Las imágenes duran apenas unos segundos, pero se van a quedar en el imaginario colectivo durante mucho más tiempo. Un robot humanoide vestido para una exhibición pública realiza una serie de movimientos de artes marciales frente a un grupo de espectadores en Xinjiang, China. De pronto gira, lanza una patada y golpea en el abdomen a un niño. El menor se dobla por el impacto mientras varios adultos observan sorprendidos la escena. Según los medios locales, el niño no sufrió heridas graves. Internet hizo el resto.. En pocas horas el vídeo se convirtió en material perfecto para memes sobre rebeliones de máquinas, referencias a Terminator y bromas sobre el inicio de una guerra entre humanos y robots. Sin embargo, para los expertos en robótica, la escena plantea una cuestión mucho más seria.. Durante décadas la mayor parte de los robots industriales trabajaban detrás de vallas. Era una cuestión de seguridad. Los brazos robóticos utilizados en fábricas son increíblemente fuertes, rápidos y precisos. Un movimiento inesperado podía causar lesiones graves, por lo que los trabajadores permanecían separados físicamente de ellos.. La situación actual es diferente. Los nuevos robots humanoides están diseñados precisamente para compartir espacios con las personas. Caminan, transportan objetos, bailan, saludan al público e incluso realizan demostraciones deportivas. Y eso introduce un nuevo desafío: ¿qué ocurre cuando una máquina diseñada para interactuar con humanos comete un error? Cuando aparecen noticias de este tipo suele hablarse inmediatamente de inteligencia artificial fuera de control. La realidad suele ser menos cinematográfica.. Robot goes rogue and kicks child byu/robbiesloan ininterestingasfuck. Los robots humanoides actuales no toman decisiones complejas de forma completamente autónoma en la mayoría de las exhibiciones públicas. Muchos movimientos están preprogramados o son supervisados por operadores humanos. Algunos incluso utilizan sistemas de teleoperación que permiten a una persona controlar sus movimientos a distancia.. Eso significa que la pregunta más relevante no es si el robot «decidió» golpear al niño. La pregunta es por qué existía una situación en la que un niño podía encontrarse dentro del radio de acción de una máquina capaz de lanzar una patada.. Los seres humanos estamos acostumbrados a convivir con otros seres humanos. Cuando alguien tropieza o pierde el equilibrio, nuestro cerebro suele anticipar el movimiento y reaccionar. Con los robots ocurre algo distinto. Incluso los humanoides más avanzados carecen de la enorme capacidad de adaptación instantánea que poseen las personas. Además, un brazo metálico o una pierna equipada con motores eléctricos puede transmitir fuerzas muy diferentes a las de un cuerpo humano. Por eso los ingenieros dedican cada vez más atención a conceptos como la robótica segura, los límites de fuerza, la detección de contactos y los sistemas de parada automática.. El incidente de Xinjiang no es el único que ha generado titulares. En marzo de este mismo año otro robot humanoide golpeó accidentalmente a un niño durante una demostración pública en Shaanxi, también en China. En aquella ocasión el contacto fue mucho más leve, pero volvió a abrir el debate sobre las medidas de seguridad necesarias cuando estas máquinas interactúan con espectadores.. Estos episodios no significan que los robots humanoides sean peligrosos por naturaleza. Lo que muestran es que la industria está atravesando una fase parecida a la que vivieron los automóviles hace más de un siglo. Al principio no existían cinturones de seguridad, airbags ni normas claras de circulación. Muchas de esas medidas surgieron precisamente después de analizar accidentes reales.. China se ha convertido en uno de los principales laboratorios mundiales para los robots humanoides. Empresas de todo el país exhiben máquinas capaces de bailar, realizar acrobacias, practicar artes marciales o transportar objetos complejos. La velocidad de desarrollo es impresionante, pero la seguridad no avanza al mismo ritmo.. Así, la verdadera historia detrás del vídeo viral no trata de una máquina rebelde. Trata de algo mucho más cotidiano y probablemente más importante: aprender a convivir con robots antes de que se conviertan en una presencia habitual en nuestras calles, centros comerciales, hospitales o hogares. Porque si el futuro estará lleno de máquinas que comparten espacio con nosotros, la pregunta ya no es si pueden moverse como las personas. La pregunta es si pueden hacerlo con la misma seguridad.
Ocurrió en el marco de una exhibición y el menor no sufrió heridas graves.
