La Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) de Valladolid ha iniciado el proyecto de investigación ‘Efectos de un protocolo de entrenamiento isocinético con microdosis en mujeres con fibromialgia’, un estudio centrado en analizar cómo pequeñas dosis de ejercicio físico controlado pueden contribuir a mejorar la calidad de vida, la funcionalidad y el estado de salud de mujeres diagnosticadas con esta enfermedad crónica.. La investigación está siendo desarrollada por el grupo de investigación estratégico i+HeALTH y el grupo de investigación en Participación y Rendimiento Ocupacional (INPRO) de la UEMC mediante un ensayo clínico aleatorizado en 36 pacientes con fibromialgia. El objetivo es evaluar los efectos de un programa innovador de ejercicio isocinético basado en microdosis de entrenamiento de fuerza, una estrategia emergente centrada en aplicar estímulos mínimos capaces de generar beneficios fisiológicos sin provocar sobrecarga ni agravar los síntomas.. El estudio analizará específicamente el impacto del programa sobre la condición física, el dolor percibido, la calidad de vida, la percepción de salud y distintos biomarcadores inflamatorios presentes en sangre. Además, evaluará posibles cambios en la composición corporal, la fuerza muscular y el espesor del tejido muscular.. La fibromialgia es una enfermedad crónica que afecta principalmente a mujeres y que se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado, fatiga, alteraciones del sueño y deterioro funcional. Su prevalencia se sitúa entre el 2 y el 4% de la población general y representa uno de los principales retos clínicos en el ámbito del dolor crónico y la salud musculoesquelética.. Aunque el ejercicio físico es una de las intervenciones no farmacológicas con mayor respaldo científico para el manejo de la fibromialgia, uno de los principales problemas sigue siendo la baja adherencia a los programas de entrenamiento convencionales, ya que muchas pacientes abandonan la práctica debido al aumento del dolor o la fatiga tras el esfuerzo.. Ante esta situación, el proyecto impulsado por la UEMC apuesta por el entrenamiento en microdosis, un enfoque basado en la dosis mínima eficaz de ejercicio físico. El protocolo se desarrolla mediante ejercicio isocinético, una modalidad que permite controlar con precisión tanto la velocidad del movimiento como la resistencia aplicada durante todo el ejercicio, favoreciendo un entorno de entrenamiento más seguro, individualizado y adaptado a personas con dolor crónico.. El director del Grupo de Investigación Estratégico i+HeALTH de la UEMC, Alejandro Santos Lozano, explica que uno de los grandes desafíos en fibromialgia es lograr que las pacientes mantengan la práctica de ejercicio a largo plazo. “Sabemos que el ejercicio funciona en fibromialgia, pero el problema real es que muchas pacientes no pueden sostenerlo en el tiempo”, señala. “Las microdosis nos permiten reducir la barrera de entrada al entrenamiento sin renunciar a sus beneficios para la salud”, añade.. Santos Lozano destaca además que el ejercicio isocinético ofrece un nivel de control especialmente relevante en este tipo de patologías. “Podemos saber exactamente qué estímulo está recibiendo cada paciente, y eso en una población con dolor crónico marca una diferencia importante”, afirma.. El investigador considera que los resultados del proyecto podrían contribuir a redefinir las recomendaciones de ejercicio físico para personas con fibromialgia y mejorar la adherencia a los tratamientos no farmacológicos. “Si conseguimos mejorar el dolor y la calidad de vida con dosis mínimas de ejercicio, estaríamos cambiando la forma en que abordamos este síndrome”, subraya.. El estudio tendrá una duración de ocho semanas y se centrará exclusivamente en mujeres diagnosticadas con fibromialgia, una enfermedad que continúa teniendo una importante infravisibilidad social y sanitaria. “La fibromialgia tiene un problema de visibilidad. Es un síndrome real, con un impacto enorme en la vida de las personas que lo padecen, y aún está infraatendido desde el punto de vista de la prescripción de ejercicio”, concluye Santos Lozano.. Con este proyecto, la UEMC refuerza su posicionamiento en investigación aplicada en salud y ejercicio físico, impulsando soluciones innovadoras basadas en evidencia científica para mejorar la calidad de vida de personas con enfermedades crónicas y avanzar en el conocimiento sobre dolor musculoesquelético y salud funcional.
