedad para favorecerla?. La corresponsabilidad no es «ayudar», es asumir que la crianza y el cuidado del hogar son responsabilidades compartidas. Todavía hoy muchas madres cargan con la mayor parte del peso mental y logístico. Como sociedad necesitamos permisos de maternidad y paternidad que protejan más al bebé, y horarios laborales compatibles con la vida familiar, así como un cambio cultural que deje de ver a los padres implicados como «excepcionales». Cuidar no debería ser heroico, debería ser normal.. En sus vídeos y en la web «Criar con Sentido Común» desmonta mitos como que «coger mucho al bebé lo malcría». ¿Por qué aún hay tanto miedo social a ofrecer contacto y cercanía, y qué bases científicas o humanas señala para rebatirlo? ¿Cuánto ha influido el «Duérmete, niño», el llamado «Método Estivill»?. Existe miedo porque durante décadas se difundió la idea de que atender demasiado a un bebé lo volvería dependiente. Hoy sabemos que es justo lo contrario: el contacto físico regula su estrés, su temperatura, su frecuencia cardiaca y favorece el apego seguro. Además, ya se ha visto que un bebé es incapaz de manipular, y que responder a su llanto no lo malcría, lo hace sentirse seguro. Los libros y métodos que proponían dejar llorar han tenido mucha influencia porque ofrecían soluciones rápidas a adultos agotados, pero el coste emocional puede ser alto. Un niño aprende a dormir mejor cuando se siente seguro, no cuando aprende que nadie vendrá.. Considera que el sueño de los bebés nunca es continuo y que la idea moderna de dormir «toda la noche entera» no es natural. ¿Qué efectos tiene esta expectativa en los padres y cómo pueden enfrentarse a esas noches sin agobiarse?. La expectativa de que un bebé duerma del tirón genera frustración, culpa y sensación de fracaso en los padres. El sueño infantil es evolutivo: los despertares son biológicamente normales durante los primeros años. En lugar de obsesionarse con «conseguir que duerma», ayuda más organizarse para descansar como familia, compartir cuidados y entender que es una etapa. Cuando bajas la exigencia, baja también la angustia.. «Cuidar no debería ser heroico. Necesitamos horarios laborales compatibles con la vida familiar». «Jugar con Sentido Común» promueve juguetes respetuosos y el juego libre. ¿Qué papel juegan los juguetes y el modo de jugar en el desarrollo emocional y social de los niños?. El juguete es importante, pero no por el objeto en sí, sino por todo lo que el niño puede hacer con él. Los mejores juguetes son los que permiten imaginar, crear, moverse y compartir, no los que lo hacen todo por el niño. El juego libre es el lenguaje de la infancia: ahí ensayan emociones, normas sociales y resolución de problemas. Mi consejo es elegir menos juguetes, más abiertos y adecuados a su etapa, y dedicar más tiempo a jugar con ellos que a comprarlos.. ¿Cómo ve el equilibrio entre respetar el ritmo natural de cada bebé y la presión social por «logros» o hitos de desarrollo? ¿Es realista el calendario que muchos padres siguen hoy?. Vivimos obsesionados con calendarios y comparaciones entre peques, cuando la realidad es que cada niño tiene su propio ritmo y forzarlo no acelera su desarrollo; solo aumenta la ansiedad familiar. Las guías sirven para detectar posibles dificultades, no para convertir la infancia en una carrera de logros. El desarrollo no es una lista de tareas que hay que tachar, es un proceso que necesita tiempo y seguridad.. ¿Algún consejo o una idea clave para cualquier padre o madre en la crianza y por qué?. Si tuviera que decir solo una cosa sería: prioriza el vínculo.. Los niños no recuerdan si hiciste todo perfecto, recuerdan cómo se sentían contigo. La seguridad emocional es el mejor regalo a largo plazo, porque desde ahí aprenden todo lo demás.
