El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) busca nuevos «cazadores de genes» capaces de leer el código del cáncer a través de la bioinformática, una disciplina que permite analizar millones de datos genómicos, moleculares y clínicos para comprender mejor los tumores, identificar mutaciones relevantes y avanzar hacia tratamientos más personalizados, eficaces y con menos efectos secundarios.. El CNIO ha abierto la matrícula del Máster de Bioinformática y Ciencia de Datos en Medicina Personalizada de Precisión y Salud, una formación dirigida a preparar especialistas capaces de convertir los grandes volúmenes de información que genera la investigación oncológica en conocimiento útil para el diagnóstico, la investigación y la toma de decisiones clínicas.. Los servidores del CNIO almacenan los genomas de millones de células correspondientes a 30 tipos distintos de cáncer, según detalló el centro. El análisis de sus mutaciones y de la respuesta de cada paciente a los fármacos permite estudiar «por qué algunas personas se curan y otras no, así como identificar alteraciones genéticas que ya hoy condicionan el uso de terapias dirigidas en determinados tumores».. La clave de este nuevo escenario es la bioinformática, una disciplina que «integra e interpreta datos multi-ómicos, moleculares y clínicos». «Queremos sacarle el máximo partido a los datos oncológicos», explicó la jefa de la Unidad de Bioinformática del CNIO, Fátima Al-Shahrour, quien subrayó que el objetivo es «crear modelos que ayuden a curar el cáncer, y validarlos».. El equipo de Al-Shahrour trabaja, entre otras líneas, en el análisis de familias con más casos de cáncer de lo habitual para localizar mutaciones responsables, en el estudio de muestras de pacientes con metástasis cerebral y en la identificación de fármacos que puedan ser más eficaces en cada caso. Una de sus grandes ambiciones es «elaborar un atlas de la heterogeneidad del cáncer», ya que un tumor no está formado por células idénticas, sino por poblaciones con rasgos genéticos propios que pueden responder de forma distinta a los tratamientos.. Según el investigador de la Unidad de Bioinformática del CNIO y profesor del máster Gonzalo Gómez, el centro desarrolla herramientas para «analizar, interpretar e integrar datos con aplicación en oncología», con tecnologías de célula única, estudios sobre metástasis cerebrales y tumores tiroideos También con integración de información molecular, genómica, imágenes médicas y datos clínicos de pacientes con cáncer.. También Tomás Di Domenico, investigador y profesor del programa, destacó que el objetivo es transformar esos datos en conocimiento «útil, interpretable y accionable desde el punto de vista clínico», mediante métodos que «permitan identificar biomarcadores, caracterizar molecularmente los tumores y priorizar opciones terapéuticas en el marco de la medicina de precisión».. El máster está codirigido por Fátima Al-Shahrour y Alfonso Valencia, del Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (CSC). En su configuración actual celebrará el próximo curso su décima edición y, a lo largo de las dos últimas décadas, ha formado a más de 450 especialistas en bioinformática. Está organizado por el Instituto de Salud Carlos III, el CNIO, el BSC y la Sociedad Española de Biotecnología, y cuenta con certificación de la International Society for Computational Biology.
Quiere que sean capaces de leer el código del cáncer a través de la bioinformática
El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) busca nuevos «cazadores de genes» capaces de leer el código del cáncer a través de la bioinformática, una disciplina que permite analizar millones de datos genómicos, moleculares y clínicos para comprender mejor los tumores, identificar mutaciones relevantes y avanzar hacia tratamientos más personalizados, eficaces y con menos efectos secundarios.. El CNIO ha abierto la matrícula del Máster de Bioinformática y Ciencia de Datos en Medicina Personalizada de Precisión y Salud, una formación dirigida a preparar especialistas capaces de convertir los grandes volúmenes de información que genera la investigación oncológica en conocimiento útil para el diagnóstico, la investigación y la toma de decisiones clínicas.. Los servidores del CNIO almacenan los genomas de millones de células correspondientes a 30 tipos distintos de cáncer, según detalló el centro. El análisis de sus mutaciones y de la respuesta de cada paciente a los fármacos permite estudiar «por qué algunas personas se curan y otras no, así como identificar alteraciones genéticas que ya hoy condicionan el uso de terapias dirigidas en determinados tumores».. La clave de este nuevo escenario es la bioinformática, una disciplina que «integra e interpreta datos multi-ómicos, moleculares y clínicos». «Queremos sacarle el máximo partido a los datos oncológicos», explicó la jefa de la Unidad de Bioinformática del CNIO, Fátima Al-Shahrour, quien subrayó que el objetivo es «crear modelos que ayuden a curar el cáncer, y validarlos».. El equipo de Al-Shahrour trabaja, entre otras líneas, en el análisis de familias con más casos de cáncer de lo habitual para localizar mutaciones responsables, en el estudio de muestras de pacientes con metástasis cerebral y en la identificación de fármacos que puedan ser más eficaces en cada caso. Una de sus grandes ambiciones es «elaborar un atlas de la heterogeneidad del cáncer», ya que un tumor no está formado por células idénticas, sino por poblaciones con rasgos genéticos propios que pueden responder de forma distinta a los tratamientos.. Según el investigador de la Unidad de Bioinformática del CNIO y profesor del máster Gonzalo Gómez, el centro desarrolla herramientas para «analizar, interpretar e integrar datos con aplicación en oncología», con tecnologías de célula única, estudios sobre metástasis cerebrales y tumores tiroideos También con integración de información molecular, genómica, imágenes médicas y datos clínicos de pacientes con cáncer.. También Tomás Di Domenico, investigador y profesor del programa, destacó que el objetivo es transformar esos datos en conocimiento «útil, interpretable y accionable desde el punto de vista clínico», mediante métodos que «permitan identificar biomarcadores, caracterizar molecularmente los tumores y priorizar opciones terapéuticas en el marco de la medicina de precisión».. El máster está codirigido por Fátima Al-Shahrour y Alfonso Valencia, del Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (CSC). En su configuración actual celebrará el próximo curso su décima edición y, a lo largo de las dos últimas décadas, ha formado a más de 450 especialistas en bioinformática. Está organizado por el Instituto de Salud Carlos III, el CNIO, el BSC y la Sociedad Española de Biotecnología, y cuenta con certificación de la International Society for Computational Biology.
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