Diez años después de la muerte de Muriel Casals, el independentismo ha echado la vista atrás para recordar una época que sus propios protagonistas evocan como uno de sus momentos de mayor fuerza, unidad y optimismo. La expresidenta de la ANC Carme Forcadell, el presidente de Òmnium, Xavier Antich, y el presidente del Parlament, Josep Rull, han participado este martes en la Universitat Catalana d’Estiu en Prada de Conflent (Francia) en una mesa redonda dedicada a la figura de Casals, fallecida en 2016, y han terminado reivindicando buena parte del espíritu que acompañó al movimiento soberanista durante los años del ‘procés’.. El recuerdo de Muriel ha servido así para establecer un contraste con el presente. Antich ha sido quien lo ha formulado de manera más explícita. «Recordar a Muriel es recordar cuando como país y como movimiento éramos muy guapos, muy fuertes», ha afirmado el presidente de Òmnium. «Todo iba bien, todo venía de cara, todo parecía fácil, aunque no lo era». En su relato, aquellos años estuvieron marcados por una sucesión de avances y consensos que permitieron al movimiento independentista ganar fuerza hasta culminar en el referéndum del 1 de octubre de 2017.. «Cada paso que dábamos era un paso adelante. Y cada pequeño consenso permitía hacer otros consensos más gordos», ha señalado Antich, que ha situado el origen de aquella dinámica en la Plataforma pel Dret a Decidir y ha destacado el camino recorrido hasta la convocatoria del referéndum. «Todo esto se pudo hacer durante estos años en los que no paramos de reunir fuerzas. Todo era esperanza, todo eran pasos adelante», ha añadido.. La conclusión del presidente de Òmnium ha tenido un marcado componente nostálgico: «Recordar a Muriel es recordar los mejores años de nuestras vidas como país y como movimiento independentista». Y, acto seguido, ha establecido la comparación con el presente: «Parte de lo que ha venido después no es así».. La sociedad civil como motor del ‘procés’. Forcadell también ha mirado hacia aquellos años para reivindicar uno de los elementos que, a su juicio, explicaron la capacidad de crecimiento del independentismo: una sociedad civil movilizada que conseguía marcar el ritmo de los partidos políticos. «La sociedad civil estaba efervescente, en constante ebullición», ha recordado. «La sociedad civil en aquel momento era la que estiraba a las fuerzas políticas de Cataluña».. Para la expresidenta de la ANC, precisamente esa capacidad de presión desde la calle fue uno de los grandes éxitos del movimiento. «Ese fue nuestro éxito, conseguir arrastrar a los partidos políticos, y eso hemos de volver a conseguir», ha defendido, apuntando de esta manera a una de las carencias que percibe en el independentismo actual.. La figura de Casals le ha servido además para recuperar una de las ideas que, según Forcadell, presidía el movimiento durante aquellos años: la convicción de que los propios catalanes debían impulsar el proceso hacia la independencia sin esperar ayuda exterior. «Muriel tenía muy claro que la independencia la tenemos que hacer nosotros, que nadie nos ayudará», ha explicado.. Una reflexión que Forcadell ha trasladado directamente a uno de los momentos más controvertidos del ‘procés’: octubre de 2017. «Eso nos habría venido bien en momentos como en octubre de 2017, tener claro que nadie nos ayudaría», ha reconocido. A su juicio, habría sido importante haber escuchado entonces los consejos de Casals.. Recuperar «la revolución de las sonrisas». Rull, por su parte, ha reivindicado otro de los elementos simbólicos de aquella etapa: la llamada «revolución de las sonrisas». Frente a quienes consideran que aquella imagen transmitía excesiva ingenuidad o debilidad, el presidente del Parlament ha defendido que detrás de ella existía una estrategia política.. «La revolución de las sonrisas no significa debilidad, sino estrategia y propósito», ha sostenido Rull. El dirigente de Junts ha rechazado así cualquier giro hacia el resentimiento como respuesta a las derrotas judiciales y políticas sufridas por el independentismo. «Hay gente que sugiere que renunciemos a la sonrisa», ha señalado, antes de añadir que «a nuestros verdugos del Tribunal Supremo lo que les fastidia es que mantengamos la sonrisa».. Rull ha insistido en que el independentismo no puede construirse desde «el odio, el rencor y el resentimiento». En su lugar, ha reivindicado una actitud basada en «firmeza, determinación, inteligencia, fuerza y sabiendo plantarse cuando hace falta», pero siempre desde «una actitud de unidad». Así, en clara referencia a Aliança Catalana, tanto Rull como Antich han dicho que hoy hay elementos en el independentismo que «molestan».. Esa reivindicación de la unidad ha conectado con otro de los conceptos que Rull considera centrales para el proyecto nacional catalán: «Cataluña, un solo pueblo». El presidente del Parlament ha recordado que una parte importante de la población catalana procede de otras partes de España, bien porque nació fuera de Cataluña o porque lo hicieron sus padres, y ha rechazado cualquier concepción etnicista de la nación.. La mesa redonda dedicada a Muriel Casals ha terminado dibujando así un retrato de los años del ‘procés’ como una etapa de especial confianza en las propias posibilidades del movimiento. Antich ha hablado directamente de «los mejores años»; Forcadell ha reclamado recuperar una sociedad civil capaz de volver a empujar a los partidos; y Rull ha reivindicado la sonrisa, la unidad y la capacidad de mantener un propósito colectivo.
