Tal día como hoy, 11 de junio, pero de 1479, o lo que es lo mismo, hace 547 años, fallecía a los 48 años de edad en el Monasterio de San Agustín de Salamanca el que hoy en día es su patrón, San Juan de Sahagún, el célebre sacerdote agustino, tras un intensa vida en la que fue considerado como un pacificador de conflictos sociales. De hecho se le conoce como el Apóstol de la paz y firme defensor de la justicia.. Entre sus logros al respecto cabe señalar que medió de forma valiente entre familias de nobles enemistadas como los Enríquez, Maldonado, Monroy y Manzano, que llevaban décadas bañando las calles en sangre. San Juan logró pacificar la ciudad y firmar un acta de concordia definitiva.. Natural de la villa leonesa de Sahagún, en la que también es muy venerado y su patrón, fue el primogénito de los hidalgos Juan González de Castrillo y Sancha Martínez.. Fue fraile seguidor de San Agustín en la ingresó en 1463 tras superar una penosa enfermedad y donde se obligó con voto a una vida más perfecta. Llegó a ejercer como prior de esta Orden en Salamanca hasta en dos ocasiones. Sin embargo, recibió su primera educación religiosa con los monjes benedictinos del histórico monasterio leonés de Sahagún.. Desde allí pasó a formar parte del colegio del obispo de Burgos, que le ordenó sacerdote y le hizo canónigo de su Iglesia catedral, beneficio que abandonó para pasar a. Salamanca a realizar estudios en su universidad, según cuenta la Diócesis charra. En la capital salmantina residió en el Colegio Mayor San Bartolomé y se entregó de lleno al ministerio de la predicación que compaginaba con sus estudios.. Fue beatificado por el papa Clemente VIII en 1601 y canonizado por el papa Alejandro VIII en 1691. También fue declarado patrono de la ciudad y Diócesis de Salamanca en 1868 por el Papa Pío IX, que mandó celebrar su fiesta el 12 de junio.. Entre sus monumentos más representativos se encuentran la iglesia de San Juan de Sahagún (León), templo de estilo neoclásico colonial edificado justo encima de la que fuera la casa natal del santo. El altar mayor coincide según la leyenda con la alcoba en la que nació; la Iglesia de San Lorenzo y la de San Tirso; el Santuario de la Peregrina y las ruinas del Monasterio Real de San Benito, todos ellos declarados bien de interés cultural.. También tiene relación con San Juan de Sahagún la salmantina Plaza de los Bandos, un espacio asociado a la pacificación civil que logró entre las familias nobles enfrentadas. Un santo que también cuenta en la capital del Tormes con una estatua en bronce en su honor como protector de la ciudad. Además, en la Catedral de Burgos existe una capilla dedicada a este santo agustino.. Y es que San Juan de Sahagún vivió en una Salamanca del siglo XV fuertemente dividida por odios sociales, violencia extrema y sangrientas disputas entre clanes nobles. También denunció desde el púlpito los abusos de los poderosos y la opresión sobre los ciudadanos más humildes.. Además, la tradición salmantina le atribuye milagros emblemáticos, como salvar a una niña de morir ahogada en un pozo. La tradición popular narra que la pequeña cayó a un profundo pozo de la ciudad. Ante la desesperación, San Juan de Sahagún se acercó, rezó y logró que las aguas del pozo subieran de nivel, trayendo a la niña a la superficie sana y salva. La zona donde se produjo este hecho es conocida hoy como la calle Pozo Amarillo.. Asimismo, se dice que logró detener la embestida de un toro bravo que s ehabía escapado de un encierro y sembró el pánico por el centro de Salamanca. Al ver el peligro de los transeúntes, San Juan de Sahagún se plantó delante del animal y legrito «¡Tente, necio!», Acto seguido, el morlaco se detuvo mansamente, dando nombre a la actual y famosa calle Tentenecio, un histórico callejón peatonal del centro histórico de la ciudad, más en concreto en el tramo comprendido entre la plaza de Juan XXIII y la intersección con la calle Vera Cruz, donde se recuerda este milagro.. En tiempos fue la vía principal de entrada a Salamanca por el sur desde el puente romano, al comunicar la Puerta de Aníbal o del Río con la Catedral Vieja.. Asimismo, se cuenta de él, que con sus oraciones libró a Salamanca de la peste del tifus negro.. Su férrea defensa de los humildes y sus duros sermones contra los abusos de los poderosos le granjearon enemigos. Y San Juan de Sahagún murió de forma violenta. Según las crónicas y leyendas, su fallecimiento tan temprano se debió a un envenenamiento instigado por una dama de la nobleza salmantina molesta por sus críticas.. Se cuenta con un comendador de la ciudad tenía una amante. y al escuchar los sermones de Juan de Sahagún en la iglesia de San Blas, decidió apartarse de su querida, quien despechada amenazó con quitar la vida de San Juan antes de que finalizara el año.. Unos dicen que esta mandó envenenar la comida del santo, pero otros afirman que la mujer contrató a un sicario para que lo apuñalase con un estilete untado en ponzoña. Sea como fuere pereció emponzoñado, un adjetivo que describe algo infectado con veneno o ponzoña.. Sus restos están enterrados ahora en la Catedral Nueva de Salamanca, aunque hay reliquias suyas en Sahagún y en varios otros lugares del mundo.