Desde «Criar con Sentido Común» defiende fijar reglas a través del respeto y el vínculo como base del desarrollo infantil
Armando Bastida es enfermero pediátrico, escritor y divulgador sobre crianza respetuosa. Con amplia experiencia profesional y personal, promueve la educación basada en el respeto y la comprensión del desarrollo infantil.. Acaba de pasar eI Día de la Abstinencia digital. ¿Son el Fortnite y Roblox «el caballo» de ahora?. Hay una diferencia importante entre los juegos de nuestra infancia y muchos juegos actuales, que están diseñados con sistemas de recompensas constantes que hacen muy difícil parar. La realidad es que están diseñados con toda la intención de mantener al jugador dentro el mayor tiempo posible. Por eso pueden resultar más adictivos para los niños, cuyo cerebro aún no tiene desarrollado el autocontrol. El problema no es solo el juego, sino cómo está diseñado. Precisamente por eso es importante acompañar, poner límites y ofrecer alternativas fuera de la pantalla.. Igual que tener un coche no convierte a un conductor en piloto, ¿cree que el hecho de tener un hijo convierte automáticamente a una persona en padre o madre? ¿Qué marca esa transición?. Tener un hijo te convierte en progenitor, pero no automáticamente en padre o madre en el sentido profundo de la palabra. La paternidad real empieza cuando asumes la responsabilidad en todos los sentidos, cuando entiendes que tu hijo necesita presencia, cuidado y coherencia. La transición la marca el vínculo. El día que dejas de pensar solo en lo que esperas de tu hijo y empiezas a pensar en lo que tu hijo necesita de ti, ahí empieza de verdad la maternidad o la paternidad.. En alguna ocasión ha señalado que la crianza respetuosa «choca con la tradición». ¿Qué diferencia principal ve entre educar desde el respeto hoy y la crianza que recibieron generaciones anteriores? ¿Es posible encontrar un equilibrio entre ambas?. Durante generaciones se educó desde la obediencia y el miedo porque era lo que se conocía. Hoy sabemos mucho más sobre desarrollo cerebral, apego y salud mental. La gran diferencia es que antes se buscaba controlar la conducta, mientras que ahora buscamos enseñarle a autorregularse.. El equilibrio es posible: no se trata de eliminar límites, sino de ponerlos sin gritos, cachetes ni amenazas.. Desde su experiencia profesional y personal, ¿cómo debe abordarse la corresponsabilidad en la familia, y qué cambios concretos son convenientes en la sociedad para favorecerla?. La corresponsabilidad no es «ayudar», es asumir que la crianza y el cuidado del hogar son responsabilidades compartidas. Todavía hoy muchas madres cargan con la mayor parte del peso mental y logístico. Como sociedad necesitamos permisos de maternidad y paternidad que protejan más al bebé, y horarios laborales compatibles con la vida familiar, así como un cambio cultural que deje de ver a los padres implicados como «excepcionales». Cuidar no debería ser heroico, debería ser normal.. En sus vídeos y en la web «Criar con Sentido Común» desmonta mitos como que «coger mucho al bebé lo malcría». ¿Por qué aún hay tanto miedo social a ofrecer contacto y cercanía, y qué bases científicas o humanas señala para rebatirlo? ¿Cuánto ha influido el «Duérmete, niño», el llamado «Método Estivill»?. Existe miedo porque durante décadas se difundió la idea de que atender demasiado a un bebé lo volvería dependiente. Hoy sabemos que es justo lo contrario: el contacto físico regula su estrés, su temperatura, su frecuencia cardiaca y favorece el apego seguro. Además, ya se ha visto que un bebé es incapaz de manipular, y que responder a su llanto no lo malcría, lo hace sentirse seguro. Los libros y métodos que proponían dejar llorar han tenido mucha influencia porque ofrecían soluciones rápidas a adultos agotados, pero el coste emocional puede ser alto. Un niño aprende a dormir mejor cuando se siente seguro, no cuando aprende que nadie vendrá.. Considera que el sueño de los bebés nunca es continuo y que la idea moderna de dormir «toda la noche entera» no es natural. ¿Qué efectos tiene esta expectativa en los padres y cómo pueden enfrentarse a esas noches sin agobiarse?. La expectativa de que un bebé duerma del tirón genera frustración, culpa y sensación de fracaso en los padres. El sueño infantil es evolutivo: los despertares son biológicamente normales durante los primeros años. En lugar de obsesionarse con «conseguir que duerma», ayuda más organizarse para descansar como familia, compartir cuidados y entender que es una etapa. Cuando bajas la exigencia, baja también la angustia.. «Jugar con Sentido Común» promueve juguetes respetuosos y el juego libre. ¿Qué papel juegan los juguetes y el modo de jugar en el desarrollo emocional y social de los niños?. El juguete es importante, pero no por el objeto en sí, sino por todo lo que el niño puede hacer con él. Los mejores juguetes son los que permiten imaginar, crear, moverse y compartir, no los que lo hacen todo por el niño. El juego libre es el lenguaje de la infancia: ahí ensayan emociones, normas sociales y resolución de problemas. Mi consejo es elegir menos juguetes, más abiertos y adecuados a su etapa, y dedicar más tiempo a jugar con ellos que a comprarlos.. ¿Cómo ve el equilibrio entre respetar el ritmo natural de cada bebé y la presión social por «logros» o hitos de desarrollo? ¿Es realista el calendario que muchos padres siguen hoy?. Vivimos obsesionados con calendarios y comparaciones entre peques, cuando la realidad es que cada niño tiene su propio ritmo y forzarlo no acelera su desarrollo; solo aumenta la ansiedad familiar. Las guías sirven para detectar posibles dificultades, no para convertir la infancia en una carrera de logros. El desarrollo no es una lista de tareas que hay que tachar, es un proceso que necesita tiempo y seguridad.. ¿Algún consejo o una idea clave para cualquier padre o madre en la crianza y por qué?. Si tuviera que decir solo una cosa sería: prioriza el vínculo.. Los niños no recuerdan si hiciste todo perfecto, recuerdan cómo se sentían contigo. La seguridad emocional es el mejor regalo a largo plazo, porque desde ahí aprenden todo lo demás.
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