El homenaje a Muriel Casals se convierte en un lamento por la unidad perdida del independentismo
Diez años después de la muerte de Muriel Casals, el independentismo ha echado la vista atrás para recordar una época que sus propios protagonistas evocan como uno de sus momentos de mayor fuerza, unidad y optimismo. La expresidenta de la ANC Carme Forcadell, el presidente de Òmnium, Xavier Antich, y el presidente del Parlament, Josep Rull, han participado este martes en la Universitat Catalana d’Estiu en Prada de Conflent (Francia) en una mesa redonda dedicada a la figura de Casals, fallecida en 2016, y han terminado reivindicando buena parte del espíritu que acompañó al movimiento soberanista durante los años del ‘procés’.. El recuerdo de Muriel ha servido así para establecer un contraste con el presente. Antich ha sido quien lo ha formulado de manera más explícita. «Recordar a Muriel es recordar cuando como país y como movimiento éramos muy guapos, muy fuertes», ha afirmado el presidente de Òmnium. «Todo iba bien, todo venía de cara, todo parecía fácil, aunque no lo era». En su relato, aquellos años estuvieron marcados por una sucesión de avances y consensos que permitieron al movimiento independentista ganar fuerza hasta culminar en el referéndum del 1 de octubre de 2017.. «Cada paso que dábamos era un paso adelante. Y cada pequeño consenso permitía hacer otros consensos más gordos», ha señalado Antich, que ha situado el origen de aquella dinámica en la Plataforma pel Dret a Decidir y ha destacado el camino recorrido hasta la convocatoria del referéndum. «Todo esto se pudo hacer durante estos años en los que no paramos de reunir fuerzas. Todo era esperanza, todo eran pasos adelante», ha añadido.. La conclusión del presidente de Òmnium ha tenido un marcado componente nostálgico: «Recordar a Muriel es recordar los mejores años de nuestras vidas como país y como movimiento independentista». Y, acto seguido, ha establecido la comparación con el presente: «Parte de lo que ha venido después no es así».. La sociedad civil como motor del ‘procés’. Forcadell también ha mirado hacia aquellos años para reivindicar uno de los elementos que, a su juicio, explicaron la capacidad de crecimiento del independentismo: una sociedad civil movilizada que conseguía marcar el ritmo de los partidos políticos. «La sociedad civil estaba efervescente, en constante ebullición», ha recordado. «La sociedad civil en aquel momento era la que estiraba a las fuerzas políticas de Cataluña».. Para la expresidenta de la ANC, precisamente esa capacidad de presión desde la calle fue uno de los grandes éxitos del movimiento. «Ese fue nuestro éxito, conseguir arrastrar a los partidos políticos, y eso hemos de volver a conseguir», ha defendido, apuntando de esta manera a una de las carencias que percibe en el independentismo actual.. La figura de Casals le ha servido además para recuperar una de las ideas que, según Forcadell, presidía el movimiento durante aquellos años: la convicción de que los propios catalanes debían impulsar el proceso hacia la independencia sin esperar ayuda exterior. «Muriel tenía muy claro que la independencia la tenemos que hacer nosotros, que nadie nos ayudará», ha explicado.. Una reflexión que Forcadell ha trasladado directamente a uno de los momentos más controvertidos del ‘procés’: octubre de 2017. «Eso nos habría venido bien en momentos como en octubre de 2017, tener claro que nadie nos ayudaría», ha reconocido. A su juicio, habría sido importante haber escuchado entonces los consejos de Casals.. Recuperar «la revolución de las sonrisas». Rull, por su parte, ha reivindicado otro de los elementos simbólicos de aquella etapa: la llamada «revolución de las sonrisas». Frente a quienes consideran que aquella imagen transmitía excesiva ingenuidad o debilidad, el presidente del Parlament ha defendido que detrás de ella existía una estrategia política.. «La revolución de las sonrisas no significa debilidad, sino estrategia y propósito», ha sostenido Rull. El dirigente de Junts ha rechazado así cualquier giro hacia el resentimiento como respuesta a las derrotas judiciales y políticas sufridas por el independentismo. «Hay gente que sugiere que renunciemos a la sonrisa», ha señalado, antes de añadir que «a nuestros verdugos del Tribunal Supremo lo que les fastidia es que mantengamos la sonrisa».. Rull ha insistido en que el independentismo no puede construirse desde «el odio, el rencor y el resentimiento». En su lugar, ha reivindicado una actitud basada en «firmeza, determinación, inteligencia, fuerza y sabiendo plantarse cuando hace falta», pero siempre desde «una actitud de unidad». Así, en clara referencia a Aliança Catalana, tanto Rull como Antich han dicho que hoy hay elementos en el independentismo que «molestan».. Esa reivindicación de la unidad ha conectado con otro de los conceptos que Rull considera centrales para el proyecto nacional catalán: «Cataluña, un solo pueblo». El presidente del Parlament ha recordado que una parte importante de la población catalana procede de otras partes de España, bien porque nació fuera de Cataluña o porque lo hicieron sus padres, y ha rechazado cualquier concepción etnicista de la nación.. La mesa redonda dedicada a Muriel Casals ha terminado dibujando así un retrato de los años del ‘procés’ como una etapa de especial confianza en las propias posibilidades del movimiento. Antich ha hablado directamente de «los mejores años»; Forcadell ha reclamado recuperar una sociedad civil capaz de volver a empujar a los partidos; y Rull ha reivindicado la sonrisa, la unidad y la capacidad de mantener un propósito colectivo.
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