Una expedición oceanográfica internacional ha vuelto a poner el foco sobre uno de los mayores depósitos históricos de residuos radiactivos del Atlántico, situado a unos 650 kilómetros de las costas de Galicia. La campaña científica ha analizado el estado de los restos procedentes de más de 200.000 barriles que fueron arrojados a las profundidades oceánicas entre las décadas de 1940 y 1980.. La investigación, informa EFE, está liderada por el Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia y cuenta con participación española a través de investigadores del Centro Nacional de Aceleradores y de la Universidad de Sevilla. El objetivo fundamental es averiguar qué ha ocurrido con los materiales radiactivos durante las décadas transcurridas desde su vertido y determinar si se han dispersado por el medio marino.. La campaña se desarrolla en una zona abisal del Atlántico que fue utilizada durante décadas para depositar residuos procedentes de actividades nucleares civiles y de investigación. Ahora, los científicos pretenden conocer tanto la situación de los barriles como la posible interacción de las sustancias que contienen con los ecosistemas de las grandes profundidades.. Para conseguirlo, la expedición a bordo del buque oceanográfico Pourquoi Pas? ha realizado una compleja campaña de toma de muestras de agua, sedimentos y organismos marinos en las proximidades de los residuos.. Inmersiones a más de 4.700 metros. Uno de los elementos fundamentales de la misión ha sido el submarino tripulado Nautile, preparado para trabajar a profundidades de hasta 6.000 metros. Durante la expedición ha realizado inmersiones por debajo de los 4.700 metros para aproximarse a los lugares donde se encuentran los barriles y obtener muestras directamente de su entorno.. El material recogido permitirá estudiar si los radionúclidos asociados a los residuos permanecen localizados en las proximidades de los puntos de vertido o si, por el contrario, se han producido procesos de dispersión a través del agua, los sedimentos o los organismos que habitan estos ecosistemas.. Parte de estas muestras viajará ahora hasta Sevilla, donde serán sometidas a análisis mediante una técnica capaz de detectar concentraciones extremadamente pequeñas de determinados elementos radiactivos.. Uranio y plutonio en concentraciones mínimas. Los análisis se llevarán a cabo en las instalaciones del Centro Nacional de Aceleradores, institución mixta de la Universidad de Sevilla, la Junta de Andalucía y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Allí se encuentra la única instalación de espectrometría de masas con aceleradores actualmente operativa en España.. Esta tecnología permite detectar radionúclidos presentes en concentraciones extremadamente bajas, incluidos determinados isótopos de uranio y plutonio relacionados con la industria nuclear.. La precisión de la técnica permitirá no solo comprobar su presencia, sino también obtener información sobre el origen de los materiales encontrados. Los investigadores podrán así reconstruir posibles procesos de dispersión y estudiar cómo han evolucionado los residuos después de permanecer durante décadas sometidos a las condiciones extremas del océano profundo.. El trabajo abre además la posibilidad de conocer con mayor detalle la eventual incorporación de estas sustancias al entorno natural y su interacción con los organismos que viven a miles de metros bajo la superficie.. Proyecto internacional. La campa1ña forma parte del proyecto NODSSUM26 —siglas en inglés de Nuclear Ocean Dump Site Survey and Monitoring—, que reúne a instituciones científicas de distintos países europeos, entre ellos Francia, España, Alemania y Noruega.. La investigación busca avanzar en el conocimiento de una práctica desarrollada durante buena parte del siglo XX, cuando las profundidades oceánicas fueron utilizadas para deshacerse de residuos radiactivos. Décadas después del final de aquellos vertidos, la tecnología permite estudiar con una precisión hasta ahora difícil de alcanzar qué ha ocurrido con esos materiales.. Los resultados obtenidos servirán para profundizar en la detección de radionúclidos de interés ambiental y desarrollar nuevas líneas de investigación sobre contaminación marina y gestión de residuos radiactivos. También permitirán disponer de más información sobre el estado actual de una enorme concentración de residuos nucleares que permanece en el fondo del Atlántico, a cientos de kilómetros de las costas gallegas.
