Como algunos de los elementos decorativos de la procesión del Corpus de Valencia gustaron tanto al rey Fernando, quien conoció la parafernalia el cortejo durante su estancia en Valencia, quiso que para su coronación el 7 de enero de 1414 en la Seo de Zaragoza se adornara con ellos.. El monarca escribió una carta a los Jurados de Valencia pidiendo se los prestaran. Ante la solicitud, los Jurados se reunieron y acordaron «. a obs de decorar e embellir la benaventurada festa de la sua coronacio les testes, ales, e camins dels angels… a obs de la festa de corpore cristi… donant fermança… bastant de retornar les dites coses, sens lesio e guast a la dita Ciutat… emprestar sens causio aci rebedora les dites coses… sots prometença de tornarles e fetes les jocunditats les recobrets sius plaura»…. Este mismo año, Benedicto XIII, el Papa Luna (1328-1423), exiliado y refugiado en el castillo de Peñíscola, anunció su deseo de conocer la procesión del Corpus de Valencia, comunicándolo al Consell de la Ciutat que acordó: «. lo dia que entrara lo Sant Pare isca tota la proceso acostumada fer lo dia e festa de corpore cristi ab totes aquelles luminaries e altres celebritats quen lo dit dia se acostumen fer, exceptat los entramesos dels convents, sino solamente los de la Seu, e de la dita Ciutat. E que sien de fet amprats can tadors, sonadors, e altres qui a la dita festa de corpore cristi se acostumen haver…. Que totes les carreres per on passara lo dit sant pare sien empalia des e denejades e sia feta de aço crida publica.. En 1415, el Papa Luna, que llegó en el mes de diciembre a Valencia, se deleitó contemplando la procesión. Se hospedó en el Palacio de los Vilaragut, sito en la desaparecida plaza de San Jorge. Para esta ocasión, el Consell de la Ciutat acordó el pago a diversos clérigos, músicos y oficiales gremiales.. En este año se encuentra documentada la costumbre que existía de cubrir las calles y plazas de Valencia para protegerse del rigor del sol en las procesiones con grandes lonas y lienzos, que eran propiedad del Consell de la Ciutat. La costumbre debió tener su origen bastantes años antes, pues se acordó añadir a las existentes las que «fossen prestades veles e entenes e xarcia de les que son en la daraçana del Grau de la Mar per fer ombres en les places e lochs de la Ciutat» donde tenía que predicar el dominico fray Vicente Ferrer, con cuyo motivo fueron confeccionados dichos velámenes, dadas las aglomeraciones de gente que a sus sermones concurrían y la larga duración de los mismos.. En 1417, se sabe que existía una Roca dedicada a La Purísima, dato que nos hace saber de la antigua y popular tradición inmaculista de Valencia, adelantándose en 437 años a la Iglesia, según lo declararía en dogma Pío IX en su Bula Ineffabilis Deus el 8 de diciembre de 1854. En 1426, se pagó a nuevos participantes que salían en la procesión como figurantes de Elies e Enoch, sent Johan, Johanas e Daniel, sent Sebastia, lo rey Herodes… La progresión en la incorporación de personajes nos indica cómo iba aumentando en calidad y cantidad el cortejo eucarístico año a año, crecimiento que sabemos a través de los datos municipales. En 1427, se celebró la procesión del Corpus el 3 de agosto, al solicitarlo encarecidamente al Consell de la Ciutat el rey Alfonso V el Magnánimo, que no la había visto nunca.. En 1429, el Obispo de Valencia Hugo de Lupia concedió indulgencias a quienes participaran en las solemnidades del Corpus.
Benedicto XIII, exiliado en el Castillo de Peníscola, quiso conocer esta tradición
Como algunos de los elementos decorativos de la procesión del Corpus de Valencia gustaron tanto al rey Fernando, quien conoció la parafernalia el cortejo durante su estancia en Valencia, quiso que para su coronación el 7 de enero de 1414 en la Seo de Zaragoza se adornara con ellos.. El monarca escribió una carta a los Jurados de Valencia pidiendo se los prestaran. Ante la solicitud, los Jurados se reunieron y acordaron «. a obs de decorar e embellir la benaventurada festa de la sua coronacio les testes, ales, e camins dels angels… a obs de la festa de corpore cristi… donant fermança… bastant de retornar les dites coses, sens lesio e guast a la dita Ciutat… emprestar sens causio aci rebedora les dites coses… sots prometença de tornarles e fetes les jocunditats les recobrets sius plaura»…. Este mismo año, Benedicto XIII, el Papa Luna (1328-1423), exiliado y refugiado en el castillo de Peñíscola, anunció su deseo de conocer la procesión del Corpus de Valencia, comunicándolo al Consell de la Ciutat que acordó: «. lo dia que entrara lo Sant Pare isca tota la proceso acostumada fer lo dia e festa de corpore cristi ab totes aquelles luminaries e altres celebritats quen lo dit dia se acostumen fer, exceptat los entramesos dels convents, sino solamente los de la Seu, e de la dita Ciutat. E que sien de fet amprats can tadors, sonadors, e altres qui a la dita festa de corpore cristi se acostumen haver…. Que totes les carreres per on passara lo dit sant pare sien empalia des e denejades e sia feta de aço crida publica.. En 1415, el Papa Luna, que llegó en el mes de diciembre a Valencia, se deleitó contemplando la procesión. Se hospedó en el Palacio de los Vilaragut, sito en la desaparecida plaza de San Jorge. Para esta ocasión, el Consell de la Ciutat acordó el pago a diversos clérigos, músicos y oficiales gremiales.. En este año se encuentra documentada la costumbre que existía de cubrir las calles y plazas de Valencia para protegerse del rigor del sol en las procesiones con grandes lonas y lienzos, que eran propiedad del Consell de la Ciutat. La costumbre debió tener su origen bastantes años antes, pues se acordó añadir a las existentes las que «fossen prestades veles e entenes e xarcia de les que son en la daraçana del Grau de la Mar per fer ombres en les places e lochs de la Ciutat» donde tenía que predicar el dominico fray Vicente Ferrer, con cuyo motivo fueron confeccionados dichos velámenes, dadas las aglomeraciones de gente que a sus sermones concurrían y la larga duración de los mismos.. En 1417, se sabe que existía una Roca dedicada a La Purísima, dato que nos hace saber de la antigua y popular tradición inmaculista de Valencia, adelantándose en 437 años a la Iglesia, según lo declararía en dogma Pío IX en su Bula Ineffabilis Deus el 8 de diciembre de 1854. En 1426, se pagó a nuevos participantes que salían en la procesión como figurantes de Elies e Enoch, sent Johan, Johanas e Daniel, sent Sebastia, lo rey Herodes… La progresión en la incorporación de personajes nos indica cómo iba aumentando en calidad y cantidad el cortejo eucarístico año a año, crecimiento que sabemos a través de los datos municipales. En 1427, se celebró la procesión del Corpus el 3 de agosto, al solicitarlo encarecidamente al Consell de la Ciutat el rey Alfonso V el Magnánimo, que no la había visto nunca.. En 1429, el Obispo de Valencia Hugo de Lupia concedió indulgencias a quienes participaran en las solemnidades del Corpus.
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