Patrón y protector de la capital del Tormes fue beatificado por el Papa Clemente VIII en 1601y canonizado 90 años más tarde por Alejandro VIII
Tal día como hoy, 11 de junio, pero de 1479, o lo que es lo mismo, hace 547 años, fallecía a los 48 años de edad en el Monasterio de San Agustín de Salamanca el que hoy en día es su patrón, San Juan de Sahagún, el célebre sacerdote agustino, tras un intensa vida en la que fue considerado como un pacificador de conflictos sociales. De hecho se le conoce como el Apóstol de la paz y firme defensor de la justicia.. Entre sus logros al respecto cabe señalar que medió de forma valiente entre familias de nobles enemistadas como los Enríquez, Maldonado, Monroy y Manzano, que llevaban décadas bañando las calles en sangre. San Juan logró pacificar la ciudad y firmar un acta de concordia definitiva.. Natural de la villa leonesa de Sahagún, en la que también es muy venerado y su patrón, fue el primogénito de los hidalgos Juan González de Castrillo y Sancha Martínez.. Fue fraile seguidor de San Agustín en la ingresó en 1463 tras superar una penosa enfermedad y donde se obligó con voto a una vida más perfecta. Llegó a ejercer como prior de esta Orden en Salamanca hasta en dos ocasiones. Sin embargo, recibió su primera educación religiosa con los monjes benedictinos del histórico monasterio leonés de Sahagún.. Desde allí pasó a formar parte del colegio del obispo de Burgos, que le ordenó sacerdote y le hizo canónigo de su Iglesia catedral, beneficio que abandonó para pasar a. Salamanca a realizar estudios en su universidad, según cuenta la Diócesis charra. En la capital salmantina residió en el Colegio Mayor San Bartolomé y se entregó de lleno al ministerio de la predicación que compaginaba con sus estudios.. Fue beatificado por el papa Clemente VIII en 1601 y canonizado por el papa Alejandro VIII en 1691. También fue declarado patrono de la ciudad y Diócesis de Salamanca en 1868 por el Papa Pío IX, que mandó celebrar su fiesta el 12 de junio.. Entre sus monumentos más representativos se encuentran la iglesia de San Juan de Sahagún (León), templo de estilo neoclásico colonial edificado justo encima de la que fuera la casa natal del santo. El altar mayor coincide según la leyenda con la alcoba en la que nació; la Iglesia de San Lorenzo y la de San Tirso; el Santuario de la Peregrina y las ruinas del Monasterio Real de San Benito, todos ellos declarados bien de interés cultural.. También tiene relación con San Juan de Sahagún la salmantina Plaza de los Bandos, un espacio asociado a la pacificación civil que logró entre las familias nobles enfrentadas. Un santo que también cuenta en la capital del Tormes con una estatua en bronce en su honor como protector de la ciudad. Además, en la Catedral de Burgos existe una capilla dedicada a este santo agustino.. Y es que San Juan de Sahagún vivió en una Salamanca del siglo XV fuertemente dividida por odios sociales, violencia extrema y sangrientas disputas entre clanes nobles. También denunció desde el púlpito los abusos de los poderosos y la opresión sobre los ciudadanos más humildes.. Además, la tradición salmantina le atribuye milagros emblemáticos, como salvar a una niña de morir ahogada en un pozo. La tradición popular narra que la pequeña cayó a un profundo pozo de la ciudad. Ante la desesperación, San Juan de Sahagún se acercó, rezó y logró que las aguas del pozo subieran de nivel, trayendo a la niña a la superficie sana y salva. La zona donde se produjo este hecho es conocida hoy como la calle Pozo Amarillo.. Asimismo, se dice que logró detener la embestida de un toro bravo que s ehabía escapado de un encierro y sembró el pánico por el centro de Salamanca. Al ver el peligro de los transeúntes, San Juan de Sahagún se plantó delante del animal y legrito «¡Tente, necio!», Acto seguido, el morlaco se detuvo mansamente, dando nombre a la actual y famosa calle Tentenecio, un histórico callejón peatonal del centro histórico de la ciudad, más en concreto en el tramo comprendido entre la plaza de Juan XXIII y la intersección con la calle Vera Cruz, donde se recuerda este milagro.. En tiempos fue la vía principal de entrada a Salamanca por el sur desde el puente romano, al comunicar la Puerta de Aníbal o del Río con la Catedral Vieja.. Asimismo, se cuenta de él, que con sus oraciones libró a Salamanca de la peste del tifus negro.. Su férrea defensa de los humildes y sus duros sermones contra los abusos de los poderosos le granjearon enemigos. Y San Juan de Sahagún murió de forma violenta. Según las crónicas y leyendas, su fallecimiento tan temprano se debió a un envenenamiento instigado por una dama de la nobleza salmantina molesta por sus críticas.. Se cuenta con un comendador de la ciudad tenía una amante. y al escuchar los sermones de Juan de Sahagún en la iglesia de San Blas, decidió apartarse de su querida, quien despechada amenazó con quitar la vida de San Juan antes de que finalizara el año.. Unos dicen que esta mandó envenenar la comida del santo, pero otros afirman que la mujer contrató a un sicario para que lo apuñalase con un estilete untado en ponzoña. Sea como fuere pereció emponzoñado, un adjetivo que describe algo infectado con veneno o ponzoña.. Sus restos están enterrados ahora en la Catedral Nueva de Salamanca, aunque hay reliquias suyas en Sahagún y en varios otros lugares del mundo.
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