El centro penitenciario almeriense de El Acebuche celebra su cuadragésimo aniversario con «récord histórico de la ratio de internos» y «al borde del colapso», según han denunciado los sindicatos CSIF y Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM), desvelando cifras que «superan la capacidad real» de las instalaciones. Así, el delegado de la sección sindical de CSIF, José Gallegos, aseguró que «la conflictividad se ha quintuplicado en la última década», con expedientes que recogen no solo pelas entre internos, también agresiones e incautaciones, ya sean de móviles o incluso de drogas. «Sin ir más lejos, el pasado mes de diciembre un interno propinó un cabezazo a un trabajador y otro funcionario tuvo una fisura en un dedo del pie al reducir a un interno, necesitando en ambos casos una baja médica», explicó Gallegos, en un momento en que para CSIF la población reclusa se ha visto incrementada en un 33% en los últimos diez años. «Hemos pasado de 725 presos en 2015 a los 965 del año pasado», aseguraron desde la central independiente de funcionarios, lamentando que «la capacidad real de la cárcel almeriense es de 567 presos» y, por tanto, está «superando el 70% de su aforo». «Exigimos que en este 40 aniversario se dé prioridad a las condiciones laborales de la plantilla, antes que a los actos institucionales», solicitó José Gallegos, recordando que «la actual Dirección del Centro Penitenciario de Almería se comprometió a reducir la población y que, por el contrario, ha sido incrementada en más de cien internos, agravando más si cabe la situación de la prisión».. Por su parte, el TAMPM, sindicato mayoritario en El Acebuche, denunció la situación con otra medición de datos, pero con el mismo mensaje de «reflexionar seriamente sobre la grave situación que atraviesa la prisión». Su portavoz, Antonio Pérez, refirió un «aumento del 13% en los incidentes», advirtiendo que el centro se encuentra actualmente «al borde del colapso», con una «carencia de más de 50 profesionales» y el «veto constante» a la creación de una Unidad Canina. En las cifras facilitadas por TAMPM, la población reclusa ha pasado de 856 internos a 955, lo que supone «un incremento de casi 100 personas», más de un 11%. Este aumento, vinculado por el sindicato al «cambio en el modelo delincuencial en la provincia» y al tráfico de drogas, ha tenido un impacto directo en la seguridad, con un repunte de las agresiones «que han pasado de 8 a 11». Además, el sindicato mayoritario lamenta que estos ataques «salen gratis» al no ser considerados los funcionarios de prisiones como agentes de la autoridad. Por todo ello, Antonio Pérez exigió como medida inmediata la «incorporación de al menos 38 funcionarios en prácticas de la próxima promoción», con el objetivo de cubrir el vacío que «dejarán los 24 compañeros de la promoción actual que se marcharán tras ser nombrados de carrera, así como las futuras jubilaciones».. Sin embargo, el director de El Acebuche, Nahum Álvarez, indicó que los representantes de los trabajadores están «mezclando conceptos» respecto a la supuesta saturación, ya que «la capacidad real de las instalaciones, contando el Centro de Inserción Social (CIS) y todos los módulos, sería de 1.500 plazas». De hecho, subrayó que actualmente «hay cuatro módulos cerrados, es decir 400 plazas», recordando que la prisión llegó a albergar en el pasado a 1.300 reclusos sin que existieran los nuevos espacios actuales.. Además, Álvarez defendió que «no se pueden comparar» tampoco las cifras de conflictividad, ya que «hace años no se grababan incidentes que hoy sí, solamente los más graves». «Hoy en día, las estadísticas computan faltas como retrasos en permisos, huelgas de hambre o autolesiones, inflando los números sin que ello implique mayor violencia real», aclaró, añadiendo que «en el último trimestre se ha registrado el nivel de conflictividad más bajo del año».. De hecho, el responsable penitenciario ha solicitado tanto a CSIF como al TAMPM que «no tergiversan los números», negando completamente deficiencias y matizando que «hay cuatro módulos cerrados, es decir 400 plazas, disponibles y que no se están utilizando, lo que contradice la tesis del hacinamiento», observó Álvarez.. El Centro Penitenciario de Almería, conocido como El Acebuche, abrió sus puertas en octubre de 1986 y permitió cerrar la antigua Prisión Provincial de Los Molinos, que se encontraba en un estado obsoleto y se había quedado pequeña para las necesidades de la provincia. Construida a 12 kilómetros de la capital, en la carretera de Cuevas de los Úbedas, introdujo estándares de seguridad y habitabilidad muy superiores a los centros anteriores.