Las imágenes duran apenas unos segundos, pero se van a quedar en el imaginario colectivo durante mucho más tiempo. Un robot humanoide vestido para una exhibición pública realiza una serie de movimientos de artes marciales frente a un grupo de espectadores en Xinjiang, China. De pronto gira, lanza una patada y golpea en el abdomen a un niño. El menor se dobla por el impacto mientras varios adultos observan sorprendidos la escena. Según los medios locales, el niño no sufrió heridas graves. Internet hizo el resto.. En pocas horas el vídeo se convirtió en material perfecto para memes sobre rebeliones de máquinas, referencias a Terminator y bromas sobre el inicio de una guerra entre humanos y robots. Sin embargo, para los expertos en robótica, la escena plantea una cuestión mucho más seria.. Durante décadas la mayor parte de los robots industriales trabajaban detrás de vallas. Era una cuestión de seguridad. Los brazos robóticos utilizados en fábricas son increíblemente fuertes, rápidos y precisos. Un movimiento inesperado podía causar lesiones graves, por lo que los trabajadores permanecían separados físicamente de ellos.. La situación actual es diferente. Los nuevos robots humanoides están diseñados precisamente para compartir espacios con las personas. Caminan, transportan objetos, bailan, saludan al público e incluso realizan demostraciones deportivas. Y eso introduce un nuevo desafío: ¿qué ocurre cuando una máquina diseñada para interactuar con humanos comete un error? Cuando aparecen noticias de este tipo suele hablarse inmediatamente de inteligencia artificial fuera de control. La realidad suele ser menos cinematográfica.. Robot goes rogue and kicks child. byu/robbiesloan ininterestingasfuck. Los robots humanoides actuales no toman decisiones complejas de forma completamente autónoma en la mayoría de las exhibiciones públicas. Muchos movimientos están preprogramados o son supervisados por operadores humanos. Algunos incluso utilizan sistemas de teleoperación que permiten a una persona controlar sus movimientos a distancia.. Eso significa que la pregunta más relevante no es si el robot «decidió» golpear al niño. La pregunta es por qué existía una situación en la que un niño podía encontrarse dentro del radio de acción de una máquina capaz de lanzar una patada.. Los seres humanos estamos acostumbrados a convivir con otros seres humanos. Cuando alguien tropieza o pierde el equilibrio, nuestro cerebro suele anticipar el movimiento y reaccionar. Con los robots ocurre algo distinto. Incluso los humanoides más avanzados carecen de la enorme capacidad de adaptación instantánea que poseen las personas. Además, un brazo metálico o una pierna equipada con motores eléctricos puede transmitir fuerzas muy diferentes a las de un cuerpo humano. Por eso los ingenieros dedican cada vez más atención a conceptos como la robótica segura, los límites de fuerza, la detección de contactos y los sistemas de parada automática.. El incidente de Xinjiang no es el único que ha generado titulares. En marzo de este mismo año otro robot humanoide golpeó accidentalmente a un niño durante una demostración pública en Shaanxi, también en China. En aquella ocasión el contacto fue mucho más leve, pero volvió a abrir el debate sobre las medidas de seguridad necesarias cuando estas máquinas interactúan con espectadores.. Estos episodios no significan que los robots humanoides sean peligrosos por naturaleza. Lo que muestran es que la industria está atravesando una fase parecida a la que vivieron los automóviles hace más de un siglo. Al principio no existían cinturones de seguridad, airbags ni normas claras de circulación. Muchas de esas medidas surgieron precisamente después de analizar accidentes reales.. China se ha convertido en uno de los principales laboratorios mundiales para los robots humanoides. Empresas de todo el país exhiben máquinas capaces de bailar, realizar acrobacias, practicar artes marciales o transportar objetos complejos. La velocidad de desarrollo es impresionante, pero la seguridad no avanza al mismo ritmo.. Así, la verdadera historia detrás del vídeo viral no trata de una máquina rebelde. Trata de algo mucho más cotidiano y probablemente más importante: aprender a convivir con robots antes de que se conviertan en una presencia habitual en nuestras calles, centros comerciales, hospitales o hogares. Porque si el futuro estará lleno de máquinas que comparten espacio con nosotros, la pregunta ya no es si pueden moverse como las personas. La pregunta es si pueden hacerlo con la misma seguridad.
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