Llega el verano y con él reaparece una preocupación frecuente en consulta dermatológica: la aparición o empeoramiento del melasma, esas manchas oscuras que suelen concentrarse en el labio superior, mejillas o frente y que no siempre mejoran con corrector o protector solar. Según el equipo de farmacéuticas de Atida Mifarma, el problema no es necesariamente un mal uso del fotoprotector, sino una falta de información sobre cómo actúa realmente esta alteración de la piel y qué tipo de protección necesita cada caso. Qué es el melasma y por qué aparece El melasma es una hiperpigmentación crónica que se ve influida por tres factores principales: la predisposición genética, los cambios hormonales y, especialmente, la radiación solar y la luz visible. «La pregunta que nos hacen continuamente en las consultas es: ‘uso protector solar todos los días y no mejora’. Y cuando indagas un poco, siempre nos dicen lo mismo: aplican la mitad de la dosis necesaria, no reaplícan a lo largo del día y usan un solar sin color que no protege frente a la luz visible, que es uno de los principales detonantes del melasma», explica Maite Cuerda, farmacéutica de Atida Mifarma. Un dato que poca gente conoce es que proteger solo el rostro puede no ser suficiente si tienes tendencia al melasma. La exposición al sol en otras zonas del cuerpo también puede favorecer procesos que estimulan la producción de melanina. Por eso, además de la cara, conviene proteger todas las áreas de piel expuestas para ayudar a prevenir la aparición o el empeoramiento de las manchas. El truco de los dos pasos que cambia el resultado (y que casi nadie conoce) En pieles con tendencia al melasma, los fotoprotectores con color y óxidos de hierro son especialmente recomendables, ya que ayudan a proteger frente a la luz visible. Los especialistas insisten en la importancia del orden de aplicación: primero un fotoprotector sin color con activos despigmentantes y después el fotoprotector con color. «l error más común es usar solo el solar con color y aplicar poco para que no se note demasiado. Lo entiendo perfectamente, nadie quiere ir blanca. Pero así nos quedamos sin la protección que realmente necesitamos. Y si encima solo te proteges la cara pero no el escote ni los brazos, puedes seguir estimulando la melanogénesis facial sin darte cuenta», añade Maite Cuerda. También destacan activos como el ácido tranexámico, la niacinamida, la vitamina C o la arbutina, que ayudan a regular la producción de melanina, especialmente cuando se combinan con retinoides o exfoliantes. «La constancia es clave. Sin continuidad, los resultados son limitados», señala. La importancia de elegir el fotoprotector adecuado Más allá del melasma, los expertos subrayan que no existe un único protector solar válido para todos los tipos de piel. Factores como la piel grasa, sensible o atópica, el uso de pantallas o la vida urbana influyen en la elección del producto adecuado. «Hay person
Expertas de Atida Mifarma explican cómo la fotoprotección y la rutina diaria son clave para controlar las manchas en la piel
Llega el verano y con él reaparece una preocupación frecuente en consulta dermatológica: la aparición o empeoramiento del melasma, esas manchas oscuras que suelen concentrarse en el labio superior, mejillas o frente y que no siempre mejoran con corrector o protector solar.Según el equipo de farmacéuticas de Atida Mifarma, el problema no es necesariamente un mal uso del fotoprotector, sino una falta de información sobre cómo actúa realmente esta alteración de la piel y qué tipo de protección necesita cada caso.Qué es el melasma y por qué apareceEl melasma es una hiperpigmentación crónica que se ve influida por tres factores principales: la predisposición genética, los cambios hormonales y, especialmente, la radiación solar y la luz visible.»La pregunta que nos hacen continuamente en las consultas es: ‘uso protector solar todos los días y no mejora’. Y cuando indagas un poco, siempre nos dicen lo mismo: aplican la mitad de la dosis necesaria, no reaplícan a lo largo del día y usan un solar sin color que no protege frente a la luz visible, que es uno de los principales detonantes del melasma», explica Maite Cuerda, farmacéutica de Atida Mifarma.Un dato que poca gente conoce es que proteger solo el rostro puede no ser suficiente si tienes tendencia al melasma. La exposición al sol en otras zonas del cuerpo también puede favorecer procesos que estimulan la producción de melanina. Por eso, además de la cara, conviene proteger todas las áreas de piel expuestas para ayudar a prevenir la aparición o el empeoramiento de las manchas.El truco de los dos pasos que cambia el resultado (y que casi nadie conoce)En pieles con tendencia al melasma, los fotoprotectores con color y óxidos de hierro son especialmente recomendables, ya que ayudan a proteger frente a la luz visible.Los especialistas insisten en la importancia del orden de aplicación: primero un fotoprotector sin color con activos despigmentantes y después el fotoprotector con color.»l error más común es usar solo el solar con color y aplicar poco para que no se note demasiado. Lo entiendo perfectamente, nadie quiere ir blanca. Pero así nos quedamos sin la protección que realmente necesitamos. Y si encima solo te proteges la cara pero no el escote ni los brazos, puedes seguir estimulando la melanogénesis facial sin darte cuenta», añade Maite Cuerda.También destacan activos como el ácido tranexámico, la niacinamida, la vitamina C o la arbutina, que ayudan a regular la producción de melanina, especialmente cuando se combinan con retinoides o exfoliantes. «La constancia es clave. Sin continuidad, los resultados son limitados», señala.La importancia de elegir el fotoprotector adecuadoMás allá del melasma, los expertos subrayan que no existe un único protector solar válido para todos los tipos de piel. Factores como la piel grasa, sensible o atópica, el uso de pantallas o la vida urbana influyen en la elección del producto adecuado.»Hay personas que llevan
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