Científicos europeos recogen muestras a más de 4.700 metros de profundidad para determinar si los radionúclidos de los vertidos realizados entre los años 40 y 80 se han dispersado por el Atlántico
Una expedición oceanográfica internacional ha vuelto a poner el foco sobre uno de los mayores depósitos históricos de residuos radiactivos del Atlántico, situado a unos 650 kilómetros de las costas de Galicia. La campaña científica ha analizado el estado de los restos procedentes de más de 200.000 barriles que fueron arrojados a las profundidades oceánicas entre las décadas de 1940 y 1980.. La investigación, informa EFE, está liderada por el Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia y cuenta con participación española a través de investigadores del Centro Nacional de Aceleradores y de la Universidad de Sevilla. El objetivo fundamental es averiguar qué ha ocurrido con los materiales radiactivos durante las décadas transcurridas desde su vertido y determinar si se han dispersado por el medio marino.. La campaña se desarrolla en una zona abisal del Atlántico que fue utilizada durante décadas para depositar residuos procedentes de actividades nucleares civiles y de investigación. Ahora, los científicos pretenden conocer tanto la situación de los barriles como la posible interacción de las sustancias que contienen con los ecosistemas de las grandes profundidades.. Para conseguirlo, la expedición a bordo del buque oceanográfico Pourquoi Pas? ha realizado una compleja campaña de toma de muestras de agua, sedimentos y organismos marinos en las proximidades de los residuos.. Inmersiones a más de 4.700 metros. Uno de los elementos fundamentales de la misión ha sido el submarino tripulado Nautile, preparado para trabajar a profundidades de hasta 6.000 metros. Durante la expedición ha realizado inmersiones por debajo de los 4.700 metros para aproximarse a los lugares donde se encuentran los barriles y obtener muestras directamente de su entorno.. El material recogido permitirá estudiar si los radionúclidos asociados a los residuos permanecen localizados en las proximidades de los puntos de vertido o si, por el contrario, se han producido procesos de dispersión a través del agua, los sedimentos o los organismos que habitan estos ecosistemas.. Parte de estas muestras viajará ahora hasta Sevilla, donde serán sometidas a análisis mediante una técnica capaz de detectar concentraciones extremadamente pequeñas de determinados elementos radiactivos.. Uranio y plutonio en concentraciones mínimas. Los análisis se llevarán a cabo en las instalaciones del Centro Nacional de Aceleradores, institución mixta de la Universidad de Sevilla, la Junta de Andalucía y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Allí se encuentra la única instalación de espectrometría de masas con aceleradores actualmente operativa en España.. Esta tecnología permite detectar radionúclidos presentes en concentraciones extremadamente bajas, incluidos determinados isótopos de uranio y plutonio relacionados con la industria nuclear.. La precisión de la técnica permitirá no solo comprobar su presencia, sino también obtener información sobre el origen de los materiales encontrados. Los investigadores podrán así reconstruir posibles procesos de dispersión y estudiar cómo han evolucionado los residuos después de permanecer durante décadas sometidos a las condiciones extremas del océano profundo.. El trabajo abre además la posibilidad de conocer con mayor detalle la eventual incorporación de estas sustancias al entorno natural y su interacción con los organismos que viven a miles de metros bajo la superficie.. Proyecto internacional. La campa1ña forma parte del proyecto NODSSUM26 —siglas en inglés de Nuclear Ocean Dump Site Survey and Monitoring—, que reúne a instituciones científicas de distintos países europeos, entre ellos Francia, España, Alemania y Noruega.. La investigación busca avanzar en el conocimiento de una práctica desarrollada durante buena parte del siglo XX, cuando las profundidades oceánicas fueron utilizadas para deshacerse de residuos radiactivos. Décadas después del final de aquellos vertidos, la tecnología permite estudiar con una precisión hasta ahora difícil de alcanzar qué ha ocurrido con esos materiales.. Los resultados obtenidos servirán para profundizar en la detección de radionúclidos de interés ambiental y desarrollar nuevas líneas de investigación sobre contaminación marina y gestión de residuos radiactivos. También permitirán disponer de más información sobre el estado actual de una enorme concentración de residuos nucleares que permanece en el fondo del Atlántico, a cientos de kilómetros de las costas gallegas.
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