Los grupos de investigación i+HeALTH e INPRO desarrollan un ensayo clínico pionero para analizar cómo el entrenamiento de fuerza con dosis mínimas puede mejorar el dolor, la calidad de vida y la respuesta inflamatoria en pacientes con fibromialgia
La Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) de Valladolid ha iniciado el proyecto de investigación ‘Efectos de un protocolo de entrenamiento isocinético con microdosis en mujeres con fibromialgia’, un estudio centrado en analizar cómo pequeñas dosis de ejercicio físico controlado pueden contribuir a mejorar la calidad de vida, la funcionalidad y el estado de salud de mujeres diagnosticadas con esta enfermedad crónica.. La investigación está siendo desarrollada por el grupo de investigación estratégico i+HeALTH y el grupo de investigación en Participación y Rendimiento Ocupacional (INPRO) de la UEMC mediante un ensayo clínico aleatorizado en 36 pacientes con fibromialgia. El objetivo es evaluar los efectos de un programa innovador de ejercicio isocinético basado en microdosis de entrenamiento de fuerza, una estrategia emergente centrada en aplicar estímulos mínimos capaces de generar beneficios fisiológicos sin provocar sobrecarga ni agravar los síntomas.. El estudio analizará específicamente el impacto del programa sobre la condición física, el dolor percibido, la calidad de vida, la percepción de salud y distintos biomarcadores inflamatorios presentes en sangre. Además, evaluará posibles cambios en la composición corporal, la fuerza muscular y el espesor del tejido muscular.. La fibromialgia es una enfermedad crónica que afecta principalmente a mujeres y que se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado, fatiga, alteraciones del sueño y deterioro funcional. Su prevalencia se sitúa entre el 2 y el 4% de la población general y representa uno de los principales retos clínicos en el ámbito del dolor crónico y la salud musculoesquelética.. Aunque el ejercicio físico es una de las intervenciones no farmacológicas con mayor respaldo científico para el manejo de la fibromialgia, uno de los principales problemas sigue siendo la baja adherencia a los programas de entrenamiento convencionales, ya que muchas pacientes abandonan la práctica debido al aumento del dolor o la fatiga tras el esfuerzo.. Ante esta situación, el proyecto impulsado por la UEMC apuesta por el entrenamiento en microdosis, un enfoque basado en la dosis mínima eficaz de ejercicio físico. El protocolo se desarrolla mediante ejercicio isocinético, una modalidad que permite controlar con precisión tanto la velocidad del movimiento como la resistencia aplicada durante todo el ejercicio, favoreciendo un entorno de entrenamiento más seguro, individualizado y adaptado a personas con dolor crónico.. El director del Grupo de Investigación Estratégico i+HeALTH de la UEMC, Alejandro Santos Lozano, explica que uno de los grandes desafíos en fibromialgia es lograr que las pacientes mantengan la práctica de ejercicio a largo plazo. “Sabemos que el ejercicio funciona en fibromialgia, pero el problema real es que muchas pacientes no pueden sostenerlo en el tiempo”, señala. “Las microdosis nos permiten reducir la barrera de entrada al entrenamiento sin renunciar a sus beneficios para la salud”, añade.. Santos Lozano destaca además que el ejercicio isocinético ofrece un nivel de control especialmente relevante en este tipo de patologías. “Podemos saber exactamente qué estímulo está recibiendo cada paciente, y eso en una población con dolor crónico marca una diferencia importante”, afirma.. El investigador considera que los resultados del proyecto podrían contribuir a redefinir las recomendaciones de ejercicio físico para personas con fibromialgia y mejorar la adherencia a los tratamientos no farmacológicos. “Si conseguimos mejorar el dolor y la calidad de vida con dosis mínimas de ejercicio, estaríamos cambiando la forma en que abordamos este síndrome”, subraya.. El estudio tendrá una duración de ocho semanas y se centrará exclusivamente en mujeres diagnosticadas con fibromialgia, una enfermedad que continúa teniendo una importante infravisibilidad social y sanitaria. “La fibromialgia tiene un problema de visibilidad. Es un síndrome real, con un impacto enorme en la vida de las personas que lo padecen, y aún está infraatendido desde el punto de vista de la prescripción de ejercicio”, concluye Santos Lozano.. Con este proyecto, la UEMC refuerza su posicionamiento en investigación aplicada en salud y ejercicio físico, impulsando soluciones innovadoras basadas en evidencia científica para mejorar la calidad de vida de personas con enfermedades crónicas y avanzar en el conocimiento sobre dolor musculoesquelético y salud funcional.
Noticias de Castilla y León: última hora local en La Razón