Los sindicatos critican la saturación de presos y el director del centro afirma que «se están tergiversando los datos»
El centro penitenciario almeriense de El Acebuche celebra su cuadragésimo aniversario con «récord histórico de la ratio de internos» y «al borde del colapso», según han denunciado los sindicatos CSIF y Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM), desvelando cifras que «superan la capacidad real» de las instalaciones. Así, el delegado de la sección sindical de CSIF, José Gallegos, aseguró que «la conflictividad se ha quintuplicado en la última década», con expedientes que recogen no solo pelas entre internos, también agresiones e incautaciones, ya sean de móviles o incluso de drogas. «Sin ir más lejos, el pasado mes de diciembre un interno propinó un cabezazo a un trabajador y otro funcionario tuvo una fisura en un dedo del pie al reducir a un interno, necesitando en ambos casos una baja médica», explicó Gallegos, en un momento en que para CSIF la población reclusa se ha visto incrementada en un 33% en los últimos diez años. «Hemos pasado de 725 presos en 2015 a los 965 del año pasado», aseguraron desde la central independiente de funcionarios, lamentando que «la capacidad real de la cárcel almeriense es de 567 presos» y, por tanto, está «superando el 70% de su aforo». «Exigimos que en este 40 aniversario se dé prioridad a las condiciones laborales de la plantilla, antes que a los actos institucionales», solicitó José Gallegos, recordando que «la actual Dirección del Centro Penitenciario de Almería se comprometió a reducir la población y que, por el contrario, ha sido incrementada en más de cien internos, agravando más si cabe la situación de la prisión».. Por su parte, el TAMPM, sindicato mayoritario en El Acebuche, denunció la situación con otra medición de datos, pero con el mismo mensaje de «reflexionar seriamente sobre la grave situación que atraviesa la prisión». Su portavoz, Antonio Pérez, refirió un «aumento del 13% en los incidentes», advirtiendo que el centro se encuentra actualmente «al borde del colapso», con una «carencia de más de 50 profesionales» y el «veto constante» a la creación de una Unidad Canina. En las cifras facilitadas por TAMPM, la población reclusa ha pasado de 856 internos a 955, lo que supone «un incremento de casi 100 personas», más de un 11%. Este aumento, vinculado por el sindicato al «cambio en el modelo delincuencial en la provincia» y al tráfico de drogas, ha tenido un impacto directo en la seguridad, con un repunte de las agresiones «que han pasado de 8 a 11». Además, el sindicato mayoritario lamenta que estos ataques «salen gratis» al no ser considerados los funcionarios de prisiones como agentes de la autoridad. Por todo ello, Antonio Pérez exigió como medida inmediata la «incorporación de al menos 38 funcionarios en prácticas de la próxima promoción», con el objetivo de cubrir el vacío que «dejarán los 24 compañeros de la promoción actual que se marcharán tras ser nombrados de carrera, así como las futuras jubilaciones».. Sin embargo, el director de El Acebuche, Nahum Álvarez, indicó que los representantes de los trabajadores están «mezclando conceptos» respecto a la supuesta saturación, ya que «la capacidad real de las instalaciones, contando el Centro de Inserción Social (CIS) y todos los módulos, sería de 1.500 plazas». De hecho, subrayó que actualmente «hay cuatro módulos cerrados, es decir 400 plazas», recordando que la prisión llegó a albergar en el pasado a 1.300 reclusos sin que existieran los nuevos espacios actuales.. Además, Álvarez defendió que «no se pueden comparar» tampoco las cifras de conflictividad, ya que «hace años no se grababan incidentes que hoy sí, solamente los más graves». «Hoy en día, las estadísticas computan faltas como retrasos en permisos, huelgas de hambre o autolesiones, inflando los números sin que ello implique mayor violencia real», aclaró, añadiendo que «en el último trimestre se ha registrado el nivel de conflictividad más bajo del año».. De hecho, el responsable penitenciario ha solicitado tanto a CSIF como al TAMPM que «no tergiversan los números», negando completamente deficiencias y matizando que «hay cuatro módulos cerrados, es decir 400 plazas, disponibles y que no se están utilizando, lo que contradice la tesis del hacinamiento», observó Álvarez.. El Centro Penitenciario de Almería, conocido como El Acebuche, abrió sus puertas en octubre de 1986 y permitió cerrar la antigua Prisión Provincial de Los Molinos, que se encontraba en un estado obsoleto y se había quedado pequeña para las necesidades de la provincia. Construida a 12 kilómetros de la capital, en la carretera de Cuevas de los Úbedas, introdujo estándares de seguridad y habitabilidad muy superiores a los centros anteriores.
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